Bárbara, una especial instructora de zumba

Bárbara Elizabeth Flores tiene 19 años y es una jovencita que se maneja con total seguridad en su vida cotidiana y en las actividades que desarrolla a diario.

Hoy, dos actividades principales ocupan buena parte de su tiempo: por un lado el estudio y paralelamente el poder mostrarse y ejercer como instructora de "ritmos varios" obtenido en el Instituto Modefi en el año 2018.

"Barby", como le gusta que la llamen, cursó sus estudios en un jardín privado donde ingresó a los dos años. Con una dulzura que enternece, contó que allí todos sus compañeros "fueron hermosos".

Olga, su mamá, contó que "Isabel Fernández, la directora, aceptó el desafío en un momento en que no había educación inclusiva y a partir de ese momento Bárbara comenzó a transitar un camino que tuvo dificultades pero que fuimos superando con mucha voluntad".

"Después de cursar el jardín de 5, ingresó al Colegio Nueva Siembra donde la institución en su conjunto tambien asumió el compromiso, el personal jerárquico, los docentes, personal de maestranza, sus compañeros y los alumnos de otros cursos junto a sus padres, le brindaron a Bárbara un espacio haciéndola sentir una más", aclaró su mamá.

AMOR Y ADMIRACIÓN MUTUA / BÁRBARA Y SU MAMÁ OLGA QUE ESTÁ SIEMPRE PRESENTE ACOMPAÑANDO Y APOYÁNDOLA

En ese momento Bárbara recordó que "mis compañeros fueron siempre muy buenos conmigo", acotando que "soy de la promoción 2019 y por suerte pudimos viajar a Bariloche, disfrutar de la Fiesta de los Estudiantes, porque fui carrocera y participé de la Cena Blanca" y tomándose la cabeza mencionó que "después vino la pandemia y todo se complicó".

También recordó orgullosa que en el año 2018 fue elegida miss simpatía, cuando se presentó en la elección de la reina de su colegio.

Amor por el baile

Barby contó que fue ella quien eligió poder concurrir al instructorado de ritmos y al obtener su título decidió, junto con sus profesores y en especial su mejor amiga, Fedra Caucota, realizar masters class de zumba en la plaza Italia, ubicada en Pueyrredón y Juana Manuela Gorriti, donde además cuenta con la participación especial de profesores invitados.

Carrera universitaria

Bárbara tiene sus días muy ocupados porque de lunes a viernes vía Zoom asiste a clase de las diferentes materias de la Licenciatura de Ciencias Biológicas que se dicta en la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Jujuy.

"Ya promocioné y aprobé las cuatro materias de primer año y ahora estoy cursando segundo que es muy difícil" dijo con gran satisfacción y remarcó que "sus compañeros son muy tranquilos, estudiosos pero yo soy la más estudiosa".

LA PROFESORA / YOLANDA PARRA ESTÁ SIEMPRE PENDIENTE DE SU AMIGA BARBY.

Además de preparar sus materias de la facultad, Bárbara también sale a caminar y hace natación.

Olga indicó que "por su discapacidad todo se le hace un poco más difícil, un poco más lento, y requiere de mucho esfuerzo para el aprendizaje, ya que lo enseñado debe ser practicado, debe ser ejercitado para que finalmente sea aprendido".

Antes de finalizar la entrevista Bárbara recordó que el sábado 23 de octubre nuevamente estará junto a sus profes y amigos brindando una clase de zumba para todo público.

Olga y Nino, los dos puntales de Bárbara

Los ángeles existen y en este caso están corporizados en Olga Díaz y Nino Flores, los padres de Bárbara quienes son el sostén y apoyo de esta maravillosa niña, que sorprende, cautiva y emociona. Al escuchar los conceptos de vida manifestados por su madre en nombre y representación de la familia, permite entender el amor en su más pura expresión, del que además participa Nicolas de 17 años, el cuarto integrante de la familia.

“No bajar los brazos”

Las máximas de este “equipo” son variadas y diversas pero todas dirigidas a fortalecer el crecimiento de todos sus miembros. Tal vez la más impactante -en este particular caso- es “no bajar los brazos” porque son concientes de que existen múltiples inteligencias que solamente se desarrollan con estímulos. “Todo lo intentamos, no tenemos techos” afirmó Olga a la vez que agregó que “en la vida no se puede lograr todo, hay cosas que no se alcanzan”. En la familia Flores-Díaz cada mañana es un nuevo comenzar con fe, optimismo, esperanza, ganas, fuerza, dedicación, empeño y por sobre todas las cosas muchísimo amor, que se respira y se palpa en la vivienda que ocupan en el barrio Cuyaya.

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