El Hotel del Ingenio, un sueño que fue realidad

 

Nombro al Hotel del Ingenio pero, no es el de dos plantas, el de una esquina en la calle de las palmeras, hoy funciona allí, la Dirección de Campo. Hago referencia a un petit hotel ubicado en la intercepción de la calle Florida y Avenida Keiner donde funcionaron en la segunda mitad del Siglo XX: la panadería, fiambrería, una carnicería y la Sucursal Nº 1 del Ingenio Ledesma y luego un supermercado.

La historia de este hotel comienza, en el verano del año 2007. Nos cuentan sus dueños, los esposos Hernán Poncio y María Laura Gilardoni, que estaban veraneando en la playa, cuando leyeron en el diario Clarín, que el Banco Ciudad de Buenos Aires, llevaba a remate el viejo Supercoop del Ingenio Ledesma. Se presentaron y lo ganaron, sin conocer el terreno ni el edificio. Hacía 10 años estaba cerrado, con tres intrusos adentro. Se encontraron con un cuarto de hectárea, cubierto en su mayoría por tinglados. En el año 2008, concluida la escrituración iniciaron la restauración. Desmantelaron techos y tinglados y tiraron abajo paredones enormes. Al mismo tiempo se rescataba material de la demolición. En el año 2009, construyeron la casa familiar dentro del predio e iniciaron la parquización de lo que soñaban como hotel.

Pasaron muchos años para inaugurarlo pero, hoy cada huésped disfruta del jardín y observa los materiales reciclados. Hacerlo fue muy difícil pero fue el camino correcto. Dicen ellos: "Tenemos dos generaciones distintas de huéspedes y vecinos: unos, haber comprado a diario en la Proveeduría del Ingenio, cuando la galería era abierta y cada dos arcos había un comercio; los otros, recuerdan el Supermercado El Hogar Obrero" con su hilera de cajas registradoras y carritos. Pero ambos, visualizan las Puertas Establo de la vieja panadería, si estaban abiertas, a lo lejos podían ver el horno de pan". María Laura explica: "No pudimos dejar el horno pero sí anclamos la antigua chimenea a una de las paredes de la casa familiar. Hoy los huéspedes, la pueden ver desde el jardín interno y el loby del hotel". Esas Puertas Establo separan el loby de las habitaciones internas.

También nos cuenta: "Tardamos 12 años en inaugurarlo. El 21 de junio de 2019, después de haber estado cerrado durante 22 años, la Antigua Proveeduría de Pueblo Ledesma volvió a recibir gente. Siempre visualizamos el hotel y nuestra casa en Las Yungas, y eso es lo que queremos transmitir a quiénes nos visitan. Somos verde, lluvia tropical, selva, cañaveral, aves y es el por qué de sus ventanales y las plantas en el interior y exterior del hotel".

Desde el principio estaban seguros de conservar los viejos arcos, las lajas, los techos de la antigua galería, los frentes de las casas y muchos detalles más, para poder restaurarlos.

La primera decisión fue poner fecha de inauguración y encontrar un nombre para el hotel.

EL FRENTE

Abril y mayo encontró a sus dueños y amigos, los fines de semana, colgando cortinas, cuadro, espejos, oscureciendo o aclarando tonos y llevando todo lo útil desde la casa al hotel, convirtiendo lo imaginado en realidad.

La araña del loby y las luminarias de la entrada y el bar fueron realizadas por un escultor cordobés radicado en Ledesma. Las mesas de desayuno, las mesas de luz y los escritorios con caños e hierros reciclados fueron hechos por su dueño. Los baños del loby tienen piedras del terreno y los espejos son ventanas restauradas por Hernán, su dueño. Otro detalle, los cuadros del bar y las habitaciones son puertas y ventanas de las tres casas, que pertenecían a la Proveeduría. También las restauró su dueño y son cuadros que exhiben fotografías de los antiguos negocios de la Proveeduría, colección de Ana María Tschamler.

El hotel es pequeño, tiene 11 habitaciones, dobles, triples, y una sola considerada familiar.

El loby es amplio, tiene un jardín interno bellísimo y un rincón biblioteca con textos relacionados con las Yungas.

El Hotel del Ingenio fue considerado Embajador de las Yungas por la Fundación ProYungas. El espacio está rodeado de árboles y jardines de plantas tropicales y enredaderas.

María Laura reitera: "Nos encanta contar a los huéspedes la historia del edificio, muchos se interesan por los materiales reciclados, otros por las plantas o las historias del Pueblo Ledesma y el Pueblo Nuevo. A otros, les agradan las ventanas viejas y las fotografías. Yo les explico que son ventanas, que les permiten asomarse a nuestro pasado, por eso están allí".

Qué bueno y saludable para muchos ledesmenses, que se haya construido el "Hotel del Ingenio" sin destruir una construcción. En nombre de mi pueblo y mi lugar en el mundo, gracias.

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