Están privados de su libertad desde hace 60 días

Dos jóvenes argentinos, integrantes de la fundación "De la Mano por el Mundo", permanecen varados desde hace más de sesenta días en el predio de Jaque, ubicado en el acceso sur de San Pedro de Jujuy, luego de haber sido detenidos por efectivos de Gendarmería Nacional, el pasado 22 de marzo, cuando la cuarentena obligatoria establecida por el Gobierno nacional los encontró en medio de la ruta, regresando a bordo de bicicletas a su lugar de residencia, ubicado en Salta. Lamentablemente, en las localidades y parajes ubicados en la Quebrada, no les permitieron ingresar, por lo que se vieron obligados a seguir camino, hasta llegar a la finca Chalicán, donde un enfermero les dio asilo en el puesto de salud.

En un mega operativo, fueron detenidos y trasladados en calidad de bulto por los gendarmes hasta el predio del municipio sampedreño, donde quedaron abandonados sin recibir alimento alguno y sin poder salir a buscar con que subsistir, pese a que en el artículo 6, inciso 8 del decreto presidencial, está contemplada la actividad que realizan en un comedor. En medio de las peripecias, descubrieron la gran solidaridad puesta de manifiesto por personal municipal que trabaja cuidando el predio, que, al conocer la situación, no dudó en acercarles un poco de mercadería y dos frazadas para protegerse del frío. Hoy, los jóvenes esperan que el responsable de la Unidad Fiscal Federal Nº 2 Aníbal Zurueta, les restituya sus bicicletas, único medio de movilidad que tienen como deportistas y como trabajadores sociales y les permita llegar hasta el lugar donde residen, para poder atender el comedor infantil que asiste a numerosos niños. También necesitan asistencia alimentaria o donación de mercadería, debido a que no cuentan con recursos económicos.

La cuarentena encontró a los jóvenes en la ciudad fronteriza de La Quiaca, cuando a bordo de sus bicicletas, regresaban a Salta, donde trabajan asistiendo a 160 niños en un comedor infantil. Nada hacía prever que vivirían tan triste y dolorosa experiencia y una situación de abandono de persona por parte de las fuerzas de seguridad, quienes, hasta el día de hoy, de acuerdo a lo expresado por ambos, no les restituyeron sus bicicletas, único medio de movilidad con el que cuentan y no los autorizan a regresar a su hogar, habiendo transcurrido más de sesenta días. Florencia Rey Lacoste y German Vildoza, ambos residentes en Pluma de Pato, provincia de Salta, pertenecen a la fundación "De la Mano por el Mundo", ong internacional con sede en Argentina, que realiza talleres de capacitación, de acompañamiento y desde hace cuatro años brinda asistencia alimentaria a niños que padecen desnutrición en el norte de la vecina provincia. Con gran angustia, relataron a El Tribuno de Jujuy esta experiencia que seguramente marcará sus vidas, una historia de luces y sombras, de lágrimas, de desazón, de abandono, de hambre, pero también de rostros y manos que se acercaron generosos para brindarles ayuda.

"El 8 de marzo, ingresamos a La Quiaca, en ese momento, había casos de coronavirus en Argentina, pero no se habían registrado en Bolivia ni en Perú, donde estuvimos, en esa fecha no era zona de riesgo. Nos quedamos 15 días en La Quiaca y antes de regresar, fuimos a Villazón por unas horas, a comprar remeras de fútbol para los chicos del comedor, con la debida autorización de Gendarmería y Migraciones. Luego emprendimos el regreso a bordo de nuestras bicicletas. A la altura de Abra Pampa, se empezó a complicar la situación, previendo eso, nos hicimos un chequeo en el hospital, donde los médicos determinaron que presentábamos buen estado de salud. Seguimos y a medida que empezamos a bajar por la ruta 9, nadie nos quiso brindar asistencia, no nos permitían descansar en ningún pueblo, ni quedarnos en algún lugar para hacer la cuarentena. Nuestro pedido fue denegado rotundamente, ni siquiera podíamos comprar alimentos en los kioscos ubicados sobre la ruta porque venía un patrullero y nos sacaba", dijeron.

Acotaron que, al arribar a San Pedro, decidieron continuar hasta Chalicán, y se acercaron al control de Gendarmería Nacional, ubicado a la vera de la ruta nacional 34 pero ninguno de los dos efectivos quiso atenderlos, por lo que se dirigieron a solicitar ayuda al puesto de salud del lugar, donde un enfermero los autorizó para que se quedaran y permitió que armaran una carpa para pernoctar. "Al día siguiente, un escuadrón de Gendarmería irrumpió en el puesto de salud, nos secuestraron las bicicletas, nos obligaron a permanecer una noche confinados en el mismo lugar donde están los detenidos. Al otro día labraron un acta en la que expresaban que estábamos violando el decreto nacional que prohíbe la circulación, les explicamos que nuestra actividad estaba contemplada en el decreto, pero no nos escucharon, nos intimaron para que busquemos un alojamiento y al constatar que no contábamos con recursos, decidieron traernos, en calidad de bulto, a este lugar y nos mantienen aquí desde el 23 de marzo. No nos brindaron asistencia como prometieron, nunca atendieron nuestras llamadas, ni siquiera para conseguir alimento, pasamos aquí los peores momentos, con la creciente del río se inundó todo, corrimos peligro de ser picados por víboras, alimañas o contraer la enfermedad del dengue, nos hicieron vivir días terribles que parecían no terminar nunca", prosiguieron en su estremecedor relato.

Los días pasaron y las necesidades eran muchas, por lo que German Vildoza decidió salir en busca de alimentos y caminando, llegó hasta el control ubicado en cercanías de las vías del ferrocarril en la ciudad de San Pedro de Jujuy, donde la Policía de la Provincia recién tomó conocimiento que había personas cumpliendo la cuarentena en el camping de Jaque, por disposición de Gendarmería Nacional y la Fiscalía Federal. Tras una ardua discusión con efectivos de Gendarmería, quienes dijeron desconocer la situación de ambos, un patrullero llevó al joven hasta un supermercado y a una verdulería, para luego trasladarlo hasta el predio.

En tanto se sucedían los días, trabajadores municipales socializaron la situación de los jóvenes, hubo familias que los llevaban para compartir un almuerzo, higienizarse y regresar en el día a Jaque, también dirigentes del grupo de Boy Scouts se solidarizaron con ambos y como una forma de agradecimiento, Florencia y German comenzaron a realizar tareas comunitarias, ayudando en la entrega de viandas solidarias para familias carentes de recursos de barrio Libertad. "Así estamos desde hace más de dos meses, Gendarmería pasa, corrobora si estamos adentro y sigue de largo.

Recién en la semana, aparecieron para comunicarnos extraoficialmente que teníamos que tramitar el permiso de circulación nacional de regreso a casa vía online y de alguna manera, insinuaron que, si teníamos la suerte de conseguirlo, nos comunicáramos con ellos. La percepción que tenemos es que ahora quieren sacarnos de Jujuy, estamos esperando que nos restituyan las bicicletas, es nuestro único medio de movilidad, también somos deportistas, es una forma de inculcar el amor al deporte a los niños y lo hacemos con el ejemplo".

Los jóvenes subrayaron que se comunicaron con la oficina de Fiscalía Federal donde un funcionario incurrió en un acto discriminatorio, cuestionándoles el hecho de circular en bicicletas y por su forma de vida, argumentando luego que las mismas serían entregadas una vez que finalice la cuarentena, fijada hasta el 31 de marzo pasado.

"Esta situación es angustiante, por las condiciones inhumanas que vivimos desde el camino de La Quiaca hasta San Pedro, donde nadie nos atendió, nos echaron como perros de todas las ciudades, la idea era llegar lo más pronto posible a nuestro hogar y atender a los niños, y no podemos asistirlos porque nos mantienen encerrados aquí. Desde hace 60 días estamos durmiendo en el piso, esta situación nos hizo caer en una depresión tremenda, no puede ser que nos traten como delincuentes cuando no lo somos, cuando tenemos una causa justa por la que luchar. Queremos decirles que no somos turistas, íbamos desde Jujuy a Salta, no somos delincuentes, somos argentinos, nuestra labor es solidaria, asistimos a niños que viven en extrema pobreza y nos necesitan. Pedimos un poco de humanidad en esta pandemia, si las autoridades están para cuidarnos, que lo hagan. Muchas veces hemos agradecido a Gendarmería, incluso trabajamos juntos en algunos proyectos, pero lamentablemente, hoy tenemos que denunciar el maltrato y el abandono de persona", expresaron.

Esta situación ya fue presentada ante el Inadi, cuyas autoridades están analizando el caso por abandono de persona y también ante el Inai, ente que trabaja con comunidades indígenas, ya que el comedor asiste en un 90% a niños de comunidades indígenas.

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