"Se asocia la palabra cáncer con la muerte, pero no es así"

El cáncer es una de las enfermedades más agresivas que hay, no sólo por el dolor y desgaste físico que produce, sino también por el impacto emocional que lleva la enfermedad y su tratamiento. La historia de Laura, su fuerza de voluntad y su actitud positiva frente al cáncer muestran que la superación de la enfermedad no sólo depende del amor de las personas que nos rodean sino también de la determinación para seguir adelante con la vida

Laura Aybar es una joven jujeña que tiene 27 años y fue diagnosticada con cáncer de mama a los 25 años. A poco de cumplirse dos años de su diagnóstico, hoy su experiencia resulta esperanzadora para muchas personas. Totalmente recuperada, retomó su rutina, su trabajo y sus estudios.

Todo comenzó en octubre de 2018, cuando después de hacerse un autoexamen notó "algo anormal" en su mama derecha. "Era una pelotita que se movía", inició su relato. "Me llamó la atención que apareció de un día para otro, porque no lo había percibido en otra ocasión", continuó y recordó: "No tenía dolor ni molestias, tampoco me ardía, pero me asusté mucho. Me quedé callada durante dos semanas pensando qué podía ser".

Con miedo e incertidumbre, Laura concurrió a un médico y días más tarde, tras una serie de estudios, confirmó su diagnóstico. "Yo me lo imaginé cuando me descubrí el bulto, pero cuando te dan la noticia es realmente impactante", dijo la joven. "Lo que más me dolió fue contarles la noticia a mis padres. "Tengo cáncer de mama", les dije y fue lo más duro que tuve que atravesar", recordó.

"Se asocia la palabra cáncer con la muerte, pero no es así, es dificil pero en ese momento no me dejé caer", dijo Laura y contó que una vez que fue diagnosticada comenzó a leer, buscar y escuchar testimonios de personas que le ganaron a la enfermedad, por lo que el panorama "se volvió muy alentador".

Recibir este diagnóstico es difícil también para las personas que forman parte de la vida de cada uno. "Fue todo un drama para mí contarles a mis padres, porque no quería angustiarlos ni preocuparlos, pero de ellos saqué todas las fuerzas que necesitaba para enfrentar la enfermedad", aseguró. Primero les dio la noticia a ellos y después pudo compartirlo con su familia más cercana. "Por una parte fue un alivio, porque mis papás iban a poder hablarlo con alguien. El tema de cómo impacta en la familia también es duro", dijo Laura y remarcó: "Todo este tiempo, mi familia fue la clave para mi recuperación".

Su proceso de recuperación fue de seis meses, con tratamientos de quimioterapia y rayos. "Mi tratamiento no fue duro, por suerte el avance en la tecnología y en la ciencia lo hizo posible", dijo.

"Traté de que mi vida siguiera lo más normal posible. En los últimos meses terminaba la quimio y a la noche me iba a entrenar hóckey. Retomé mi rutina bastante rápido porque era algo que me motivaba y me mantenía activa, que me ayudaba a seguir", contó Laura.

El tratamiento de quimioterapia se realizó en dos etapas.

"En la primera fase, cada 21 días, comencé la llamada "quimio roja" porque la medicación es de color rojo y es la más fuerte, porque es la que tiene efectos secundarios como la caída del cabello, la pérdida del apetito, puede haber vómitos, la comida tiene un gusto metálico, todo dependiendo del organismo de cada persona", contó Laura y explicó que "la segunda fase del tratamiento, cada semana fue más tranquila, no tenía ningún efecto y cuando salía, a la noche me iba a entrenar".

A Laura el cáncer la ayudó a cambiar su forma de ver la vida. "Creo que en el día a día no disfrutamos de la vida y hasta que no pasa algo que te marca, no te das cuenta de las cosas que te rodean", dijo.

"Mi vida antes era súper planificada, pero esto me enseñó que la vida es el día a día, que tengo que disfrutar a las personas que tengo al lado, darme cuenta de que lo que vale es la salud, porque sin salud no podemos hacer nada", resaltó y agregó: "Comencé a valorar mucho a las personas que están a mi lado, aprendí a valorar el hoy, el presente".

A pesar de haber pasado por el dolor y enfrentarse al cáncer, que logró superar, ganó la mejor batalla y volvió a su vida normal.

"No tengo miedo a que la enfermedad vuelva, sé que es una posibilidad, pero yo sigo medicada para evitar que eso suceda. Siempre pienso en positivo, si pasó fue por algo, pero esto me ayudó a crecer y a ser fuerte. Me brindó muchísimos aprendizajes", reflexionó Laura.

La actitud positiva frente a las adversidades la ayudó a ganar la batalla del cáncer, por eso siempre recomienda a las personas que atraviesan una situación similar como la que tuvo que pasar que "sean fuertes, traten de estar acompañados, compartan su angustia porque siempre es mejor hablar las cosas, te ayuda a asimilar la enfermedad y nos da fuerzas para seguir".

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