Recordando al General de División Hernán Pujato

Por ORLANDO RUBÉN INTERLANDI, Comando Conjunto Antártico.

En Diamante, Entre Ríos, un 5 de junio de 1904 nacía un niño a los que sus padres, José Diego Pujato y Martina García, llamaron Hernán, el segundo de 10 hermanos.

Hernán heredó de su padre, el temperamento, la dedicación, el profundo amor a la Patria, la convicción y la seguridad; de su madre, sus rasgos, su entereza y su honestidad entre otras virtudes.

Desde muy chico, quizás, fue forjando su temple, que sería en el futuro, de acero.

Se hizo un lector fanático y asiduo a la Biblioteca de Diamante, un gran jinete que, en complicidad con su padre, recorría en horas nocturnas, más de 40 kilómetros todos los días, realizaba viajes en canoa a islas cercanas cuando el río estaba crecido, en cada una de estas aventuras le daba a su alma una mano de fortaleza, como preparándose para lo que vendría en un futuro no muy lejano.

A sus escasos 16 años, se le plantó a su padre, que lo quería hacer empleado de banco.

Egresó del Colegio Militar como Subteniente de Infantería, siendo su primer destino el Regimiento 9 en Corrientes, después de algunos inconvenientes solicitó el pase a Mendoza, arribando al Regimiento de Infantería de Montaña 16.

Allí se capacitó y se convirtió en un gran escalador, un veloz esquiador y excelente espadachín.

Intentó escalar el Aconcagua y un temporal a 6.600 metros, lo hizo regresar y perder una falange de la mano derecha y una parte de un pie.

Algunos de sus otros destinos fueron la Escuela de Mecánica de la Armada, Escuela Superior de Guerra e Instituto Geográfico Militar.

Más tarde, como dice el libro de la doctora Beatriz de Nóvile "El vuelo del destino", de donde extraje gran parte de este relato, "el destino estaba preparando su futuro "Ir al norte para llegar al Sur", lo esperaba la Agregaduría Militar de Bolivia".

Allí, se le presenta la gran oportunidad que había estado esperando y pensando quizás por años y el entonces Teniente Coronel Hernán Pujato no iba a dejar que se le escurriera como agua entre sus dedos.

Así es que un día, en visita protocolar del presidente Juan Domingo Perón, acompañado por Eva Duarte, después de un almuerzo pudo transmitirle a la esposa del mandatario el plan para ir a la Antártida a hacer Patria, antes que otros.

Al despedirse, lo hizo con un abrazo y le pidió que le eleve por escrito ese plan, el "Plan Pujato".

Se lo hizo llegar en corto tiempo y junto con él comenzó a incrementar la ilusión. Él, ya proyectaba lo que avecinaba, como anticipándose a las preguntas, a las muchas contrariedades o como decimos hoy, a los "palos en la rueda", quizás por envidia o por no haber contado con la visión que este Soldado con mayúsculas contaba.

Después de muchas idas y venidas, partió del puerto de Buenos Aires el Santa Micaela, con su Capitán Santiago Farrell, cumpliendo uno de sus puntos. El 21 de marzo de 1951 creó la Base San Martín.

Pujato creó el Instituto Antártico Argentino que lleva su nombre, logró la compra de un rompehielos el San Martín y más tarde se llevaron las familias (1977/8) a la Antártida y se conquistó el Polo en dos oportunidades (1965 y 2000).

El General de división donó 40.000 dólares para la construcción de un geriátrico, pasó sus últimos años en una habitación del Hospital Militar de Campo de Mayo, como era él, austero.

Asiduamente lo visitaban antárticos, a los que nunca dejaba de educar y transmitirle el amor a la Patria.

Ya a sus 99 años se encontraba ciego y sordo, aunque siempre visualizando en su mente y transmitía lo que recordaba de sus años de invernada. Falleció el 7 de septiembre del 2003. Sus restos se encuentran en la Base San Martín, junto a su esposa.

Señor General de División Hernán Pujato, sus hombres de los hielos y nieves eternas le dicen: "Gracias por sus servicios".

 

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