¿Por qué consumen drogas nuestros hijos?

Enterarse o sospechar que un hijo consume drogas es un golpe muy bajo, tanto al amor por el hijo como al amor propio. Hemos escuchado muchas veces decir a los padres: "¿Por qué se droga mi hijo? Si le di todo!". La repuesta no es exacta, y si pudiéramos encasillar un motivo por el cual nuestros hijos ingresan al mundo de las drogas, sería "un problema con la vida". Del cual puede haber múltiples causas:

Pueden drogarse por aburrimiento: el aburrimiento es un estado reactivo de la emoción que interpreta la condición de su ambiente como tedioso debido a los estímulos repetitivos, inexistentes o tediosos.

Entre los jóvenes circula la creencia de que si "uno es joven, no debe aburrirse", lo valoran como sinónimo de fracaso, esta creencia hace que la persona no tenga metas, ni propósito, y esto es demasiado peligroso... ya que alguien sin metas no llega a ningún lado, y eso le quita sentido a vivir.

No hablamos de un aburrimiento transitorio, sino de un estado permanente en la vida del joven.

La ayuda en este caso no es evitarle el aburrimiento, sino enseñar a vivirlo como algo transitorio, pasajero y estimularlo al joven a buscar motivación en las metas.

Pueden drogarse por escape: uno no siempre se escapa de las personas, también se escapa de las angustias, los pensamientos obsesivos, las frustraciones, entre otros motivos. El joven que se inicia en las drogas por esta motivación definitivamente no tiene la capacidad de elaborar la angustia y de tolerar la frustración.

La ayuda: en estos casos el padre o quien lo ayuda debe motivarlo a hablar sobre sus angustias. No siempre deseará hablar, pero el ambiente de contención que genera el desear escucharlo actuará como una catarsis en el joven. Así evitaremos que intente huir de una situación para estar en un ambiente de alto riesgo de consumo.

Pueden drogarse por timidez: la timidez es un síntoma de la baja autoestima o de inseguridad. Existen ciertas drogas que desinhiben las conductas y permiten hacerlos sentir más seguros. Entre esas drogas están el alcohol, la cocaína, el éxtasis, etc.

La ayuda: en estos casos si el joven sufre de baja autoestima o inseguridades, lo conveniente desde los hogares es la no calificación.

Debemos aprender a calificar el acto, no al sujeto. Un ejemplo: no es lo mismo decir "hiciste una estupidez", que decir "sos un estúpido".

Por cada calificación negativa que digamos a nuestros hijos necesitamos decir después siete positivas para contrarrestar el efecto de dichas palabras negativas.

Estimulemos a nuestros hijos a creer en ellos mismos.

Pueden drogarse por las amistades: la integración en la sociedad es todo un tema en los adolescentes y jóvenes. Esto les permite formar parte de algo, tener un rol, ser alguien por el solo hecho de existir para otros.

Las amistades son conceptos no muy claros para ellos. En realidad lo que ellos manejan son alianzas.

La falta de seguridad hace que muchas veces nuestros hijos se vean obligados a quedar bien delante de un grupo de compañeros

La ayuda: debemos aprender la demostración explícita de los afectos. Un "te quiero", un abrazo, un beso en la cama, un te amo hijo, etc., esto es lo único que desplazará a las amistades no convenientes, un lazo más fuerte que ellas, un lazo de amor.

Debemos como familia siempre desarrollar mejores ofertas que la de sus amigos, mejor contención, comprensión, relación, etc.

Nunca hablen mal a su hijo de sus amigos, dado que los vínculos de amistad son tan fuertes que son capaces de ponerse en contra de la familia por defender a su grupo.

Pueden drogarse para optimizar energías: es muy común que cuando alguien tiene en mente delinquir, tome drogas por varios motivos. En primer lugar les da valor, ya que no sienten dolor y se sienten "duros" como dicen ellos, característica del estado que deja la cocaína. Es común que busquen peleas en ese estado, ya que no les genera dolor; por eso es muy peligroso tanto para ellos como para terceros.

También usan drogas para optimizar el sueño, sea para dormir o no dormir, este consumo lo vemos en los taxistas, camioneros, colectiveros, ya que según sus experiencias cuentan aumenta la concentración y disminuye el sueño... pero ignoran que cuando pasa ese efecto el rendimiento cae abruptamente.

La ayuda: en este punto el diálogo es conveniente, dialogar sobre los riesgos y peligros que se corren en estos caso hacia otras personas y la de uno mismo. Y analizar que se puede estar frente a un trastorno de personalidad antisocial.

Pueden drogarse por los padres: de alguna manera las personas tienen percepciones diferentes de una misma realidad... Muchos padres pueden tomar la postura de creer que la enseñanza fue la correcta y que lo que valoran nuestros hijos está asociado a lo que aprendieron fuera de casa. Esa postura es posible, pero también puede ser una forma de negar la efectividad al momento de educar.

Si nuestros hijos se quejan de nuestra contención, mas allá de lo que nosotros valoremos, algo hace que ellos crean que no tienen una buena relación con los padres. Entonces negar eso sería absurdo e inútil, porque no se trata de lograr quien tiene la verdad, se trata de que ellos se sientan contenidos y que encuentren en su hogar un lugar de refugio ante las frustraciones y presiones.

Debemos estar en constantes cambios, y no quedarnos solo con lo que hemos aprendido.

(*) La Fundación "Luz de Vida" trabaja fuertemente en "educar, prevenir y restaurar" a través de escuela para padres, talleres, consejería y contención familiar. Contáctenos! Alvear 731, primer piso, oficina Nº 2. Comuníquese al 388-4544620, o ingrese a nuestra página de Facebook: Fundación Luz de Vida. Estamos para ayudarlos!

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