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Cómo evitar que los chicos caigan en la ciberdelincuencia

Domingo, 31 de julio de 2022 01:01

Cuando se habla de la ciberdelincuencia y los niños, suele ser en el contexto de proteger a los más pequeños de los peligros online. Por ejemplo, asegurarse de que sus dispositivos cuenten con un software de control parental adecuado, de modo que no puedan acceder a contenido peligroso o inapropiado. O comprobar que tengan instalado un antimalware y que la privacidad esté configurada correctamente. ¿Pero qué pasa cuando el niño es el que resulta ser el "malo"?

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Cuando se habla de la ciberdelincuencia y los niños, suele ser en el contexto de proteger a los más pequeños de los peligros online. Por ejemplo, asegurarse de que sus dispositivos cuenten con un software de control parental adecuado, de modo que no puedan acceder a contenido peligroso o inapropiado. O comprobar que tengan instalado un antimalware y que la privacidad esté configurada correctamente. ¿Pero qué pasa cuando el niño es el que resulta ser el "malo"?

Esta situación se presenta de una forma más común de lo que se cree, entre otras cosas porque, a una edad temprana muchos niños aún no se dan cuenta de que sus actividades de "sombrero negro" son ilegales (en comparación con las de "sombrero blanco", también conocidas como "hacking ético"). Por ejemplo, la alumna londinense Betsy Davies tenía solo siete años cuando demostró cómo hackear la computadora portátil de un desconocido a través de una red wifi pública no segura en solo 10 minutos. Esto lo logró al buscar una guía en internet. En ese momento se encontraron alrededor de 14.000 tutoriales de video solamente en Youtube.

La buena noticia es que, incluso si se sospecha que un menor puede estar utilizando sus habilidades tecnológicas con fines maliciosos, no es demasiado tarde para guiarlo hacia el camino correcto. Son muchas las vías legítimas para canalizar sus conocimientos cibernéticos y, en última instancia, ayudarlo a iniciar una carrera en ciberseguridad.

¿Cuáles son las señales de alarma? Es importante mantenerse alertas ante cualquier cambio en el comportamiento. Un estudio realizado por la Universidad Estatal de Michigan (MSU) puso de manifiesto algunos de los rasgos clave asociados a la ciberdelincuencia juvenil. Entre ellos se destacan bajo autocontrol; relacionarse con pares, es decir, conocer a otros menores que también hackean; tiempo dedicado a ver la televisión o a jugar con la computadora; oportunidad, es decir, tener su propia computadora en una habitación privada, con una mínima supervisión de los padres; acceso a un teléfono móvil desde una edad temprana y participación en la piratería digital.

También hay algunos indicios de que la actividad online de un niño o niña puede haberse descontrolado. Por ejemplo, puede hacer alusión a asuntos privados de los que no debería tener conocimiento, lo que da la pauta de que estuvo leyendo correos electrónicos y mensajes personales de terceros; o puede hacer un esfuerzo extremo para proteger su propia privacidad, negándose a compartir sus inicios de sesión. Por supuesto, esto podría indicar simplemente que son niños siendo niños. De hecho, un interés temprano en algunos tipos de software, como las herramientas de pruebas de pentesting (se intenta vulnerar un sistema y ganar control del mismo para identificar sus puntos débiles y proponer acciones de mejora), podría ser más que bienvenido.

Contar con un software de control parental en los dispositivos de los más pequeños ayuda a detectar las primeras señales de advertencia del hacking juvenil, como los intentos de acceder a sitios específicos de ciberdelincuencia, foros de hacking y otras zonas turbias de internet. Pero si se alcanzó un nivel elevado de conocimientos tecnológicos, es probable que puedan ser capaces de ocultar cualquier actividad de este tipo.

Si se detecta un comportamiento de este tipo, hay que buscar una alternativa positiva para sus habilidades. Hay programas de ciberseguridad para estudiantes en edad escolar con el fin de poner a prueba, perfeccionar y desarrollar sus habilidades. También hay concursos de hacking en los que todos los participantes pueden poner a prueba sus habilidades frente a los mejores del mundo, con la posibilidad de mostrar su talento. Pero lo más importante es mantener las líneas de comunicación abiertas, interesarse por los pasatiempos de los más pequeños. En caso de tener una preocupación sobre su comportamiento se recomienda recordarles cuáles son los riesgos y alentarlos a buscar oportunidades más positivas para sus intereses.

Como adultos debemos ser conscientes de que nuestras reacciones, palabras y formas van modelando la de los niños y adolescentes. Nuestra intervención es necesaria, cada vez que veamos, escuchemos o tomemos contacto con una situación o una acción inapropiada, o que se esté realizando un desbalance en nuestra comunicación. De esta manera, estaremos gestionando el sistema de atención que luego veremos aprendido por niños y adolescentes, sirviendo así de "stop" para cualquier comportamiento desajustado y que pueda generar un mal a otra persona, o a ellos mismos.