Si se levantan las restricciones, "el riesgo de cierre de empresas es menor"

¿Cree que la crisis económica del país esté atada únicamente a la pandemia o tiene que ver con la impericia del Gobierno nacional?

La crisis económica del país lleva, por lo menos, 11 años. No es de ahora. Se viene arrastrando prácticamente con un estado de estancamiento y de inflación a partir del

2010. Lo que hizo la pandemia el año pasado y este, es agravar algunas situaciones debido a la cuarentena que hubo que imponer. Eso disminuyó y hasta anuló algunas actividades económicas. Pero la crisis de Argentina es mucho más profunda. Tiene raíces estructurales que el país viene soportando hace muchos años y que no han logrado los distintos gobiernos encontrarle una solución. Básicamente, el problema argentino es un Estado deficitario, o sea que gasta más plata de la que ingresa. Y eso lo obliga a emitir monedas con lo cual alimenta la inflación, o endeudarse, con lo cual después se producen estas crisis recurrentes de las deudas y hay que estar renegociando los vencimientos con los acreedores. No tenemos una situación de base buena, la pandemia y cuarentena lo que hicieron es agravarla.

 

La provincia ha mejorado la recaudación impositiva, aumentando un 35%. ¿Es positivo?

En realidad, en todo el país aumenta la recaudación, pero eso está muy atado a la inflación. O sea, los precios suben, por lo tanto, los montos totales vendidos, son los cuales se calculan los impuestos en general, que también aumentan. Pero hay que medir esto en lo que se denomina moneda constante, es decir, descontándole la inflación. Cuando uno hace esto, los aumentos ya no son tan extraordinariamente significativos. Y hay que compararlo con los años 2019 y 2020. Obviamente, si lo comparamos con el 2020, todos van a ser aumentos, sobre todo los últimos dos o tres meses porque han sido los meses en el que hubo menor actividad económica. Donde ha habido un párate casi total de la actividad, desde mitad de marzo, hasta julio. Así que estos últimos meses ha demostrado porcentajes de incrementos muy grandes, pero sobre una base muy deprimida. La verdadera comparación debiera ser con el 2019, o sea con una situación normal. Y ahí todavía estamos por debajo, porque el nivel de la actividad económica todavía está 2 o 3 puntos por debajo de la prepandemia.

¿El avance de la vacunación apun ta hacia una mejora de la economía?

 

Sin ninguna duda, porque la vacunación una vez que abarque mayor porcentaje de la población, permite que se vayan restableciendo actividades económicas y por lo tanto eso aumenta la base imponible sobre la que se cobran los impuestos. Además, tienen efectos sobre el empleo, porque recordemos que muchas actividades no han podido seguir adelante, incluso algunas debieron cerrar. Este año en el país más de 20 mil empresas han cerrado y eso significa pérdida de puestos de trabajo. Si se van levantando las restricciones, el riesgo de cierre de empresas es menor, incluso puede llegar a que empiecen a abrirse algunas de las que cerraron. Aunque esto es más difícil, pero por lo menos se logra que no cierren más. La vacunación es muy importante, no solo para la salud, sino también porque permite una mayor apertura de la actividad económica y eso normaliza de alguna manera la situación de empleo.

¿Cuál es el escenario de la inflación, teniendo en cuenta que últimamente se registraron fuertes subas en el precio de los alimentos de primera necesidad?

La espirilización de la inflación -un crecimiento acelerado de los precios- ha tenido algún comienzo este año, comparado con el anterior. El 2020 cerró con una inflación del 39%. Mientras tanto, este año, si tomamos los últimos 12 meses, estamos arriba del 50, incluso en alimentos estamos en el 54%. Lo que pasa es que está frenada esa espirilización, porque el Gobierno Nacional tiene diversos mecanismos, por ejemplo, precios máximos, el control sobre el tipo de cambio oficial, que evitan esa espirilización y además como ha bajado el gasto en este primer semestre, significativamente ha hecho un ajuste muy importante. Tal es así que, el déficit hasta mayo, las últimas cifras que se conocen es de 05, o sea medio punto porcentual del Producto Bruto Interno (PBI), cuando el año pasado terminamos con déficit del 9,9. No se va a mantener este déficit en los siete meses restantes, sobre todo en julio, va a empezar a haber un crecimiento importante, porque aparece este periodo preelectoral, en donde los gobiernos produzcan una expansión del gasto público, para tratar de conseguir las fotos. Pero se espera que el déficit de este año, según está previsto en la ley de presupuesto sea de 4,5 un poco menos de la mitad que el año pasado. Pero la pregunta aquí es ¿qué va a pasar el día que poner las tarifas públicas más realistas, cuando se liberen los precios máximos de la canasta familiar?. Si el dólar va a tener que ir actualizándose con la tasa de inflación para no perder competitividad en las exportaciones. Por ejemplo, el último mes, el dólar oficial se devaluó 1% pero los precios subieron 3,3% con lo cual ahí ya es una pérdida que no es significativa, pero que, si se acumula, como viene subiendo en los últimos 5 meses, a fin de año se calcula que haya un 10 o 15% de retraso cambiario. Lo cual llevaría en algún momento tener que actualizar el dólar y ante eso sabemos el efecto cascada que produce sobre los precios. Esto requiere un manejo muy cuidadoso del gasto, que esperemos, no explote con este proceso preelectoral hasta noviembre para que pueda mantenerse relativamente bajo control y la inflación no crezca más allá de los niveles que tiene.

 

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