El papel clave de la biodiversidad de especies en la lucha contra el coronavirus

Si bien desde el 2009 se le llama el Día Internacional de la Madre Tierra, la celebración que tiene el objetivo de dedicar un espacio de reflexión a la Tierra y todas sus bondades (además de los daños causados por el hombre), data de mucho tiempo antes: exactamente, desde 1970.

Algunos de los problemas que se abordan y debaten en esta fecha son la superpoblación, la contaminación, la conservación de la biodiversidad y otras preocupaciones ambientales.

La historia indica que en 1968, cuando se organizó el simposio de ecología humana en el servicio de salud pública de los Estados Unidos, los estudiantes de diversas áreas tuvieron acceso a los testimonios de científicos reconocidos sobre la relación entre los problemas medioambientales y la salud de las personas.

Otro antecedente que vale la pena recordar es la primera conferencia internacional sobre el medioambiente. “La Cumbre de la Tierra de Estocolmo” se celebró en 1972 y tuvo como fin concientizar a los líderes mundiales sobre la emergencia de estos problemas.

En resumidas cuentas, el tema nunca dejó de ser importante para sectores académicos y grupos sociales que se movilizaron para luchar por leyes más justas y una mayor concientización. Por eso, desde 2009 se conmemora el 22 de abril como el Día Internacional de la Madre Tierra, estipulado por Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas.

La ONU y su programa para el medio ambiente desarrollaron un informe interactivo sobre la brecha de emisiones y el progreso de la acción climática, cuyas conclusiones se pueden consultar en el sitio oficial del organismo.

Todos los años la Organización de las Naciones Unidas ejecuta piezas de concientización sobre los temas y ejes más centrales de la problemática. En esta ocasión, resulta imposible no desarrollar un abordaje relacionado a la pandemia de Covid-19.

Está claro que este virus es un riesgo para la salud pública y la economía mundial, pero la ONU se propone enfatizar en los daños que ocasiona para la diversidad biológica y la importancia de esta última para la continuidad de la especie humana.

Además, el organismo internacional señala que la diversidad de especies dificulta la propagación veloz de los patógenos, por lo que no solo se trata de una emergencia que atender, sino de una posible solución a la pandemia.

No preservar los ecosistemas altera los bienes y servicios que estos tienen para ofrecer. La nutrición, medicina tradicional, investigación sanitaria y nuevas enfermedades infecciosas pueden hilarse con la distribución de plantas, animales, asentamientos humanos y patógenos. Así es como el cambio climático incide en la situación actual.

Según los últimos comunicados de la ONU en relación al Día Internacional de la Madre Tierra, la entidad sostiene: “A pesar de los esfuerzos actuales, la biodiversidad se está deteriorando en todo el mundo a un ritmo sin precedentes en la historia humana. Se estima que alrededor de un millón de especies animales y vegetales se encuentran actualmente en peligro de extinción. Con este panorama general y el escenario del coronavirus, nuestra prioridad inmediata es evitar la propagación de Covid-19 pero, a largo plazo, es importante abordar la pérdida de hábitat y biodiversidad. Estamos en esta lucha juntos con nuestra Madre Tierra”, recalca el anuncio oficial.

Fuente: La Nación

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