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Multitud en la misa de Nochebuena

El padre Daniel junto a la feligresía compartió la alegría por la restauración del templo en el Jubileo por los 250 años.
Martes, 26 de diciembre de 2023 00:31

"El Niño iluminó al pueblo que caminaba entre las tinieblas. La experiencia de la oscuridad es la experiencia del pueblo de Dios, cuando no sabemos a dónde ir, ni por dónde avanzar, cuando nos cuesta distinguirnos unos de otros. Esa luz es Jesús. Esa luz viene a disipar el yugo, nos trae la gracia del padre misericordioso que jamás abandona a sus hijos. El misterio que celebramos, es un misterio que se actualiza. Hoy también, Dios quiere nacer en el seno de nuestras familias, de nuestras comunidades. Ciertamente, lo hará en el contexto que cada uno está viviendo. En lo personal, cada uno conoce su historia; seguramente de mucho amor, de mucho sacrificio, de muchas luchas, también de desafíos, de sufrimientos, de dolor. El Señor se quiere manifestar, quiere nacer y debemos aceptarlo. Ese Niño que nos trae la luz, la gracia y la vida". Fue parte de la homilía del padre Daniel Alberto Baca, durante la misa de Nochebuena, que se ofició en el interior del templo matriz de San Pedro que ya se encuentra en gran parte restaurado y se vistió con todas sus galas para celebrar este acontecimiento tan caro para la grey cristiana. Gran cantidad de fieles y pesebres comunitarios, marcaron presencia y pusieron el clima festivo, colmando el interior, el atrio y la calle Mitre.

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"El Niño iluminó al pueblo que caminaba entre las tinieblas. La experiencia de la oscuridad es la experiencia del pueblo de Dios, cuando no sabemos a dónde ir, ni por dónde avanzar, cuando nos cuesta distinguirnos unos de otros. Esa luz es Jesús. Esa luz viene a disipar el yugo, nos trae la gracia del padre misericordioso que jamás abandona a sus hijos. El misterio que celebramos, es un misterio que se actualiza. Hoy también, Dios quiere nacer en el seno de nuestras familias, de nuestras comunidades. Ciertamente, lo hará en el contexto que cada uno está viviendo. En lo personal, cada uno conoce su historia; seguramente de mucho amor, de mucho sacrificio, de muchas luchas, también de desafíos, de sufrimientos, de dolor. El Señor se quiere manifestar, quiere nacer y debemos aceptarlo. Ese Niño que nos trae la luz, la gracia y la vida". Fue parte de la homilía del padre Daniel Alberto Baca, durante la misa de Nochebuena, que se ofició en el interior del templo matriz de San Pedro que ya se encuentra en gran parte restaurado y se vistió con todas sus galas para celebrar este acontecimiento tan caro para la grey cristiana. Gran cantidad de fieles y pesebres comunitarios, marcaron presencia y pusieron el clima festivo, colmando el interior, el atrio y la calle Mitre.

GRAN PARTICIPACIÓN | FAMILIAS CON SUS IMÁGENES.

En otro párrafo, el sacerdote hizo referencia a los 250 años de historia y a las obras del templo. "Estamos celebrando una Navidad muy especial porque es la Navidad del jubileo de los 250 años de nuestra parroquia. Pensar que comunidades como nosotros, sus padres, sus abuelos, los bisabuelos, celebraron también la Navidad en otros años. Por eso celebramos hoy en el interior del templo, trabajamos muchísimo en la refacción. En la primera etapa, contamos con la ayuda del Gobierno Provincial y Municipal en lo que respecta a los techos y torre de la iglesia. Con el aporte de la comunidad, prosiguió la renovación del piso, volviendo en parte a su diseño original, reemplazamos el 100% de la iluminación, además de la pintura, pero todavía falta mucho", concluyó tras hacer referencia a las demandas que aún quedan completar por lo que pidió que toda la comunidad continúe apoyando económicamente para cubrir los altos costos de las obras que el histórico templo de la ciudad necesita.

El gran signo de la celebración religiosa, fue el ingreso al templo de la imagen del Niño de Belén que el sacerdote llevó en lo alto y fue colocado en el altar para centralizar el amor de Dios que, en Navidad, se revela desde su más sencilla pero grande majestad.

En uno de los laterales del templo y a los pies del altar, fueron dispuestas una gran cantidad de imágenes representativas del nacimiento del Niño Dios de los pesebres comunitarios, además de las imágenes familiares que siempre están presentes en esta celebración.

Al término de los ritos litúrgicos, que incluyeron la presentación de los dones por parte de un matrimonio scout con su niño recién nacido y el destacado servicio del ministerio de música del grupo juvenil que interpretó fragmentos de la Misa Criolla, nuevamente la imagen del Niño Jesús, fue llevada en alto por el templo y colocada en el pesebre construido para este tiempo especial de celebración de la Navidad. Concluida esta especial instancia, el padre Daniel bendijo las imágenes presentadas por las familias y los pesebres comunitarios asistentes, partieron hacia sus sectores con la tradicional presencia de niños y jóvenes adoradores que al son de villancicos, adoraron al Niño Dios por las calles céntricas.

 

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