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Campo Santo: fe en el Cerro de la Cruz

Vecinos y peregrinos hicieron el Vía Crucis.
Lunes, 06 de abril de 2026 01:46
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Un año más, los habitantes de la pequeña población de Betania en el municipio de Campo Santo, acompañados por un creciente número de peregrinos que llegaron desde Campo Santo, El Bordo y Gral. Güemes, revivieron el Vía Crucis en el cerro conocido como de la Cruz.

Los peregrinos se reunieron en la parroquia Nuestra Señora de la Candelaria, partiendo con destino a Betania a las 6 de la mañana del viernes 3. Un clima fresco, cuya temperatura fue subiendo con el correr de la mañana, acompañó a los peregrinos durante las dos horas que demandó el peregrinaje, hasta llegar al pie del cerro de unos 400 metros de altura. De allí el ascenso hasta la cima demandó entre 15 a 30 minutos, dependiendo de cada persona. "Mucha gente nos acompañó este año, lo que es una bendición. Contamos con peregrinos de todas las edades, pero cada uno de ellos realizaron el ascenso con total responsabilidad, esta fue nuestra primera actividad religiosa de las programadas para el Viernes Santo" expresó el cura párroco Francisco Alberto, quién realizó un oficio religioso a los pies de la gran cruz de madera.

La Cruz del Cerro, fue instalada en unos de los cerros de las tierras pertenecientes a la familia Doncella, quienes abren las tranqueras para permitir que esta celebración, de subir hasta la cruz, se realice dos veces al año. La primera durante el Vía Crucis de Semana Santa. La segunda para el Día de la Cruz el 3 de mayo. La Cruz fue colocada por los vecinos frente a la necesidad de poder contar con un lugar a donde realizar el Vía Crucis.

Betania es una localidad camposanteña rodeada de fincas, con una población cercana a los 750 habitantes, cantidad que suele triplicarse en la cosecha, por las "familias golondrinas". Este año, la cantidad de peregrinos que llegaron para participar de las actividades del Triduo Pascual, durante la mañana y también por la tarde, superó la cantidad de pobladores. "Desde el primer año de su habilitación que subo al cerro para colaborar con los peregrinos, hago tortas fritas con Api, mi comadre María hace tortillas y mate cocido. Con mi familia llegamos a las 7 para preparar todo, venimos muy cargados con tachos y agua, subimos despacio para llegar sin problemas, mientras tenga salud lo voy a seguir haciendo" dijo María Segundo, una vecina de Betania que lleva 26 años en esta tarea solidaria.

Personas mayores con bastones, familias jóvenes con bebés, personas con problemas de salud, familiares de enfermos, se postraron al pie de la cruz para agradecer o hacer un pedido desde el corazón, aquel que guarda un dolor y una esperanza. Al final del oficio religioso, todos se arrodillaron para besar una pequeña cruz de palo con el cristo crucificado, que el padre Francisco sostuvo en sus manos, como un acto de entrega y pedido de perdón, por sentirnos parte de las razones que llevaron a Cristo a la crucifixión.

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