El escándalo

El escándalo

Blanca terminaba de contarnos la frustrada historia de amor de la Martelia y el Pleuro Díaz, y me volvió a repetir que por favor no la publicara. La mujer rehízo su vida con los años, y capaz que no quiere que en su presente sepan de su pasado, dijo y me resigné a darle mi palabra. Para eso estamos los amigos.

Fue entonces que escuchamos gritos en la puerta y salimos ante el escándalo. Bajo el molle añejo que da su sombra en la vereda, la vimos blandiendo un Tribuno de Jujuy con furia, recriminándole a Blanca que no había podido guardar el secreto. Blanca la invitó a pasar, le alcanzó un vaso de agua para que se calmara y ojeó el diario.

La esposa del comisario, entonces, leyó este Laberinto en el que termina de narrarse la pelea tras la que el Pleuro dejó la casa y la familia para siempre, se fue a vivir junto al manantial y desde entonces ejerce de ermitaño. Usted me dio su palabra, me dijo Blanca con toda la furia que pudo acumular en su dulzura.

Sentí que las dos mujeres estaban contra mi y que estaba derrotado desde el vamos, por eso traté de disculparme argumentando que le había prometido no publicar nada de ese matrimonio trunco, y lo que hice, sin faltar a mi palabra, fue escribir la historia de Blanca contándonos un cuento, que era ese cuento del que no iba a hablar.

Usted es un caso, Dubin, dijo Pierre Donadou Quispe sin poder contener la risa. ¿Acaso se le ocurre que su argumento tiene la mínima chance de ser creído? No, le respondí encendiendo la pipa, pero es mejor que no decir nada, agregué.

.

.

.

 

Últimas Noticias

Últimas Noticias de opiniones

Últimas Noticias de Edicion Impresa

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Importante ahora

cargando...