Los animales silvestres  desplazados por las  nuevas urbanizaciones

La población de la provincia se agranda y con este fenómenos se ve cómo las ciudades se van expandiendo, mientras que la creación de nuevos barrios privados es una postal que ya se ha incorporado al paisaje urbano.

Carteles gigantes ofrecen terrenos en cuotas accesibles y con ellos la posibilidad de cumplir el sueño de la casa propia. Pero con esas construcciones que se levantan cargadas de ilusiones para las personas miles de hogares de diferentes especies de animales silvestres se destruyen.

No hace falta ir muy lejos para presenciar esta situación, basta con andar por los nuevos barrios de El Ceibal donde los vecinos, en diálogo con El Tribuno de Jujuy, contaron las tristes historias que suceden en sus adentros en medio de los pastizales y los materiales para la construcción.

"Los animales andan como desorientados, perdidos. No saben para dónde salir corriendo cuando sienten que entran los autos", contó Mercedes Escobar.

Mercedes es una vecina que por su noble cariño a los animales desde que se fue a vivir a un barrio de El Ceibal puso en su casa bebederos y comederos para los pájaros y para los colibríes. Pero con el paso del tiempo notó que la fauna que la rodeaba era mucho más grande.

Contó que por las noches los zorros se acercan a las pocas casas construidas a buscar algo de alimento entre las bolsas de basura y que las liebres corren despavoridas por el costado del camino cuando los autos entran por las noches al barrio. Encontraron varias muertas aplastadas por las ruedas.

Y las que todavía permanecen invictas luchan por su vida cada tarde cuando son perseguidas por perros furiosos que intentan atraparlas.

Entre otro de los espectáculos que en principio atrae y hasta trae alegría a los vecinos es el avistamiento esporádico de corzuelas que con sus finas líneas despliegan toda su gracia. Pero el encanto termina cuando se muestran temerosas en busca de agua y comida a los alrededores de las viviendas.

Otro de los animales que a diario luchan por preservar sus madrigueras son las lechuzas de campo o también conocidas como lechucitas de las vizcacheras.

"Cerca de mi casa hay dos parejas de lechuzas que tienen sus madrigueras en la tierra de un terreno que el que todavía no construyeron nada, por eso permanecen. Pero es muy triste ver cómo se muestran a la defensiva haciendo un sonido fuerte y mostrándose inquietas alrededor de sus huecos", contó la vecina que no tardó en preguntarse "¿Qué va a ser de ellas, de sus madrigueras y de sus huevos cuando lleguen los albañiles y empiecen a construir?".

Inmersa en su preocupación por el destino de estos animales, Mercedes Escobar seguirá intentando hacer de su patio y de su jardín un lugar amigable y fuera de peligro. En el que nunca les falte agua y el alimento adecuado.

Pese a que estas historias entristecen son parte de la realidad. Las poblaciones crecen, las ciudades se expanden y nuevas tierras son ocupadas para contener a la urbanización.

Si tan sólo hubiera más vecinas como Mercedes que se preocupen y ocupen, dentro de sus posibilidades, de estos animalitos en medio de esta traumática transición.

 

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