"El cáncer en mi vida fue un detonador espiritual"

Un cimbronazo familiar en 2010 fue la antesala de la aparición de dos tipos de cáncer, de mamas y de tiroides en 2014. Ese proceso de salud, para Patricia Arias significó un shock, miedo y pasar a la acción para cambiar el eje de su vida. Más allá de quimioterapia y de ver su imagen desdibujada, nutrirse de lo que le hacía bien, dio un cambio espiritual rotundo que la fortaleció.

"Fue cuando decidí tomar las riendas de mi vida, fue un momento muy duro y de mucho sufrimiento, y me costó", explicó sobre la ruptura matrimonial en 2010 luego de 25 años y tres hijos.

Fue un período de enojo, frustración y decepción que le significó descubrirse nuevamente y lograr un equilibrio. Entonces el cáncer de mamas comenzó con microcalcificaciones que le venían monitoreando y se desencadenó en 2014, la operaron y trataron.

Al mismo tiempo le detectaron cáncer de tiroides, y priorizó tratar el primero no sin experimentar distintas etapas, asombro, bronca y a cuestionarse por qué. Una vez que logró la aceptación el interrogante fue "¿para qué a mí?" y le permitió reflexionar que hasta entonces había priorizado el bienestar de los otros y debió comprender que debía priorizarse, "amarse como uno es".

"Ese proceso de salud fue una etapa de pulcrificación, ver quién era, el valor que tenía, si quería conectarme con la vida o no, de qué servía el perdón, para qué era necesario el perdón en mi vida, entender a las personas como seres que viven un proceso que no es igual que el mío, y elijo seguir o no", dijo al entender que la enfermedad fue el síntoma de un problema más grande.

"Para mí el cáncer en mi vida fue el detonador espiritual", afirmó. Reconoció que al principio tuvo miedo y que debía apostar por el amor desde y hacia sí misma desde un baño reparador, una crema, nutrirse en conciencia.

"Veo lo bello de lo cotidiano, lo milagroso de lo sencillo y de lo simple. Antes proyectaba y planificaba mucho, hoy vivo el día a día, lo disfruto y cuando pasa lo analizo", afirmó satisfecha de haberse permitido abrir el corazón y percibir lo valioso.

Reflexionó que si bien la shockeó, enojó, sintió pérdidas, fue una crisis que trajo oportunidades y aprendizaje con cada cosa. Cuando se le comenzó a caer el cabello recién lo valoró al perderlo, y eligió verlo como un volver a nacer otorgado por Dios y la vida, y una manera de verse a sí misma y aceptar que vino para generar cambios.

"Yo me entregué a Dios, a la vida, a los seres que Dios me puso en el camino y confío", dijo y aseguró que desarrolló su espiritualidad.

Tras su operación en 2014 y luego de tratamientos de rayos, quimioterapia, logró bienestar sin dejar el tratamiento de pastillas desde hace cinco años. Para tratar el cáncer de tiroides le sacaron la glándula y toma levotiroxina de por vida además de chequeos sin novedades.

Al reflexionar entendió el porqué de ambos, el de tiroides lo asoció a la comunicación. "Yo antes estaba bloqueada, cerrada, no decía lo que sentía, no podía fluir desde mi ser y me di cuenta de que a eso había venido, que tenía que sacar mi voz, comunicarme", expresó.

Y al cáncer de mama lo asoció al rol de mujer, de madre, por tratarse de algo muy femenino, que nutre, y que la llevó a considerar que era tiempo de nutrirse a sí misma, y la cicatriz significó un signo de una lucha ganada no contra la enfermedad sino por un crecimiento como persona, una elección de vida.

Recordó que al mirar atrás vio que tuvo señales y no las percibió por andar ocupada. Es contadora y ante el quiebre eligió no trabajar para ocuparse de sí misma, de un desarrollo desde el corazón. Se dio cuenta de cuánta riqueza hay en su entorno, en sus posibilidades de tratarse, de las personas con que se encontró en el proceso, no sólo médicos sino auxiliares a quienes valoró.

Sugieren hacer controles preventivos en pandemia

En pleno marco del Mes de Concientización del Cáncer de Mama, que se conmemora durante octubre, la Liga Argentina de Lucha Contra el Cáncer (Lalcec) advirtió que la gente no debe abandonar los controles de rutina ni los tratamientos programados a causa de la cuarentena obligatoria. Según estadísticas del Instituto Nacional del Cáncer, el cáncer de mama es el más frecuente en Argentina, con más de 21.000 casos al año, lo que representa el 17% de todos los tumores malignos y casi un tercio de los cánceres femeninos. En Jujuy es el segundo de mayor impacto en las mujeres.

El mensaje de la campaña de Lalcec, “Si querés cuidarte, salí de tu casa” apunta a que, respetando todos los recaudos recomendados por las autoridades sanitarias, las mujeres retomen las consultas de rutina con sus médicos, se realicen los controles mamarios habituales y, en los casos ya diagnosticados, no discontinúen sus tratamientos y sigan las indicaciones de su médico. “Cada año, se diagnostican en la Argentina más de 21 mil nuevos casos de cáncer de mama, y mueren más de 6 mil mujeres por la enfermedad. Demorar los controles médicos hasta que termine la cuarentena puede significar llegar tarde al diagnóstico, habiendo perdido la oportunidad de recibir un tratamiento en forma temprana, lo que siempre ofrece un mejor pronóstico”, explicó Diego Paonessa, director general de Lalcec.

“Si es detectado a tiempo, el cáncer de mama es curable en más de un 90% de los casos”, recordó. Llegar a la mamografía luego de los 40 es clave, o antes si hay antecedentes genéticos, y son accesibles en hospitales. Un reciente trabajo presentado en la 12º Conferencia Europea de Cáncer de Mama incluyó un análisis que proyectaba que debido a la falta de controles e interrupción de los estudios preventivos a causa de la pandemia podría aumentar la mortalidad por cáncer de mama. Para nuestro país la proyección alcanzó cerca de 400 muertes adicionales.

Cáncer de tiroides

El cáncer de tiroides es una anomalía bastante frecuente, sobre todo en las mujeres, y que se manifiesta por alteraciones en la glándula tiroides, donde aparecen nódulos o pequeños tumores, que, en la mayoría de los casos, resultan benignos. Sin embargo, hay personas que pueden presentar abultamientos que pueden ser cancerígenos debido a que en su interior hay poca presencia de un líquido llamado coloide, que causa el endurecimiento de los nódulos, que luego se trasforman en adenomas y de no ser tratados a tiempo, pueden extenderse a otros tejidos y órganos del cuerpo.

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