"Cuando llegué las mujeres no podíamos manejar"

Pamela Ríos de Trejo nació en Jujuy, vivió gran parte de su juventud en Río Gallegos y se recibió de odontóloga en Córdoba. Trabajando allí conoció a su actual esposo que es santiagueño y con quien emprendió una historia de amor que la llevó a vivir a Oriente Medio.

Una vez casados en Argentina y con su pequeña de tres meses de vida emprendieron en 2012 su partida a Arabia Saudita donde permanecieron hasta 2015 y a fines de este año se mudaron a Muscat, capital de Omán, donde hoy viven.

La llegada fue dura ya que no sólo las costumbres y la cultura eran totalmente diferentes a las nuestras sino que además se encontró con que allí sólo se habla en árabe y en inglés. "Cuando llegamos yo no conocía a nadie, vivimos en una especie de mini countrie en el que absolutamente nadie hablaba en español, sólo mi esposo. Así que los primeros tres meses me los pasé encerrada estudiando inglés hasta que lo aprendí", contó Pamela Ríos.

En Arabia Saudita la jujeña tenía que salir de su residencia cubierta con la abaya (una especie de túnica negra) y un pañuelo en la cabeza que al principio ella no lo usaba pero que después tuvo que hacerlo por advertencia de las fuerzas de seguridad que de civil se encargan de controlar la vestimenta de las personas. "Al principio era incómodo, me sentía ahogada por que ese pañuelo se agarra en el cuello, pero después me fui acostumbrando. En estos países o respetas las reglas o te vas, no te queda otra", exclamó.

Entre las tantas diferencias padecidas contó que "cuando llegué a Arabia Saudita las mujeres no podíamos manejar" pero afortunadamente Omán es muy diferente, "aquí por mi condición de expatriada puedo manejar. Son muy estrictos a la hora de tomarte el examen pero es una gran ventaja para mí porque mi marido trabaja casi todo el día".

De no ser por ello, Pamela no podría llevar a sus hijos a la escuela, ni al médico y ni siquiera ir al supermercado ya que hace muy poco cuentan con un servicio de transporte público con más frecuencia.

Es que allá cada familia tiene por lo menos dos autos debido a su estabilidad económica y además por que allí "es imposible manejarse caminando, no existen vías para caminar, hay sólo autopistas gigantes". contó. "Extraño salir a caminar por el centro de Jujuy, sentarme en alguna confitería o sentarme a comer afuera y ver a la gente que pasa, que camina, cosa que aquí no hay porque todo se hace adentro".

Pero para su fortuna una vez por año vienen a la provincia, puntualmente a Palpalá a pasar sus vacaciones escapando de su verano que los somete a temperaturas que alcanzan los 50 grados durante el día y 45 grados durante la noche.

Y aunque las visitas son periódicas la jujeña contó que extraña "mucho el pago. Me encanta caminar por el centro, ver las vidrieras, sentarme en el parque San Martín y la vista de la ciudad que hay desde La Viña". Destacó además que los dos últimos años que vino vio a la ciudad capital "espectacular". "Me encanta como quedó Jujuy, el parque Xibi Xibi. Está hermosa", exclamó orgullosa.

Otra cosa que añora son las comidas propias nuestras como las humitas y el locro.

Por eso "cada que voy a Argentina me traigo una valija llena de dulce de leche, membrillo, dulce de batata, yerba, queso cremoso que lo extraño un montón, galletas chocolinas, pepas, alfajores, vainillas, todo lo que me gusta", contó riendo.

El coronavirus en Omán

La jujeña contó que desde la segunda quincena de marzo se encuentran cumpliendo con el aislamiento correspondiente. Omán ronda por los 200 casos reportados y un muerto. Allá al igual que en Argentina las salidas permitidas son sólo para ir al supermercado y las escuelas permanecen cerradas, por lo que sus hijos tienen clases virtuales que se estiman se extenderán hasta el fin del ciclo lectivo que allá cae en el mes de junio.

Y en lo que respecta a lo laboral "aquí las empresas privadas son muy estrictas y trabajan con la menor cantidad de gente posible", contó Pamela quien agradeció que su marido pueda mantenerse a salvo trabajando desde su casa.

"Aquí está absolutamente todo cerrado, sólo podemos pedir delivery. Al supermercado puede ir uno por familia y nosotros respetamos todo como debe ser", expresó la jujeña aunque eso implique tristemente no poder venir este año a la Argentina a visitar a sus familiares, amigos y colegas con los que nunca perdió el contacto y mucho menos la amistad.

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