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Cómo rechazar llamadas con elegancia en Android

Los dispositivos digitales siempre esconden algún atajo poco conocido; acá, siete que te van a encantar.

Sabado, 02 de diciembre de 2023 08:58

Hace mucho tiempo solo teníamos computadoras de escritorio. Había algunas portátiles, pero dejalo, no entremos en eso; te asustarías. Aquellas primeras computadoras eran un milagro, porque desde finales de la Segunda Guerra Mundial hasta casi la década del ‘80, el cómputo había estado reservado para gobiernos y grandes empresas. Dicho de otro modo, mirábamos la informática con la ñata contra el vidrio. Así que contar con una computadora en tu casa era como 100 millones de veces más revolucionario que tener a ChatGPT en el velador.

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Hace mucho tiempo solo teníamos computadoras de escritorio. Había algunas portátiles, pero dejalo, no entremos en eso; te asustarías. Aquellas primeras computadoras eran un milagro, porque desde finales de la Segunda Guerra Mundial hasta casi la década del ‘80, el cómputo había estado reservado para gobiernos y grandes empresas. Dicho de otro modo, mirábamos la informática con la ñata contra el vidrio. Así que contar con una computadora en tu casa era como 100 millones de veces más revolucionario que tener a ChatGPT en el velador.

Pero aquellas primeras computadoras tenían numerosas limitaciones, comparadas con el más humilde de los celulares actuales. Por ejemplo, muchas no tenían ni siquiera disco duro; guardabas tus cosas diskettes (docenas de diskettes, y se vendían unas cajitas especiales para tenerlos sobre el escritorio). Las pantallas eran en blanco y negro y de tubo de rayos catódicos; o sea que ocupaban más lugar que un horno a microondas. No había Windows ni tampoco mouse. Audio, no. Aceleración de video, no. ¿Estás sentado? Internet, no.

Tranquilo, respirá hondo, ya pasa. Aquella patriada nos trajo hasta aquí. Cinco años tardé entre que tuve mi primera computadora personal y que me conecté desde casa por primera vez a la Red. Pero el viaje valió la pena. Eso sí, para compensar semejantes limitaciones aprendimos una serie de trucos que, más de treinta años después, conservamos como una suerte de atavismo arcaico.

Por ejemplo, cerramos las aplicaciones y las pestañas del navegador que no usamos. Por eso, cuando pasamos cerca de una persona que llegó a estas tecnologías en la primera década del siglo XXI se nos eriza la piel. Tiene abiertos no menos de 20 programas simultáneamente (cinco instancias de la calculadora, dicho sea de paso) y el navegador exhibe tantas pestañas que la parte de arriba parece un peine.

La mayor parte de estos atavismos tempranos ya son obsoletos. Las máquinas tienen tanta memoria y tanto espacio de disco que es improbable que alguien supere los límites operacionales, por muy desenfadado que sea el uso que le da al equipo. Conozco no obstante, una excepción; pero no daré nombres.

Otro de nuestros hábitos es el de evitar el mouse. Hacemos todo lo posible con el teclado. Esto ya no es tan obsoleto, porque el teclado es entre 5 y 6 veces más rápido que el mouse (y como 4 millones de veces más expeditivo que el touchpad; ¿hay alguien que no odie el touchpad?). Lo genial es que, obstinados, terminamos encontrando atajos también en el smartphone.

¿Cómo en el smartphone? Sí, fijate.

Alternar entre apps

Hay una regla no escrita en esta industria que dice que todo puede hacerse un poco más rápido y con un poco menos de esfuerzo, si sabés cómo. Por ejemplo, en los teléfonos hay hoy normalmente tres botones de software (cuya posición, dicho sea de paso, puede configurarse desde Ajutes> Pantalla> Barra de navegación). Uno es un círculo (lleva a la pantalla de inicio), el otro es un signo menor que (lleva a la pantalla previa) y el otro es un misterioso conjunto de tres rayitas. Este último, si lo tocás, abre un carrusel con las apps abiertas. Re lindo. Pero tiene una función adicional, poco conocida. Si estás, por ejemplo, mirando la app de LA NACION y antes estabas en Instagram, basta que le des un doble toque a las tres rayitas para que te lleve de nuevo a Instagram. ¿Y si le das dos toques de nuevo volvés a LA NACION? Exacto. Es como Alt-Tab en Windows. Instantáneo, eficiente y te permite alternar entre dos apps en un pestañeo.

Todos los íconos de acceso rápido

Otro truco. Seguramente sabés que si deslizás un dedo desde la parte superior de la pantalla hacia abajo se despliegan los íconos de acceso rápido (Wi-Fi, Sonido, Bluetooth, Modo avión, Rotar la pantalla y alguno más que hayas configurado), junto con la vista previa de las notificaciones. Genial. Ahora, en lugar de usar un dedo, usá dos, y vas a ver que no se despliegan las notificaciones, sino todos los íconos de acceso rápido. Muy útil, por ejemplo, si querés activar el punto de acceso móvil sin viajar por 400 menús. Funciona incluso si ya tenés desplegadas las notificaciones. Ah, y si querés volver a a las notificaciones, desliza un dedo desde abajo hacia arriba. Magic!

A la cámara, al toque; bueno, dos toques

Creo que este truco es más conocido, pero si no, lo vas a amar. De ahora en más no vas a volver a perderte esas fotos que se te escapan porque la ves, sacás el celular, ponés el dedo, no te reconoce la huella (ni la cara, por los anteojos negros), ingresás el PIN, te equivocás dos veces, te da miedo bloquearlo indefinidamente, esperás un poco, volvés a intentar, y para cuando lográs encender la cámara la imagen increíble ya pasó hace 45 minutos. La solución es asignarle un botón físico a la cámara (el de encendido). Esto puede aparecer en varios lugares de los Ajustes, según la versión de Android, pero en general aparece con poner la palabra “botón” en el buscador de los Ajustes. Cuando lo hayas configurado, aunque el teléfono esté bloqueado, con presionar dos veces en secuencia rápida el botón de encendido, vas a iniciar la cámara. Y si no está bloqueado, también, con lo que te sacás de encima un ícono en la pantalla de inicio. Dos por uno se llama.

Todos los íconos de acceso rápido

Otro truco. Seguramente sabés que si deslizás un dedo desde la parte superior de la pantalla hacia abajo se despliegan los íconos de acceso rápido (Wi-Fi, Sonido, Bluetooth, Modo avión, Rotar la pantalla y alguno más que hayas configurado), junto con la vista previa de las notificaciones. Genial. Ahora, en lugar de usar un dedo, usá dos, y vas a ver que no se despliegan las notificaciones, sino todos los íconos de acceso rápido. Muy útil, por ejemplo, si querés activar el punto de acceso móvil sin viajar por 400 menús. Funciona incluso si ya tenés desplegadas las notificaciones. Ah, y si querés volver a a las notificaciones, desliza un dedo desde abajo hacia arriba. Magic!

No molestar

Hay una función en los Ajustes (aparece con la palabra “silenciar”, en el buscador) que, si la activás, te permite silenciar una llamada con solo dar vuelta el teléfono. O sea no hace falta cortar ni anda. Lo ponés boca abajo, y listo. Va a seguir sonando, sin producir sonidos, luces, vibraciones, nada. Al final, se va a cortar. Excelente para esas reuniones en las que, obvio, siempre alguien te llama. Tiene además un no sé qué de revancha eso de dar vuelta el teléfono para rechazar una llamada. Pero bueno, por ahí es solo una impresión mía. Solo funciona (por ahora) con llamadas convencionales, no con las de WhatsApp. No se puede todo.

Estoy bloqueado

La pantalla de bloqueo viene evolucionando desde el principio de Android y hoy es un poco menos inconsistente que hace unos años. Estuve probando la nueva versión de la interfaz de usuario de los teléfonos de Samsung, llamada One UI 6. Está en el horno la 6.1, que debería venir con los Galaxy S24. Veremos.

Por ahora, la One UI 6.0 está muy linda, con algunos cambios cosméticos que son bienvenidos, otros que no tanto (las tipografías del reloj de la pantalla de bloqueo perdieron la elegancia de la versión anterior, e incluyen algunas opciones francamente cuestionables) y por fortuna ha mejorado una función muy útil, que si no probaste, deberías.

En Ajuntes> Pantalla de bloqueo vas a ver (esto depende de la versión de One UI, pero está presente al menos desde la versión 4) que podés configurar dos botoncitos a la izquierda y la derecha de la parte inferior de la pantalla de bloqueo. En mi caso, tengo la linterna y la grabadora de sonido (para anotar ideas). La cuestión es cómo se usan. Simple, pero medio contraintuitivo. Se hace así: con el teléfono bloqueado, deslizás el botón de la izquierda y se activa esa app. El teléfono no se desbloquea, pero, por ejemplo, la linterna se enciende. Para apagarla, deslizás de nuevo y listo. Acordate, el botón de la derecha se desliza hacia la izquierda y viceversa. Así que, junto con el botón de encendido para iniciar la cámara, ya tenés tres apps que se pueden usar sin desbloquear el teléfono.

Pisapapeles y calendario

Créase a o no, y aunque todos tenemos la impresión de que pasamos más tiempo del que deberíamos mirando las pantallas, lo cierto es que si trabajás con una notebook el teléfono está un montón de tiempo funcionando como pisapapeles. Sin embargo, es posible configurar (de nuevo) la pantalla de bloqueo para que muestre todo el tiempo un calendario del mes (aparte de la hora), cosa que puede resultar sumamente útil. Podés asimismo elegir un reloj digital o analógico y varios formatos para la fecha. Si te da miedo que te deje sin batería, la verdad es que esta función consume muy poco, pero además podés establecer un horario (por ejemplo, de 7 de la mañana a 10 de la noche) para que el reloj o el calendario estén visibles en pantalla. Automatizar, esa es la cuestión.

Para dormir un rato más

Clásico de todos los tiempos, convocás a alguien que solo puede venir el sábado a las siete de la mañana. Obviamente, no llega a las siete de la mañana. Llega a las 9,40. Pero vos te pusiste la alarma a las 7, te levantaste, desayunaste y te vas a pasar el resto del día rezongando por lo poco que dormiste. Podés cambiar de personajes, pero, si te ponés a pensar, hay una cantidad de instancias en las que todo depende que alguien te mande un mensaje de WhatsApp o te llame por teléfono. Entonces la mejor solución no es ponerte una alarma. La mejor solución es desmutear (perdón por el neologismo) el teléfono a la hora señalada. Si llega a la hora que prometió, vas a oír el mensaje de WhatsApp o la llamada. Si llega a las diez menos veinte, como normalmente termina ocurriendo, también. Y dormiste un poco más el único día en que podías dormir.

Eso, en los Galaxy, se hace mediante Modos y rutinas (antes llamado Rutinas Bixby); para otros modelos de Android, hay varias apps de automatización en la tienda de Google. Por ejemplo, MacroDroid.

La idea es muy simple: elegís una condición (mañana a las 7 de la mañana) y una acción (desmutear el teléfono). Y si la persona que convocaste llega tarde, entonces dormís hasta que mande un WhatsApp o te llame por teléfono. Salvo, claro, que seas como una persona que conozco, que si desmutea el teléfono, no para de sonar con notificaciones.

FUENTE: LA NACIÓN