La música clásica de la época de la independencia

 El lector seguidor de esta columna semanal sabrá que debido a las circunstancias que atravesamos en el mundo entero, jaqueados por el virus que poco a poco va cediendo, los conciertos con público así como las obras de teatro y también los espectáculos con concurrida audiencia se han visto postergados hasta que la situación mejore.

 En otras ediciones de esta columna hemos visto que la fuerza del ser humano no se detiene y la creatividad tampoco. Constantemente estamos haciendo de tripas corazón, sobretodo en América Latina, donde la necesidad de sobrevivir nos lleva a hacer malabarismos y sortear dificultades.

También en la edición anterior he acotado sobre la importancia de la música como fuente de inspiración, pero también de sanación, sobretodo de los dolores del alma, las penas, las tristezas y como bálsamo para curar las heridas del espíritu.

 Es así que muchas obras musicales que nos gustan o que hemos aprendido a apreciar pueden traernos recuerdos, transportarnos en el tiempo y el espacio hacia un lugar donde estaremos bien.

Es así que la creatividad, la capacidad de improvisar y salir adelante ha hecho que muchos conciertos sin público se hagan online, donde la soledad del artista o los artistas eche en falta la presencia de su público, el público que da energía, que aplaude y reacciona con sus gestos, sus palabras, sus gritos, todo esto extrañan los artistas y solo cantar o hacer música para unos camarógrafos, es en cierta forma frustrante y poco menos que satisfactorio.

 Mucho menos satisfactorio es hacer conciertos en zoom y desde la casa de cada uno, como ya se habrá visto en las diferentes plataformas sociales.

 Lo cierto es que todo cambia, todo está en movimiento antes, ahora, en el futuro. Nuestra capacidad de adaptarnos a las circunstancias hace que siempre salgamos adelante.

 Es por eso que se han planteado diferentes formas de hacer música y conciertos en estos tiempos. Los científicos no están seguros aun de las medidas a tomar. Sigue el mundo dividido entre la especulación, la ignorancia, la desinformación, la paranoia de algunos, la paciencia, la aceptación, la frustración, pero sobretodo la esperanza de que todo esto pase pronto y hayamos aprendido del momento que nos tocó vivir aquí y en la China, literalmente hablando.

Es por eso que se habla de cómo hacer una alternativa, o mejor dicho, ofrecer una alternativa segura para un concierto con público, y sobretodo, que llegue a todo el mundo, hoy en día gracias al live streaming, que es como la televisión en directo pero en computadoras y por internet.

 Precisamente son nuevas formas de acercar música al público, llevando a los hogares y a los que no pueden ir a un concierto por su salud o prevención.

 El 22 de septiembre se realizó desde Londres la presentación en modo de Seminario online o webinar; “Música Barroca: las canciones de Pedro Ximénez Abril y Tirado, poesía y música artística en la Bolivia Poscolonial” (https://ilas.sas.ac.uk/events/event/22805)

Me tocó como tenor interpretar las canciones del compositor boliviano Pxat, es la primera vez que las composiciones del “Sinfonista de los Andes” fueron cantadas y grabadas para su divulgación, consideramos que este evento es relevante para la región sur andina ya que nos permitirá aproximarnos a las entonaciones que formaron parte de la sociedad barroca americana durante el periodo poscolonial temprano.

Organizado por el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Londres. El Webinar recorrerá las piezas musicales de Pedro Ximénez Abril y Tirado (1784-1856), interpretadas por Rafael Montero, en la voz y Nigel Foster, en el teclado; como así también contara con disertaciones sobre el compositor boliviano.

Se presentaron disertaciones sobre el famoso en su tiempo pero desconocido para la actualidad compositor Pedro Ximénez Abril y Tirado. Este autor, conocido como El sinfonista de los Andes, nació en Arequipa, Perú, pero mucha de su obra musical fue escrita en Sucre, Bolivia.

 Recordemos que en la época que Pxat vivió, América del Sur era aún parte de España y la influencia en la creación de su música tiene también esta impronta. Pero no solo la influencia de España sino también la de Europa y la música que circulaba en las cortes españolas, que venían a América, sobre todo a las ciudades importantes, como lo era en su momento Sucre.

 Rafael Montero.

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