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Los vecinos salen a atrapar ladrones pero la inseguridad no da tregua

Robos violentos, asaltos en viviendas y temor por la seguridad de los chicos llevaron a la comunidad a organizar reuniones y marchar para exigir respuestas. Piden que el intendente Carral se involucre.
La reunión de los vecinos en la casa de una víctima.

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San Antonio de los Cobres atraviesa una situación que sus habitantes describen con una mezcla de indignación, temor e impotencia. Los robos y asaltos dejaron de ser episodios aislados para convertirse en una preocupación cotidiana, al punto de que algunos vecinos terminaron persiguiendo y deteniendo por sus propios medios a ladrones ante la falta de una respuesta inmediata.

El caso más reciente, que se viralizó en las redes sociales, expuso una secuencia que roza lo absurdo, aunque sus protagonistas la vivieron con la angustia de quien siente que puede perder sus bienes y que nadie llegará a tiempo para ayudarlo. La víctima del robo de una motocicleta tuvo que convocar a familiares, salir a buscar a los ladrones y participar de una persecución que terminó con dos sospechosos detenidos por los propios damnificados.

La odisea comenzó cerca de la medianoche del miércoles y se prolongó hasta las primeras horas de la mañana siguiente. Según el relato de los vecinos, los llamados a la comisaría no obtenían respuesta, por lo que tuvieron que recurrir incluso a un policía conocido que se encontraba de franco. Mientras tanto, la víctima y sus familiares siguieron el rastro de los sospechosos hasta recuperar la motocicleta y conseguir reducirlos.

Uno de los ladrones fue interceptado mientras conducía el vehículo sustraído. El otro logró escapar inicialmente, pero fue alcanzado y detenido metros más adelante con la colaboración de los familiares de la víctima.

La intervención policial, aseguran los damnificados, se produjo alrededor de media hora después de los primeros llamados. Incluso tuvieron que enviar la ubicación del lugar porque los efectivos no conseguían encontrarlo. La situación llegó a un punto insólito: los vecinos sostienen que los policías les pidieron que cuidaran al detenido para evitar que escapara.

Imagen de video del ladrón atrapado.

El episodio entraña riesgos evidentes. Los vecinos reconocieron que los sospechosos podían llevar armas blancas y que la persecución pudo haber terminado de otra manera. Sin embargo, la desesperación por recuperar la motocicleta, que la víctima utiliza para trabajar y atender las necesidades de su familia, terminó imponiéndose sobre el miedo.

Pero la indignación no terminó con la recuperación del vehículo. Según los testimonios recogidos por los vecinos, los dos sospechosos recuperaron la libertad pocas horas después. Para los damnificados, el desenlace alimentó la sensación de que todo el esfuerzo realizado no alcanza para frenar una sucesión de delitos que, afirman, ya venía produciéndose en la localidad.

Reuniones y denuncias

El caso de la motocicleta fue el detonante de una nueva reacción colectiva. El jueves, cerca de medio centenar de vecinos afectados por distintos hechos de inseguridad se reunieron en la casa de una mujer que también había sido víctima de un robo. Al encuentro asistieron personas con experiencias muy diferentes, pero atravesadas por una misma preocupación: la sensación de que San Antonio de los Cobres ya no es el lugar tranquilo que conocieron durante años.

Entre los presentes había un hombre que fue apuñalado durante un asalto en su propia vivienda y una mujer de edad avanzada a la que le ingresaron a la casa para robarle todos sus ahorros. También se expuso el caso de una familia del barrio El Carmen, cuyo hijo menor fue golpeado y asaltado en un episodio en el que, según el relato de los vecinos, se utilizó un arma de fuego.

Los testimonios describen una modalidad delictiva que genera especial alarma: los ladrones actúan a cara descubierta, ingresan en viviendas y comercios con armas sin demasiado temor a ser identificados. Para los habitantes, esa audacia revela un nivel de impunidad que hasta hace poco asociaban con otras realidades, pero no con su propio pueblo.

Los vecinos aseguran que ya hubo varias reuniones anteriores y que los hechos se vienen produciendo desde hace tiempo, sin que hasta ahora hayan encontrado una respuesta capaz de modificar el escenario. También cuestionan la falta de avances que perciben en algunos casos graves denunciados ante la Justicia.

La preocupación se extiende más allá de quienes sufrieron robos. Las familias manifiestan temor por sus hijos, especialmente durante los horarios de entrada y salida de las escuelas, y advierten que salir a la calle o dejar la casa sola se convirtió en una fuente permanente de intranquilidad.

San Antonio de los Cobres es una localidad turística y de mucho movimiento minero, pero sus habitantes sostienen que esa condición ya no alcanza para garantizar la tranquilidad. También señalan que el crecimiento de la población y la llegada de personas desde otros puntos de la provincia en busca de trabajo modificaron la dinámica de una comunidad donde antes casi todos se conocían. Para los vecinos, esa transformación requiere una cobertura de seguridad acorde con la realidad actual.

Drogas y prevención

Otro de los puntos planteados durante las reuniones es el consumo problemático de sustancias y su posible relación con algunos episodios delictivos. Los vecinos mencionan al sector de Chañarcito como un lugar donde, según denuncian, se producen situaciones de consumo y circulación de drogas que las autoridades deberían investigar.

Se trata de una preocupación que requiere respuestas concretas, tanto en materia de prevención como de atención de las adicciones y persecución del tráfico. Para los habitantes, sin embargo, el problema es que las situaciones que señalan serían conocidas en la localidad, pero no observan una intervención suficiente para revertirlas.

También cuestionan la disponibilidad de efectivos policiales. Afirman que reciben explicaciones sobre la falta de personal cuando solicitan asistencia, pero al mismo tiempo observan una importante presencia de adicionales durante los fines de semana en los locales bailables. Esa diferencia alimenta sus dudas sobre la prioridad que se les asigna a las emergencias.

El reclamo no apunta solamente a que haya más policías, sino a que puedan responder cuando se los necesita, llegar a tiempo y sostener una tarea preventiva que evite que los propios damnificados tengan que salir a perseguir a quienes les robaron.

La sucesión de reuniones desembocó el viernes en una marcha y un encuentro con el intendente Alberto Carral. Los vecinos buscan que el reclamo deje de ser una expresión de malestar para convertirse en un plan de medidas concretas. Entre sus pedidos figuran la instalación de cámaras de vigilancia conectadas al sistema de emergencias 911, una mayor iluminación pública y la creación de una fiscalía en San Antonio de los Cobres, por considerar que la dimensión actual de la localidad exige una estructura judicial más cercana.

Los cuestionamientos también alcanzan al municipio. Los vecinos reprochan a Carral la falta de respuestas ante un problema que, aseguran, no comenzó con el episodio de la motocicleta. Señalan las deficiencias de iluminación y reclaman que se aprovechen los recursos disponibles en la zona para mejorar las condiciones de prevención. Aunque la seguridad policial y judicial no depende exclusivamente del intendente, le exigen que asuma un papel activo y gestione soluciones ante los organismos competentes.

La escena que quedó registrada en el video viral resume la dimensión del conflicto: una víctima que llama desesperadamente, familiares que salen a perseguir a los sospechosos, vecinos que terminan deteniéndolos y una Policía que, según la denuncia, llega cuando buena parte del operativo ya fue realizada por particulares. Después, la liberación de los detenidos completa una secuencia que para sus protagonistas resulta tan desconcertante como frustrante.

Detrás de ese episodio hay una comunidad que ya no reclama solamente por el robo de una motocicleta o por un asalto puntual. Reclama poder vivir sin miedo, confiar en que una llamada de emergencia será atendida y tener la certeza de que denunciar un delito servirá para algo.

Carral, sin respuesta y bajo presión

El reclamo llegó al intendente Alberto Carral. Los vecinos le entregaron una nota en la que solicitan medidas urgentes de prevención, cámaras de vigilancia conectadas al sistema 911 y mayor iluminación pública. También reclamaron una fiscalía en San Antonio de los Cobres, al considerar que el crecimiento de la localidad exige una respuesta acorde con la situación actual.

El intendente Carral

Los cuestionamientos alcanzan al jefe comunal por lo que consideran una falta de respuestas ante un problema que, aseguran, lleva tiempo sin solución. Aunque la seguridad policial y judicial excede las competencias municipales, los vecinos reclaman que Carral asuma un papel activo y gestione medidas concretas. "Pagamos servicios municipales y entra plata por la minería. Es una vergüenza que no pueda poner un foco para iluminar las calles" dijeron.

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