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El panadero que mató a un asaltante se siente "arrepentido" y asegura que no es un "asesino"

El hecho sucedió el sábado pasado cuando, junto a su hijo, lavaba la camioneta y cuatro delincuentes armados lo interceptaron para intentar robarle. 

Lunes, 05 de octubre de 2020 19:08

El panadero que el sábado último mató a tiros a uno de los cuatro delincuentes que lo asaltaron en el partido bonaerense de La Matanza aseguró hoy que está “arrepentido” y que no es un “asesino” sino “un laburante”, mientras que la autopsia al cadáver del fallecido reveló que presenta nueve orificios de bala, algunos de ellos de salida, informaron fuentes judiciales.

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El panadero que el sábado último mató a tiros a uno de los cuatro delincuentes que lo asaltaron en el partido bonaerense de La Matanza aseguró hoy que está “arrepentido” y que no es un “asesino” sino “un laburante”, mientras que la autopsia al cadáver del fallecido reveló que presenta nueve orificios de bala, algunos de ellos de salida, informaron fuentes judiciales.

En tanto, el único detenido por el intento de robo y tiroteo se negó esta tarde a declarar ante el fiscal de la causa, tras lo cual, seguirá alojado en un instituto de menores.

“No se puede explicar nada, ni emoción, nada, no me acuerdo. A mis hijos no los quiero sacar ni a la vereda. Estoy arrepentido de lo que hice, no soy un asesino, yo soy un laburante, no salí a matar, salí a guardar la camioneta. Yo agarré el arma y después la tiré, era mi vida o la de él, yo no soy Dios para decidir”, dijo esta mañana a la prensa el panadero Gerardo Caivano (36).

Poco antes, su mujer, Vanesa, había denunciado ante los mismos medios que reciben amenazas por Facebook y tienen “mucho miedo”.

“Que van a venir a reventar la casa del panadero, que me van a prender fuego la casa, que vamos a linchar a tu marido, esas cosas salen por Facebook”, contó la esposa del comerciante.

Consultado sobre el hecho, Caivano recordó que él lavaba la camioneta de su padre junto a su hijo cuando se acercaron cuatro delincuentes armados, apoyados por un quinto que estaba en un auto.

“Yo salí con las manos en alto, lo único que pedí fue que baje mi hijo y no sé cómo forcejeé, no sé de dónde saqué coraje. Tengo miedo, estoy laburando encerrado, anoche no pude dormir, tengo que estar sentado en una silla durmiendo en la panadería, mi hijo está mal, mi hija mayor me ve y llora, lloramos todos, es una situación de mierda”, señaló.

Sobre el momento en el que baleó a uno de los delincuentes, el panadero expresó: “No tuve intención de matarlo, ni de tirar, es una situación difícil de explicar. El arma que estaba arriba de la camioneta no era mía, yo no tengo armas, no manejo armas, es de los chorros, no mía.”

Tras reiterar que es “un laburante” y padre de “tres hijos”, Caivano contó que maneja la panadería de su padre, que hace más de 45 años que funciona en la zona.

"Yo me crié acá, mi papá me crió acá y por qué tengo que estar así ahora”, se lamentó el panadero.

Por su parte, Vanesa dijo que este no fue el único hecho de inseguridad que vivieron ya que el 6 de febrero último ladrones ingresaron al domicilio y mataron a sus dos perros: “Entraron al patio, me forzaron una reja y no llegaron a entrar a la casa, sino nos mataban a todos.”

Además, contó que el viernes pasado escucharon “cuatro disparos” en la zona y que los robos en el barrio suceden de manera continua: “No hay horario, a toda hora te roban.”

Finalmente, la mujer pidió “protección” para su familia y para los empleados que trabajan en la panadería, quienes “por miedo” no acudieron a abrir el local.

Mientras tanto, el fiscal de la causa, Emilio Spatafora, del Fuero Penal de Responsabilidad Juvenil de La Matanza, indagó esta tarde al adolescente de 17 años detenido por el asalto a Caivano, y el acusado, asistido por un abogado particular, se negó a declarar.

El fiscal pidió que el detenido sea alojado en un instituto de menores, dijeron las fuentes judiciales.

A su vez, Spatafora recibió un adelanto de la autopsia practicada al sospechoso muerto en el asalto, identificado por la Policía como Nahuel Leiva (17), y en la que los médicos forenses determinaron que presentaba una serie de impactos de proyectiles disparados por una pistola calibre 9 milímetros que no fue hallada en el lugar del hecho.

El sábado, en la escena del crimen, el médico policial que revisó el cuerpo observó nueve orificios de bala, aunque algunos de ellos son de entrada y salida y se corresponde al mismo balazo.

Según las fuentes, las pesquisas aguardan los resultados de los peritajes balísticos ya que en la escena se secuestraron un arma de utilería y un revólver 38 largo.

Para determinar cómo Leiva recibió balazos 9 milímetros (distancia y trayectoria) y otras circunstancias del hecho, los investigadores analizaban las imágenes de una cámara de seguridad que captó toda la secuencia del asalto.

El hecho ocurrió el sábado a la tarde en las calles Yanzi y Pita, de Rafael Castillo, en La Matanza, cuando el panadero se encontraba junto a su hijo en una camioneta Volkswagen Amarok gris estacionada y fue interceptado por cuatro delincuentes armados con fines de robo.

De acuerdo con los testigos, el panadero se trenzó en lucha con uno de ellos y, en medio del forcejeo, le arrebató el arma, con la cual baleó y mató a otro de los delincuentes.

Los otros dos asaltantes escaparon a los tiros, mientras que el ladrón que se había trenzado en lucha con el panadero, tras quedar desarmado, fue reducido a golpes por vecinos del lugar y luego detenido, tal como quedó registrado en un video difundido en redes sociales.

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