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Despidiendo un año intenso y de mucho aprendizaje. . .

Jueves, 28 de diciembre de 2023 01:03

En el rincón de la vida, donde el reloj de la existencia marca sus pausados pasos, me encuentro despidiendo un año que ha dejado una huella profunda en mi ser. A mis 68 años, la senda del desarrollo personal y espiritual se ha entrelazado con cada experiencia, convirtiendo este período en un capítulo revelador.

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En el rincón de la vida, donde el reloj de la existencia marca sus pausados pasos, me encuentro despidiendo un año que ha dejado una huella profunda en mi ser. A mis 68 años, la senda del desarrollo personal y espiritual se ha entrelazado con cada experiencia, convirtiendo este período en un capítulo revelador.

Este año fue una sinfonía de desafíos y lecciones, una danza inesperada que me recordó la importancia de la resiliencia.

En cada tropiezo, descubrí la fuerza que reside en lo más profundo de nosotros, una fuerza que florece cuando abrazamos la vulnerabilidad y comprendemos que en las caídas también encontramos la fuerza para levantarnos.

A lo largo de estos meses intensos, aprendí que el crecimiento personal no es lineal; es un viaje de altibajos que nos lleva a explorar las profundidades de nuestro ser. En los momentos de quietud, encontré la serenidad para reflexionar, para abrazar las lecciones que la vida me ofrecía con generosidad. Aprendí a valorar no solo las cumbres, sino también los valles, donde la introspección y la transformación tienen su espacio.

La espiritualidad se convirtió en mi faro en noches oscuras. Descubrí que en la conexión con algo más grande que nosotros, hallamos la paz. Cada meditación fue como una conversación con mi yo más profundo, una oportunidad para comprender la vastedad de la existencia y encontrar un sentido más profundo en los desafíos que se presentan.

Este año me enseñó a apreciar los pequeños momentos, las risas compartidas, las lágrimas que purifican el alma y los abrazos que reconfortan. En la simplicidad encontré la verdadera riqueza de la vida, un recordatorio de que la felicidad reside en el presente, no en las preocupaciones del pasado o las incertidumbres del futuro.

Al despedir este año intenso, abrazo la gratitud por las lecciones, la paciencia por los tiempos difíciles y la esperanza por lo que está por venir. Cierro este capítulo con la certeza de que cada experiencia, ya sea suave como una brisa o intensa como una tormenta, contribuye a la narrativa única de mi vida.

Los desafíos no solo son obstáculos, sino oportunidades para crecer y descubrir nuestra auténtica fortaleza.

Que el próximo año nos encuentre con corazones abiertos y mentes receptivas, listos para abrazar cada momento. En la danza de la vida, seguimos adelante, conscientes de que cada paso nos lleva más cerca de nuestra auténtica esencia, y que, en ese camino, la autenticidad y la conexión se vuelven nuestros más fieles compañeros.

Brindemos por lo que ayer dolió y hoy superamos. Por los que supieron dejar una huella en nuestras vidas y no una cicatriz. Por lo que se fue, por lo que está y por lo que vendrá. Por los que partieron, pero están en nuestro corazón. íQue la luz del nuevo año ilumine nuestro camino, y que podamos escribir juntos un nuevo capítulo lleno de amor, crecimiento y realización personal! Namasté. Mariposa Luna Mágica.

 

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