La distancia nos une

El lector de esta columna sabe que semanalmente le espera un reporte cultural o musical, en este caso, de conciertos hechos online. Sobre estos hay mucha tela, pues es un formato que a poca gente le gusta o se ha cansado, no tanto de ver los diferentes conciertos sino de la forma. Es que muchos de los músicos profesionales que ofrecen esta posibilidad cantan o tocan instrumentos desde la sala de su casa, su dormitorio o el balcón. Claro que la calidad no es la misma, el ambiente no es el mismo, la excitación por escuchar una canción o un concierto para piano no es el mismo. Parece sólo un ensayo general y se pierde la magia, peor aún si internet se cuelga, se corta o hay que reiniciar la computadora o los programas.

Todo un tema tecnológico que quizás se vea solucionado más adelante.

Pero lo positivo de esto es que muchos músicos no se dejan abatir por las circunstancias y se las ingenian para seguir adelante. La economía no permite a los artistas y trabajadores independientes dejar un minuto libre para el descanso. La necesidad de salir adelante hace que se recurra a los diferentes medios y en este caso, el live streaming por las redes sociales es una posibilidad de seguir mostrando el arte a través de los medios y ganar dinero.

 Muchos métodos para poder cobrar por conciertos para que el público no pierda la costumbre de que el artista vive de lo que ofrece, su arte. Es su medio para ganarse la vida. Algunos recurren a venta de entradas online con acceso exclusivo a los conciertos, otros son a base de donaciones, quizás a la espera de un gran público o un donante generoso que salve la tarde.

 Dependerá del tipo de música, del público, de la hora, de la internacionalidad del artista o de su capacidad para promocionarse en los medios sociales.

 Seguimos esperando que las cosas cambien, que vuelvan a la normalidad. ¿O nuestra normalidad ahora será otra?

El mundo cambia, el tiempo pasa y nuestra realidad también. Estamos moldeados por las circunstancias y tratando de salir adelante, llorando a los seres queridos que ya no están pero pensando en el presente y el futuro.

 Sin embargo en muchas ciudades de Europa se están produciendo cambios: muchas discotecas masivas como la famosa Berghain de Berlin, en la exBerlin Oriental, es o mejor dicho, era famosa por sus largas noches de fiesta y reunía a jóvenes de varios países europeos, deseosos de vivir la noche berlinesa, sobre todo por lo novedoso de Berlín, una ciudad que ha cambiado radicalmente.

 Actualmente ésta discoteca es un centro de exhibiciones, cual un museo que ha surgido de la nada pero la necesidad ha hecho que el arte de Berlin también tenga un lugar en este emblemático y alternativo sitio, muy lejos de los ateliers y museos establecidos.

 Los museos con subvención del estado ofrecen tours online y gratuitos, como se ha destacado en esta columna al principio de la pandemia en Europa: el Louvre, el Prado, sin nombrar los museos británicos, que son gratuitos pero debido al confinamiento ahora son accesibles a todo el mundo, al pie de la palabra.

Pero por otro lado, muchas ciudades empiezan a ofrecer conciertos “como antes”. Es decir, publico sentado pero conservando distancia, barbijo desde que se entra hasta que se sale, pocos lugares disponibles, La venta de comida y bebida en algunas salas de conciertos no está autorizada y la duración también es variable, generalmente sin pausa.

 Así es que tuvimos la suerte de presenciar en Londres un concierto en vivo en la famosa sala “Barbican concert hall” en el corazón de la city londinense. Es un magnífico lugar, moderno y rodeado de edificios que parecen arboles de hormigón y cuya belleza podemos discutirla. Cabe destacar que la arquitectura de este complejo de edificios se llama brutalismo….

 Pero más alejado de este estilo fue escuchar en un concierto de una hora al famoso barítono galés Bryn Terfel, famoso por sus intervenciones operísticas y también sus incursiones en la música de cámara así como en el oratorio, en especial las obras de J. S. Bach.

Precisamente este concierto auspiciado por un generoso donante que quiso permanecer anónimo permitió a la gente de Londres y también al público jujeño amante de la música clásica poder acceder a este concierto, que también se transmitió online. Es posible acceder a diferentes conciertos en directo desde uno quiera que este y tenga la disponibilidad de una conexión a internet.

Así podemos sentirnos iguales al público de Londres, que también habrá visto a la misma hora desde sus casas tomando un te ni más ni menos como el lector jujeño pero con un ríquisimo mate cebado con bollo, sin igual a ningún manjar en el mundo.

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