"El consumo está en todas las clases sociales: no es un problema de un sector"

Gabriela Torres explicó que hubo atención en el país, por distintos dispositivos, se encontró más consumo de alcohol, y la premisa ahora es no dejar solo a nadie. Se busca retomar las mediciones que se dejaron de hacer sobre los consumos.

Se lanzó un estudio federal para la medición sobre el aislamiento y el consumo en la pandemia. ¿Tiene que ver con medir lo que se está haciendo en cuanto a consumo o cómo se trabaja?

-Son dos cosas de este gran contexto. Una es cómo nos hizo acomodar los esquemas de atención, de tratamiento y acompañamiento a todas las provincias. Sedronar y las provincias tienen un esquema parecido, generaron algunos lugares de atención remota, algunos de día que se sostiene por lo alimentario, y acompañamos remotamente por teléfono o por la posibilidad que se tenga. Instalamos una línea 141 de 24 horas para consultas y los que ya estaban haciendo tratamiento pasaron su cuarentena dentro de instituciones más específicas del tema. Lo segundo que trajo la cuarentena es cómo meterse adentro del vivir y cuántas personas depositan en una sustancia como la necesidad de que te salve de la cuarentena. Esa problemática que se empieza a construir entre un consumo y un consumo problemático. Eso pasa con sustancias legales como ilegales. En relación a eso, hay la percepción de un aumento del consumo fundamentalmente del alcohol porque es accesible y legal. Entonces lo que acordamos con todas las provincias, en el marco de la mesa federal de Sedronar, es poder en tiempo de pandemia hacer mediciones. Es difícil hacerlas en temas de consumo, no termina siendo una medición global. Tampoco nadie contesta ¿cuánto estás consumiendo? Es muy difícil. Hay diferentes técnicas. La idea es armar un estudio federal, poder trazar diferentes niveles, con informantes claves, encuestas telefónicas. Cada grupo va a armar un esquema que tenemos pero adaptado a su región y poder entre todos armar dos cuestiones, una en relación al impacto y la atención del Estado y cómo fuimos verificando nuestra acción; y otra que pasa por el vivir de las personas y la relación con el consumo en esta época. Sedronar aportó el recurso humano, la posibilidad de que cada provincia contrate a alguien para que sea nuestro referente técnico. Todas las provincias están a disposición porque estamos convencidos de que todos tenemos que trabajar juntos.

¿Cuál es el prediagnóstico de lo que han podido recabar al hablar con las distintas provincias?

-La sensación tiene que ver con nuestras tres grandes premisas. Una es que el consumo está en todas las clases sociales en el territorio, dejó de ser un problema de determinado barrio o sector. La otra premisa es el aumento del consumo en relación a las ventas. Hay más datos de venta de alcohol y datos vitivinícolas más claros de cuánto aumentaron para poder indagar. Lo otro es nuestra necesidad de medir cómo ir adaptando cuestiones de tratamiento con la modalidad de cuarentena. La demanda nos creció de manera diferenciada, también en calidad, sectores que se preguntan qué hay que hacer, cuáles son las recomendaciones y que antes no sucedía.

 

Este aislamiento afecta a toda la población de alguna manera, ¿se puede decir que en este colectivo que tiene problemáticas afecte más o se potencie el consumo?

-En principio la salud mental también es una construcción social y tiene que ver con si la sociedad empieza a transmitir mensajes y estrategias de cuidado mutuo, de solidaridad o de miedo y sálvese quien pueda. Eso es muy importante porque siempre se va a argumentar una instrucción que no tiene que ver con uno solo. Alguien que venía teniendo un problema de consumo y tenía algún acompañamiento o tratamiento está con las estrategias nuevas, está cuidado. Alguien que no venía pidiendo ayuda, recomendamos que lo haga por eso promocionan tanto el número 141 porque la angustia en general cuando alguien se queda solo se profundiza. Cuando alguien cree que depositando en una sustancia te salva de la cuarentena, lo que va a pasar es que va a profundizar la sensación de angustia. Entonces proponemos que llame por teléfono, que nadie se quede solo o sola en este momento. Es importante todo lo que podamos hacer, y nos damos cuenta que el Estado nacional con las provincias está haciendo una estrategia de promover que esta es una construcción de todos, que todos estamos en medio de esto, que no va a haber una salvación individual. Eso te hace sentir acompañado, es una muy buena línea de pensamiento. Aislamiento preventivo quiere decir que estamos bien y nos estamos cuidando, y que es temporal, que esto va a pasar.

-En Jujuy se crearon Diat (Dispositivo Integral de Abordaje Territorial) en barrios, han estado haciendo frente a esta pandemia, ¿qué resultados tienen en el país?

-Sí, por supuesto, los dispositivos que tenemos de Sedronar y Diat en Jujuy se han trabajado con lineamientos de Sedronar y siempre con las estrategias de territorio. También muchos de estos lugares tuvieron que estar, respetando las indicaciones territoriales, si debía estar cerrado, cuándo o no, pero todos con la indicación de estar haciendo seguimiento y estrategias de poder derivar a alguien aunque sea en atención remota, o atender con la estrategia siempre de no dejar solo a nadie. Están todas funcionando, lo mismo las casas de acompañamiento que tenemos en todo el país.

¿Tenían disponibles mediciones anteriores de consumos, adicciones en Argentina, o por regiones?

-El tema de las mediciones nunca es tan exacto y además se dejaron de hacer, entonces las últimas que tenemos son las de 2017. Hay mediciones estándar, encontramos que Sedronar en los últimos cuatro años había dejado de hacer, la de motivaciones de consumo se había dejado de hacer, la encuesta de salud escolar también. Estamos rearmando esa situación de línea de base porque trabajamos con datos de 2017, la última estadística nacional que existía. El consumo es una construcción compleja, sería poco serio hablar de percepciones. En términos de mediciones estamos trabajando en la nueva matriz de datos que pueda contemplar la complejidad del tema, la regionalización del problema para poder volver a medir cada dos años y mantener ese diagnóstico atento. En relación al consumo lo que viene pasando es que el consumo es parte de nuestra vida y el de sustancias también, todos tomamos un medicamento o una cerveza. Y el consumo problemático tiene que ver con el malestar de vivir, a medida que las condiciones de vida también se complejizan hay que acompañar mucho para que esto no esté depositado ahí.

-El alcohol siempre fue uno de los principales consumos, pero en los consumos problemáticos preocupa alguno, no hace mucho era el paco...

-El alcohol es lo que más preocupa porque crece, baja la edad de consumo y es lo que realmente nos preocupa y lo que más consecuencias letales trae en términos de manejo. No es que a Sedronar le preocupe más una sí y una no, pero lo que más se consume y está tremendamente naturalizado como si no fuera un problema es el alcohol. No hay consumo que no nos preocupe en términos de cantidad de gente es el alcohol en todas las clases sociales, y todos creen que no es un problema.

¿Hay alguna instancia de capacitación para quienes están al frente de los programas?

-Sí, estamos lanzando en un par de semanas y armamos una plataforma virtual nueva. Vamos a armar junto con las provincias que van a apoyar el curso del Sedronar y van a poder subir cursos propios a la plataforma de formación. Estamos trabajando con el Ministerio de Educación, con la gente del enfoque de formación docente así que va a haber diferentes propuestas de formación federal, armadas con todas las provincias. Hay cursos con los que trabajan en nuestra red de atención, otro de primera escucha y uno para operadores sociales, para docentes a fin de ver cómo va a acompañar la escuela.

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