Plaza Belgrano: el punto de partida de la ciudad

La plaza es un espacio público por naturaleza, además de ser espacio para la recreación y convivencia social. Lugar de encuentro y desencuentro, de amores y desamores, de manifestaciones y peregrinaciones, en ella muchas veces se debatieron las acciones que marcaron el rumbo de la historia de un pueblo.

La plaza Belgrano fue testigo de numerosos acontecimientos. En este lugar de encuentro, no sólo los ciudadanos que la transitan y viven, sino toda clase de visitantes han podido disfrutar de fiestas, actividades culturales y actos cívicos.

Encerrada por las calles Sarmiento, San Martín, Gorriti y Belgrano, la Plaza es uno de los espacios urbanos más importante que encierra el casco histórico de la ciudad. Para muchos, es la puerta de entrada de los visitantes, el espacio donde todos tienen cabida y son bien recibidos por los jujeños.

Su desarrollo

En el trazado de las ciudades virreynales, la plaza mayor era el punto de inicio de la fundación. Determinada su ubicación, a partir de ella se estructuraba el resto de la ciudad.

En el año 1539, cuando Francisco de Argañaraz y Murguía asentó San Salvador de Velasco en el Valle de Jujuy, la plaza de armas quedó establecida en el sitio que hoy ocupa.

Con el transcurso del tiempo, la denominación del espacio verde se modificó: de Plaza Mayor, pasó a llamarse, en virtud del decreto del gobernador Roque Alvarado, de fecha 7 de marzo de 1857, Plaza Urquiza y posteriormente Plaza General Belgrano.

Su aspecto también experimentó transformaciones. De aquella primitiva imagen con eucaliptos enviados por Domingo Faustino Sarmiento, que la cercaban con doble hilera, hasta la actual ornamentación, muchas fueron sus variantes.

Actualmente se encuentra en su centro el monumento a Manuel Belgrano, en un costado una fuente de hierro artístico, en otro costado se ubica una glorieta, utilizada para la realización de diferentes actos conmemorativos.

En el año 1991 fue plantado un retoño del roble de Guernica, donada por la colectividad vasca.

La plaza presenció a través del tiempo el progreso que gradualmente se instaló a su alrededor. Las veredas perimetrales, árboles y arbustos, le otorgan caracteres propios de belleza y color.

Hoy continúa siendo el lugar de encuentro de muchos pobladores de la ciudad. Los jóvenes se reúnen a lasuelen reunirse luego de la salida del colegio para tomar un descanso y continuar su peregrinaje, ya sea al centro o a sus hogares, mientras los más chicos al pasear con sus madres se entretienen correteando a las palomas que habitan la plaza.

Los enamorados fijan el lugar de encuentro, seguramente, en algunos de los bancos con los que dispone este espacio urbano.

Por sus diagonales hombres mujeres desfilan cada mañana yendo y viniendo de sus lugares de trabajo, al igual que muchos que aprovechan este lugar para ofrecer sus servicios ambulantes.

Diariamente, se encuentran personajes que durante mucho tiempo han utilizado este espacio para ofrecer sus trabajos, tal es el caso del fotógrafo que con cámara en mano se dispone a retratar a quien se lo solicite.

Otro es el caso de las puesteras que ofrecen sus golosinas a los transeúntes. Y por último, nunca falta la ocasión para que diferentes empresas comerciales expongan sus productos para el deleite de los asiduos visitantes de este lugar de encuentro.

Fuente: "Calles de mí Ciudad" de Félix Infante. Instituto de Investigación en historia de la Arquitectura y Urbanismo.

 

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