Una actitud de  amor al servicio de  la comunidad

La pandemia que nos aisló y nos dejó espacios vacíos, no siempre fue producto de grandes frustraciones, ya que hubo quienes supieron capitalizar ese tiempo en beneficio de la gente de la comunidad, de los sectores críticos no solo económicamente sino también socialmente, porque al repartir los barbijos hicieron docencia.

Marichi Alvarez Ulrich acompañada de un importante grupo de jóvenes después de varias horas de charlas vía Zoom o por Whatsapp acordaron conformar "Mujeres y varones solidarios" con la finalidad de confeccionar barbijos.

La creatividad los llevó a suplir rápidamente la falta de los fondos necesarios para la adquisición de la materia prima, ya que hacía falta tela, elásticos e hilos, pero había voluntad y de a poco fueron consiguiendo todo lo necesario para cristalizar un sueño, que fue creciendo a medida que comenzaron a repartir cada una de estas creaciones "artesanales" con amor y mucha pasión.

El 28 de marzo del año 2020 al inicio de la pandemia el grupo se hizo cargo del control de dos importantes avenidas de Alto Comedero para realizar recorridos preventivos donde se buscaba que los pocos transeúntes que circulaban por el lugar cumplan con las normas de bioseguridad que el Gobierno de la provincia había implementado.

La misión de este grupo de voluntades era evitar la propagación del Covid- 19 y por ello tomaban contacto con los vecinos a quienes le recomendaban el uso no solo del tapaboca sino el lavado de manos, uso de alcohol y el distanciamiento social.

Fue en esas recorridas cuando surgió la idea de reciclar ropa usada en buenas condiciones y a partir de tener la tela poder confeccionar los barbijos que en un principio llevaban cuidadosamente esterilizados en las recorridas que realizaban, entregando los mismos a todas las personas que carecieran de este vital como fundamental elemento de protección.

El boca a boca comenzó a dar resultados y los integrantes de "Mujeres y varones solidarios" comenzaron a ser solicitados y convocados por distintas instituciones y organismos. Todos comenzaron a pedir esos barbijos reversibles y por sobre todas las cosas lavables. En un principio fue una dura tarea de concientización, ya que mucha gente renegaba cuando se le pedía que utilice el barbijo con la lógica explicación que no solo era por su salud sino especialmente por la de su grupo familiar. Marichi como buena seguidora de las redes inmediatamente creo la página en Facebook y a partir de ese momento se multiplicaron los seguidores, muchos de los cuales la seguían en silencio y otros muchos solicitando los ya "famosos" barbijos.

Comunidad terapéutica

Al llegar a la comunidad Terapéutica de Adicciones en la Unidad Penal Nº 7 conocieron la realidad de ese grupo de pacientes en recuperación y sus necesidades. A partir de ese momento se conformó una excelente sociedad entre Marichi y la licenciada María Inés Codesido, directora de la comunidad, y de inmediato crearon el Taller de Reciclado que tiene a su cargo cada miércoles la confección de barbijo junto a los miembros de esta organización que hoy además fabrica almohadones y almohadas que son donadas a instituciones.

 

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