Sentida despedida al artista plástico, artesano y escultor Jesús Chauqui

Con gran pesar, familiares y amigos despidieron al “maestro artesano” Jesús Chauqui, un baluarte de las artes en la región que supo sembrar su talento en cada una de las obras que dejó como legado para la comunidad. Su taller de artesano dedicado, silencioso y embellecido por ese don ofrendado en cada obra, extrañará su tiempo. Mas su arte prendado siempre por el amor a esta tierra, en la que se proyectó a través de cada una de sus obras, dibujos, pinturas, bocetos y esculturas, serán desde hoy, la herencia dejada para siempre en el devenir del tiempo.

La humildad lo caracterizaba desde su alma de poeta sencillo con el lápiz, los pinceles y la argamasa y hoy, su ausencia deja un vacío incalculable en el quehacer artístico de la región. Su partida dibujó muchas lágrimas entre sus afectos y quienes fueron testigos de su talento. Aún en su avanzada edad, su corazón albergaba muchos sueños y proyectos por concretar que se sumarían a la larga lista de magníficas obras realizadas entre las que se cuentan, “Obreros de la fábrica”, “Regando las cañas de azúcar”, “Festejo fin de zafra”, “Generaciones puneñas”, “Calle Rogelio Leach de La Esperanza”, “Cruz de Palo”, “Entre surcos sedientos”, “El último tren”, ”Agitando Pañuelos”, “Cambio de turno”, “El shulka perdido”, “Anciana Puneña” y “Descanso”.

Entre las esculturas se encuentran la de Santa Cecilia, Señor de la Buena Esperanza, Divino Niño Jesús y su último trabajo la portentosa imagen de San Cayetano. Su talentosa ofrenda también lo hizo partícipe en las restauraciones de numerosas imágenes de la Virgen de las diferentes comunidades de la región en oportunidad de celebrarse el Año Mariano acontecido en 1980, incluida la restauración de la primera imagen del patrono San Pedro Apóstol, que se atesora en el templo matriz de la ciudad.

Otro acontecimiento que lo tuvo como protagonista, fue en ocasión de la presentación pública y oficial del Escudo de Armas de la ciudad de San Pedro de Jujuy en mayo de 1980, durante una ceremonia en la que fue emplazada una réplica del blasón, obra realizada por el artista plástico esperanceño, Jesús Chauqui, en el edificio de la Dirección de Rentas, que fue inaugurado en esa oportunidad en avenida Hipólito Irigoyen, donde actualmente se encuentran las oficinas de la Secretaria de Obras y Servicios Públicos del municipio.

Una vida marcada por el talento

Jesús Chauqui había nacido el 25 de diciembre de 1937 en la pintoresca localidad de La Esperanza en el departamento San Pedro. Hijo de Benita Rodríguez y Jesús Chauqui, tuvo una infancia humilde pero feliz, signada por ese talento innato primero para el dibujo y que más tarde se convertiría en su pasaporte a la ofrenda comunitaria en cada una de las esculturas que dejó y que hoy son la herencia de este y otros pueblos. Cursó sus estudios primarios en la escuela Esteban Leach N° 4 y en ese transitar de estudiante, descubrió su amor por la pintura a los 9 años, cuando un grupo de compañeros “concursaban" para ver quien copiaba mejor los boletos de las revistas. Aquella instancia casi lúdica, fue la antesala de lo luego sería otro de sus grandes amores, a los que dedicó tiempo, esfuerzo y ese talento escondido que palpitaba en sus manos y en su alma. A los 14 años a instancias de su padre comenzó a trabajar en el Ingenio La Esperanza y renunció en 1981.

Perfeccionó su arte con el profesor santafesino Lucio Acosta Serra, tomando clases teóricas con la profesora Mary Singh, experiencias que le permitieron pulir sus manos y cincel en pos del arte que fecundaría luego en su vida. Había iniciado este mágico camino de las artes, con las fantásticas caricaturas de los trabajadores de Ingenio La Esperanza que su padre solía pedirle para compartirlas con los compañeros del trabajo, un deleite que lo condujo más tarde hacia las pasarelas de la pintura artística clásica, rubricando cada obra con su verdadero nombre, dejando así el seudónimo "Chispas".

 Con una tendencia siempre figurativa y la magia de sus pinceles supo expresar el amor por su pueblo, su gente y sus costumbres plasmándolas en cada uno de sus cuadros. La primera exposición en la que participó fue un concurso organizado por un grupo de profesores encabezados por la artista y docente Mary Singh en el salón principal de la municipalidad donde obtuvo el 2do premio con el retrato del Doctor Claverie realizado a lápiz y carbón. Tiempo después realizó exposiciones junto a otros artistas locales, recibiendo el beneplácito del público observador y exquisito de este arte. La vida le regaló el amor de su inseparable compañera, su recordada esposa Lucía Vera, madre de sus hijos.

Muchos fueron los reconocimientos recibidos a lo largo de su trayectoria, entre los que se cuentan premios y menciones especiales por su vasta siembra de arte, pero uno de los más significativos fue el tributado por la Revista Cultural Grito Verde que en el año 1995, dio a conocer su vida a través de sus páginas y en 1996 le otorgó las Distinciones “Duende de Plata” y “Duende Dorado”, también hizo expreso su talento a través de su invalorable aporte en cada ilustración de la sección Mitos y Leyendas de Grito Verde. Del mismo modo y con la misma entrega, ilustró con su particular arte, los libros publicados de autores y poetas jujeños como Simón Gómez, René Donaire, Víctor Fresco, Celina Mengual, entre otros.

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