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La mina de oro salteña Lindero volvió a ser uno de los principales activos de la empresa canadiense Fortuna Mining durante el segundo trimestre de 2026, aunque el período estuvo marcado por una menor producción y un fuerte aumento de los costos operativos como consecuencia de trabajos de infraestructura y del contexto económico argentino.
En su balance trimestral presentado el miércoles pasado, la minera informó que Lindero produjo 20.829 onzas de oro entre abril y junio, frente a las 23.550 onzas obtenidas en igual período de 2025, una caída del 11,6%. También disminuyó el volumen comercializado, que pasó de 23.487 a 20.404 onzas.
La compañía atribuyó esa baja principalmente a la parada programada de 30 días del chancador primario, necesaria para reemplazar sus fundaciones de acero, una de las obras de capital más importantes ejecutadas este año en la mina. Según Fortuna, estos trabajos buscan mejorar la confiabilidad y disponibilidad del circuito de trituración, un componente crítico para la operación de lixiviación en pilas de Lindero.
Pese a la menor producción, la empresa destacó que durante el primer semestre colocó en la plataforma de lixiviación alrededor del 95% de las onzas previstas para alcanzar el punto medio de su objetivo anual de producción, lo que le permite sostener que continúa encaminada a cumplir su guía de producción para 2026.
Uno de los aspectos más relevantes del informe es el reconocimiento explícito de que Argentina fue uno de los principales factores que impulsaron el aumento de los costos del grupo.
El presidente y CEO de Fortuna, Jorge Ganoza, señaló que el segundo trimestre será probablemente el de mayor costo del año y que espera una mejora durante la segunda mitad de 2026 una vez concluidas las inversiones en Lindero. No obstante, advirtió que la empresa sigue monitoreando presiones externas como las regalías vinculadas al precio del oro, el combustible, la inflación y las condiciones macroeconómicas argentinas, que podrían afectar la guía anual de costos.
En Lindero, el costo operativo directo por onza escaló de US$1.148 a US$1.459, mientras que el AISC pasó de US$1.783 a US$2.265 por onza, un incremento cercano al 27%. Fortuna explicó que el aumento respondió a la menor producción durante la parada programada, mayores gastos de mantenimiento, el efecto de la apreciación del peso sobre los costos medidos en dólares y el aumento del precio del diésel.
Informaron que el fuerte precio internacional del oro permitió compensar parcialmente esos mayores costos.