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Serenata a Tartagal: mucho más de lo imaginable

El evento por el aniversario 102 de la ciudad se transformó en un fenómeno social, económico y cultural que representa hoy a la ciudad.
Domingo, 14 de junio de 2026 01:11

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La primera noche de la Serenata a Tartagal 2026 superó todas las previsiones y terminó convirtiéndose en una de las convocatorias más impactantes de los últimos años en el norte provincial. Más de 70 mil personas colmaron el Predio del Centenario para celebrar el 102° aniversario de la ciudad en una jornada que combinó tradición, obras públicas, reconocimiento a la historia local y un festival multitudinario que se extendió hasta la madrugada.

Lo ocurrido durante la noche del viernes fue mucho más que un espectáculo musical. Fue la confirmación de que Tartagal se ha consolidado como una de las principales plazas para eventos masivos del norte argentino, con capacidad para atraer visitantes de distintos puntos de Salta y de provincias vecinas.

La celebración comenzó durante la mañana con el tradicional desfile aniversario, continuó con la inauguración de pavimento en Villa Güemes y tuvo su punto culminante con la Serenata, que transformó por completo la ciudad.

Aunque existía la expectativa de una gran concurrencia por el éxito de las ediciones anteriores, la magnitud de la convocatoria terminó sorprendiendo a los organizadores. El año pasado la Serenata había reunido a unas 70 mil personas, pero lo ocurrido esta vez dejó la sensación de que la convocatoria fue todavía mayor.

A las dos de la madrugada, efectivos de la Policía debieron improvisar un cordón humano para ordenar el ingreso de personas, ya que el flujo de público no se detenía y las aproximadamente tres hectáreas habilitadas para el festival se encontraban completamente ocupadas.

"Quise ir a buscar comida cerca de la una de la mañana y no pude avanzar. Era algo impresionante, una verdadera marea humana. Nunca había visto algo así en mi ciudad", relató a El Tribuno una emprendedora.

La descripción se repetía entre quienes participaron de la fiesta. Dondequiera que se mirara había familias, grupos de amigos y visitantes cantando, bailando o recorriendo los más de 500 puestos de venta instalados para la ocasión. Las filas para adquirir comidas regionales, bebidas y productos artesanales se extendían durante varios metros, en una imagen que reflejaba el extraordinario movimiento económico del evento.

Uno de los aspectos destacados fue precisamente el impulso que la Serenata brindó a emprendedores y comerciantes. Por decisión del intendente Franco Hernández Berni, los emprendedores no abonaron derecho de piso para instalar sus puestos, una medida que fue ampliamente valorada por los participantes.

El resultado fue contundente: numerosos feriantes aseguraron haber agotado prácticamente toda su mercadería durante la primera noche. Muchos coincidieron en que las ventas superaron ampliamente sus expectativas y destacaron la presencia constante de público desde las primeras horas de la tarde hasta el cierre del espectáculo.

Un homenaje a la familia Tarrés

El fenómeno no se limitó al predio del festival. La ocupación se extendió prácticamente a toda la ciudad. Estaciones de servicio, comercios, restaurantes y distintos puntos de encuentro registraron un movimiento inusual.

"Para poder cargar combustible tranquilo me fui a la estación de servicio que está en la otra punta de la ciudad y tampoco se podía entrar. Había gente de todos lados. Hablé con familias que habían llegado desde otras provincias especialmente para la Serenata", contó un vecino de Tartagal que, al igual que muchos otros, se mostró sorprendido por la magnitud de la convocatoria.

Entre los emprendedores presentes incluso había una familia proveniente de Misiones, un dato que refleja el alcance regional que ha adquirido el festival.

La noche también tuvo espacio para la emoción y el reconocimiento a quienes forman parte de la historia de la ciudad. Durante el desarrollo de la Serenata la comuna rindió homenaje a la familia Tarrés, propietaria del predio donde se desarrolla el festival y estrechamente vinculada a la vida institucional de Tartagal. El reconocimiento fue recibido por el doctor Juan Carlos Sánchez Tarrés, hijo de Genoveva Tarrés y nieto de Pedro Tarrés. Además, se recordó la figura de José María Tarrés, exintendente de la ciudad y referente de una familia ligada al crecimiento de la comunidad.

Más allá de los números, la primera noche dejó una conclusión difícil de discutir: Tartagal posee una enorme capacidad de convocatoria y una identidad cultural capaz de movilizar a miles de personas.

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