Hugo Conde uno de los  pioneros de la  radio LW8

Hola buen día!, es la frase con la que arrancaba uno de los programas más escuchados del radiofonía jujeña, de la mano de su creador Hugo Cid Conde, "pajarito" para los amigos. Artífice y creador de un estilo inconfundible que marcó una época en el éter de Jujuy.

Hoy, ya con 90 pirulos y más de 40 años abocado a la locución, el deporte, la solidaridad y desempeñándose como intendente capitalino cumpliendo 3 mandatos, Hugo recuerda sus pasos por LW8.

Quien me abrió las puertas de la radio fue Fernando Pérez Paz, a quien consideró el pionero de la radio y televisión jujeña. "Yo en realidad no me atrevía mucho a estar frente a un micrófono pero él todos los días me incentivaba hasta que fui agarrándole el gustito", recuerda Hugo. Y repasa una anécdota sin desperdicios, "yo trabajaba en una agencia publicitaria donde escribía libretos de radio y publicidades, un día Fernando Pérez Paz se olvida esos libretos y me pide que se los acerque hasta la radio donde él tenía un programa, cómo nadie se animaba a leerlos, el director de la radio me dice pasa vos, a lo que yo respondo no, estás loco!, así fue que me obligaron a hacerlo, encontrándome a gusto en esa faceta. Cuando salgo del estudio el director me dice: ¿no tenés laburo?, no!, le contesto, ¿querés trabajar en la radio?, bueno le digo, y me dice vení mañana a las 8. Al día siguiente llego a la radio y pregunto ¿cuál es mi oficina?, a lo que me contestan: ¿qué oficina?, vos vas a ser el locutor, y yo escandalizado refuto: no, me voy. La cuestión es que me engañaron, ingresé al estudio, echaron llave y me dejaron ahí con el operador que me decía que anuncie algún tema o lea publicidades", así inició esta aventura.

Con el paso de los años y abrazado a la locución, sin darse cuenta Hugo Conde mostró quizás su faceta más noble que es la solidaridad, llegue a ser jefe de locutores pero mi oficina no era más que un deposito donde había colchones, lápices, y cualquier elemento que se destinaba a todos los puntos de la provincia. Así fundamenta una de las frases que quizás más impacto causo en quien escribe: "llegué a ser intendente gracias a la radio, gracias a la audiencia", afirmó Pajarito.

Casa, rancho o palacio, límpielo con detergente Bulacio!, es el origen de una anécdota atrapante por donde se la mire.

Transcurría la época del proceso, una noche tocan a mi puerta a las 3 de la madrugada, me asomo por la ventana y veo un auto de la policía, abro la puerta y me dice "vengo de parte del comandante Bulacio para que se presente ante él", yo no tenía idea de lo que pasaba, pero de todas maneras me presento en el lugar. Luego de esperar un rato, sale el comandante y pregunta, ¿quién es el locutor Hugo Conde?, a lo que respondo: soy yo, y me dice: "lo llame para que me lea los avisos de la junta, comunicado 1". En ese momento respondo a voz firme: no voy a leer eso, y escandalizado el comandante dice: "como que no va a leer, lo mando al fondo y lo fusilo, ahora mandamos nosotros!". Al instante se me ocurrió responder que yo trabajaba en una radio comercial y esos comunicados se emiten por radios del estado. Tiene razón! afirma el comandante, dejándome libre para regresar a mi casa.

Con el paso del tiempo, me doy cuenta que este comandante era un obsesivo de la limpieza, les cortó el pelo a los lustrabotas, canillitas, clausuró confiterías, etc. Entonces un día haciendo mi programa Hola buen día!, se me ocurre decir al aire: Casa, rancho o palacio, límpielo con detergente Bulacio!, ¿para qué?, salgo de la radio y me esperaba un móvil del ejército, me subo y me trasladan hasta el viejo "quinto". Ahí me esperaba el comandante, me hizo pasar y después de retarme y amenazarme otra vez, me dice: "cualquier cosa lo mando a los corralones y lo fusilo", a lo que respondo: "comandante ya me fusilo una vez, dos veces no!". Cuando me estaba yendo me dice: "un Jeep lo va a llevar hasta su casa", me negué y me fui caminando desde Los Molinos hasta mi casa del barrio Mariano Moreno. De este modo "pajarito" rememora una de las tantas anécdotas que vivió durante su paso por la radio.

Para finalizar, envió un cálido abrazo a todos los trabajadores de LW8, "debemos agradecer a dios que nos dió la facilidad de la palabra, esta es la herramienta que tiene el locutor que ingresa diariamente a cada hogar, por este motivo nadie debe olvidarse nunca de eso, hagan buen uso de la palabra, empléenla de la mejor manera, sean solidarios, colaborativos y dios desde arriba nos va a ayudar".

Felicidades a toda la familia de LW8, siempre adelante!

 

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