Jujuy también lloró la muerte de  Maradona, el ídolo futbolístico

La noticia fría se escribió así: "Diego Armando Maradona murió este miércoles 25 de noviembre de 2020, un día que será recordado por siempre. Se descompensó y sufrió un paro cardiorrespiratorio en la casa que habitaba en el barrio San Andrés, en el norte del Gran Buenos Aires. Su corazón ya no resistió y no pudo ser reanimado por los médicos que se acercaron hasta el lugar en nueve ambulancias".

 

Los estadios de la provincia prendieron sus luces durante las tres noches que duró el duelo por el fallecimiento del astro mundial.

Falleció Diego a los 60 años. Un 2020 maldito en serio. La pandemia del coronavirus nos castigó en todo sentido y la pérdida del mejor jugador de todos los tiempos cerró el círculo negro.

 

Amado y odiado de igual manera, Maradona fue uno de los personajes más importantes en la historia de Argentina. En la cancha y en el vestuario, un líder único, incomparable. Surgido del humilde barrio de Villa Fiorito llegó a brillar en Argentinos Juniors, luego se ganó al hincha de Boca -fue campeón en 1981- y aunque pasó por Barcelona, en Nápoles se convirtió en el gran ídolo mundial al lograr títulos que jamás un humilde club del sur de Italia se hubiese imaginado.

Con la Selección Nacional, el "10" (el mejor apodos de todos) tocó el cielo con las manos al consagrarse en México 1986, previa a aquella inolvidable semifinal ante los ingleses. El gol con la mano -cien años de perdón- y el gol eludiendo a seis rivales. Por favor, esa imagen jamás se borrará en quienes tuvimos la suerte de verla en vivo por TV y las generaciones futuras que la seguirán observando por videos.

El Mundial de Italia 90 dejó un gusto amargo porque más allá de que el equipo no jugaba bien, Maradona lo llevó a la final. Y se perdió con un penal mal cobrado en manos de Alemania.

Los problemas con las drogas comenzaron a agudizarse. Fue suspendido al dar positivo en un antidoping y para seguir ligado al deporte que amó, se hizo técnico. Dirigió a Mandiyú de Corrientes en la Primera División, enfrenando al "lobo" jujeño. Meses más tarde, una vez purgada su sanción, volvió a calzarse la remera de Boca y también se midió con Gimnasia en el estadio "23 de Agosto". En sus inicios vino a Jujuy con Argentinos para disputar partidos por los Nacionales frente a Zapla y Ledesma. También fue técnico de varios equipos, inclusive el seleccionado "albiceleste" para el Mundial de Sudáfrica, con una angustiante clasificación en las Eliminatorias. Cuando se produjo su deceso era el DT de Gimnasia y Esgrima La Plata, donde alternó más malas que buenas. Pero su historia con Jujuy, provincia futbolera si las hay, no terminó con su partida. Aquel día, la gente caminó más despacio que de costumbre. Muchas lágrimas cayeron. Muchos interrogantes siguen dando vuelta: ¿por qué no lo cuidaron? Y hasta el Gobierno provincial decretó tres días de duelo con concordancia del Gobierno nacional. En esas jornadas, las canchas de fútbol de Jujuy prendieron sus luces. También otras de diferentes provincias. Luego vinieron los homenajes en todo el mundo. Como no podía ser de otra manera, el velorio multitudinario en Casa Rosada terminó en escándalo por el enfrentamiento de facciones y debió ser suspendido antes de tiempo. Diego, que nunca pudo controlar sus excesos en su vida personal en todo sentido, se fue en un 2020 olvidable. Quienes valoramos su temple y jerarquía dentro de un campo jamás lo vamos a olvidar. Y el jujeño futbolero, en especial, sabe que quedó un vacío enorme, imposi

 

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