Semblanza a Palma  Rosa Carrillo, política y  docente jujeña

El día mayor de las mujeres en todo el mundo, el 8 M, convoca a la reflexión sobre los avances de las mujeres; también, llama a la denuncia de un sistema brutalmente misógino, que, por ejemplo, está asesinando cerca de una mujer por día en nuestro país, por mencionar sólo la violencia machista más visible. El 8 de marzo debiera ser una fecha de aprendizaje global, comunitario y también individual a fin de crear una sociedad más justa, obligación urgente de todos los adultos hacia las nuevas generaciones. Se hace imprescindible, entonces, revisitar la Historia, conocer a las pioneras que aportaron decisivamente a los derechos de las mujeres, honrar sus luchas, sus triunfos, sus glorias y sus desafíos.

Una de esas magníficas mujeres fue la jujeña Palma Carrillo (1925-2001). Transcribo parte del discurso que pronuncié en 2004, en ocasión de la ceremonia de la imposición del nombre de esta política y docente jujeña a una Avenida de nuestra ciudad.

"Hay almas que hacen pensar que el alma existe, escribió en su momento Marguerite Yourcenar. El alma de Palma Rosa Carrillo es una de esas almas excepcionales y únicas. Le fue dada un alma con tres pares de alas, alas que ella desplegó generosamente, a veces con arduo esfuerzo, otras con felicidad, otras tantas con dolor, siempre con valentía y honestidad.

El primer par de alas la llevó por el mundo de las ideas, el saber humano y los ideales políticos. Estudió filosofía y, cuando podía haber reservado un rincón tranquilo del mundo académico, se apasionó por la causa de los sencillos y los despojados. Fue de las primeras, de esas mujeres heroicas que desafiaron todos los despiadados prejuicios de su época. Le fue dada una misión visionaria y pionera. Palma Rosa Carrillo aceptó esa misión y la vivió con honestidad y coraje. Recorrió Jujuy llevando la buena nueva de justicia y esperanza a los olvidados y, muy especialmente, a las más invisibles de entre las invisibles: las mujeres humildes de nuestra Provincia. Fue elegida Diputada Provincial y, como tal, trabajó arduamente. Fundó, junto a Joaquín Burgos, el primer sindicato jujeño de docentes, entonces llamado UDA; su compromiso fue tan integral que las primeras sesiones de la agrupación se celebraron en la casa paterna de la Diputada Carrillo. Le fue dado conocer y admirar a Eva Perón. Palma Rosa Carrillo fue consecuente con el ideal de justicia e igualdad durante toda su vida, aún en su lecho de muerte.

Le fue dado un segundo par de alas que la hizo docente desde la mirada hasta las entrañas. Profesora desde los 21 años, pagó muy cara, como muchos otros, su actividad política a favor del pueblo, tan despreciado por el golpe de Estado de 1955, que algunos han llamado acertadamente Revolución Liberticida. Un flamante rector del Colegio Nacional, le notificaría su cesantía que la mantuvo alejada de las aulas por más de una década. Luego retomó mi madre esa mezcla de milagro y orfebrería que es la enseñanza. Su historia de amor con la forja de almas duró toda la vida. Fue rectora del Colegio Nacional No. 2 hasta su jubilación. Inauguró la nueva sede del Colegio, llevó a cabo el Proyecto 13, que contemplaba actividades creativas y enriquecedoras para los alumnos, imprimió disciplina y libertad a la vez, no cedió ante las presiones autoritarias de la época, garantizó, desafiante, el respeto tanto a los alumnos como a los profesores y personal del Colegio.

Pero el más deslumbrante par de alas que le fue dado fue el que la hizo participar del oficio de Dios: fue madre. No de las madres idealizadas y felices. Fue madre coraje, madre argentina de nuestra historia reciente. Como otras miles, Palma Rosa Carrillo conoció el horror de la desaparición de un hijo. Como tantas madres argentinas, pagó un alto precio por tener un hijo con sueños y convicciones. Como tantas otras madres, arriesgó las veces que hizo falta su vida por intentar averiguar el paradero de su hijo Ezequiel. Fue otra víctima de la dictadura pero fue mucho más que eso: fue superviviente de ese espanto organizado. Sus alas la sostuvieron por encima de la noche y sobrevivió su clara inteligencia, sobrevivió su honda fe en su Patria, sobrevivió su amor al pueblo, sobrevivieron sus certezas, sus convicciones, su solidaridad, su fidelidad, su entereza, su resistencia.

Hace dos años que esos tres pares de alas han transportado irreparablemente el alma magnífica de Palma Rosa Carrillo. Hoy le es dado el recuerdo de su hermoso nombre hecho camino. No creo casual que su memoria se plasme en un sendero, tam

 

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