Alumnos de 7º grado de la escuela Gobernador Solá, de Cerrillos, identificaron la falta de señalización y medidas de seguridad vial en los alrededores de su establecimiento educativo. Tras realizar un relevamiento, diseñaron un proyecto y solicitaron la Banca del Vecino para participar de una sesión del Concejo Deliberante, donde expusieron la situación.
El proyecto, presentado con formato legislativo bajo el nombre “Corredor Vial Seguro”, fue aprobado por unanimidad. Con esta iniciativa, los estudiantes solicitaron formalmente al Ejecutivo la colocación de señalización y la demarcación de pasos peatonales en una esquina crítica por la que transitan diariamente cientos de vecinos, incluyendo la gran mayoría de los alumnos de la escuela.
La aprobación de la propuesta representa un avance en la seguridad vial de la zona y refleja el compromiso de los estudiantes con la prevención de accidentes y la protección de la comunidad educativa.
Otro punto en cuestión es la necesidad de que sobre calle Sarmiento, entre Mitre y Ameghino, los automóviles se estacione sobre una sola mano, ya que se generan grandes embotellamientos y riesgos de accidentes especialmente en horario escolar
El recorrido
Una inquietud sencilla en medio de una clase terminó convirtiéndose en un proyecto ciudadano que involucró a toda la comunidad de Cerrillos. Todo comenzó cuando los chicos notaron que una esquina por donde pasan cientos de estudiantes cada día carece de señalización para proteger a quienes la cruzan.
“¿Por qué esta esquina no tiene señalización si pasa tanta gente todos los días?”, preguntaron los estudiantes a su docente, y esa inquietud se convirtió en el punto de partida de una experiencia que los transformó en investigadores, encuestadores, expositores y promotores de una iniciativa destinada a mejorar la seguridad vial en su comunidad.
El área elegida fue la intersección de las calles Mitre y Sarmiento, ubicada a pocos metros del centro de Cerrillos y rodeada por establecimientos educativos. Durante varios meses, los alumnos realizaron observaciones directas en distintos horarios, principalmente durante los momentos de ingreso y salida de las escuelas. Lo que registraron confirmó sus sospechas: maniobras peligrosas, vehículos que no cedían el paso, motos circulando sin respetar prioridades y una ausencia casi total de señalización.
Verónica Morales y Silvia Silva, docentes de la institución, destacaron que el proyecto fue creciendo a medida que los estudiantes profundizaban su investigación. “No se trató solamente de observar. Los chicos salieron a escuchar a la comunidad, a preguntar y a buscar información para fundamentar sus propuestas”, explicaron.
El relevamiento incluyó encuestas entre familias, docentes, directivos, vecinos y otros estudiantes. Los resultados fueron contundentes, la mayoría coincidió en que se trata de un punto crítico en materia de seguridad vial. Muchos padres expresaron su preocupación al cruzar con sus hijos, docentes señalaron el desorden vehicular y los propios alumnos relataron situaciones en las que debieron esquivar autos o motos para llegar a la escuela.
Pero el trabajo no se limitó al diagnóstico. Los estudiantes realizaron entrevistas, elaboraron informes y organizaron charlas para cursos más pequeños, concientizando sobre la importancia de respetar las normas de tránsito. Aprendieron sobre participación ciudadana, responsabilidad comunitaria y construcción de consensos, mientras generaban un impacto real en su entorno.
Con toda la información recopilada, redactaron un proyecto de ordenanza con formato legislativo denominado “Corredor Vial Seguro”. La iniciativa solicita la instalación de carteles de “Pare”, “Cruce Peatonal” y “Cruce Escolar”, además de la demarcación de sendas peatonales, líneas de frenado y señalización específica para ordenar la circulación en la zona.
Los estudiantes recordaron que estas medidas ya estaban contempladas en la Resolución Municipal Nº 568, aprobada anteriormente por el propio Concejo Deliberante, pero que aún no se habían ejecutado. Su aporte demuestra que la participación ciudadana no tiene edad y que la observación nacida en un aula puede transformarse en una herramienta concreta para mejorar la vida cotidiana de toda una comunidad.
El proyecto fue presentado formalmente en el marco de la Banca del Vecino y aprobado por unanimidad por los concejales de Cerrillos. De esta manera, la iniciativa de 57 alumnos se convirtió en ley y marcará un antes y un después en la seguridad vial de su escuela, garantizando que cientos de vecinos y estudiantes puedan transitar con mayor tranquilidad por una esquina hasta ahora olvidada.