Una caminata de tres horas mágicas

Invitando a la poesía, que nunca le fue esquiva a Maimará, emprendemos el camino que lleva al antigal Iruyito y el Puente Natural. Nos guía Gisela Cayo y nos acompañan dos de quienes trabajan en el equipo de Guías de Maimará, Celeste Gauna y Gisela Saravia. Así empezamos una caminata de tres horas mágicas, livianas en lo que hace al esfuerzo por invertir, llena de silencios, trinos, contrastes de luz y secretos suavemente develados.

Subimos en el sentido contrario al que utilizarán las aguas por la Quebrada del Cementerio, nombre con el que se lo puede encontrar en los estudios arqueológicos, pero que los vecinos acuñaron como Iruyito, apelativo más entrañable y con referencia vegetal, y lo primero que nos conmueve es el cambio de visión de la Paleta del Pintor, omnipotente desde las calles maimareñas, que se nos ofrece ya desde ángulos más contenidos, resaltando los diseños que en millones de años le urdió la geología al cerro.

Para comenzar, Cayo nos detiene ante los despachos con que, al borde del lecho, sobre la falda de una loma, despiden, al modo en que aún lo sigue haciendo nuestra gente, a aquellos que nombraron estos sitios. Sus almitas, que según la creencia popular regresarán para visitarnos en noviembre, son despedidas en ese y otros sitios de la región con rituales que describen nuestra cultura.

Luego es andar hasta el antigal donde los cardones, que son las almas de los antiguos y hoy los cuidan, nos señalan el destino como faros naturales. Iruyito fue habitado después del año 1.000 y deshabitado antes de la llegada de los incas, probablemente con su población trasladada al pucará de Hornillos. Se enmarca entre una serie de establecimientos bajos en densidad poblacional y poco seguros para tiempos de conflictos.

En una superficie de cerca de 200 metros cuadrados, vemos cimientos y terrazas que sirvieron para sostener las construcciones. Las excavaciones que realizara un equipo dirigido por Axel Nielsen, rescataron importante material cerámico correspondiente al estilo conocido como tardío. Entre otros objetos de metal y de obsidiana, que hoy se encuentran en el depósito del Museo Arqueológico de Tilcara, llama la atención la presencia de conchas marinas.

Este sitio, catalogado como de "ocupación breve", evidencia actividades de preparación y almacenamiento de comidas y bebidas, molienda, talla lítica, hilado y tejido, procesamiento de cueros, consumo de alucinógenos e inhumaciones, pero al visitarlo nos resta la certeza de que fue habitado, con esa extraña sensación de estar caminando por donde lo hicieran otros, tan distintos y tan parecidos a nosotros, hace cosa así como un milenio atrás, acaso un poco menos.

Luego el retorno al lecho amplio, con cardones aquí y allá, con vegetación varia y raleada donde suelen posarse algunas aves. La formación de los cerros, tallada por manos hídricas y eólicas, nos hacen reconocer presencias mientras un cardón, en lo alto y bajo el sol que se pone, se asoma a un barranco abrupto meditando sobre los significados de la vida. De allí nos metemos en un huayco de paredes arcillosas donde la montaña, como en casi toda la región, no es de piedra sólida sino de tierra, arenisca y pedregullo amuchados.

Tras una esquina, escondido, el Puente. Su brazo delgado y largo sobrepasa el lecho que lo abrió y a su través, donde lo vano, se ven cielo y cerro. Los puentes naturales tienen un atractivo peculiar. Su formación nos seduce y, de alguna manera, nos calma.

El fresco del aire que recorre las paredes húmedas y sombreadas, depara un sitio donde sentarse a escuchar el silencio y descansar antes de trepar una última escala que lleva al mirador, desde donde poder contemplar el conjunto del paisaje.

El regreso subraya uno y otro detalle, modificados ya por los cambios de la luz, y suma una invitación para, ya sobre la ruta, conocer el Museo de la Vida Campesina y luego perderse por las acogedoras calles maimareñas.

Si se quiere recorrer este trayecto sin buscar trabajosamente los caminos, y embebiéndose de la información que lo enriquece, se puede contactar a los guías maimareños al 3884870576, o al mail guiasdemaimara@gmail.com.

¿Qué te pareció esta noticia?

Últimas Noticias

Últimas Noticias de Municipios

Últimas Noticias de Edicion Impresa

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Importante ahora

cargando...