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Carlos Vera y su inquietud por la historia de Aguaray

"Hay enormes retos que las nuevas generaciones de trabajadores, funcionarios y gobernantes deberán afrontar".
Martes, 18 de agosto de 2026 00:54
El antiguo y vistoso medio de transporte en Aguaray.

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Carlos Vera, nacido en 1950 es hijo de Aníbal Vera y nieto del sirio José Vera (Mohammad Becdash), quien se casó con doña Abelina García, y en 1925 se afincó en Ñacatimbay; su abuelo formó una numerosa familia de 8 hijos, más 3 de doña Abelina de su matrimonio anterior. Carlos cursó la primaria en la Escuela Nacional 139, el secundario en el Instituto San Francisco y algunos años universitarios en Córdoba.

Ya retirado de la actividad laboral, lleva años realizando un trabajo de recopilación histórica, como una forma de encontrar sus raíces familiares pero también los inicios de Aguaray. "No me considero historiador ni escritor, pero como hijo de este pueblo siempre sentí curiosidad e interés por los personajes y hechos relacionados con su historia y escribí algo al respecto que ha tenido una buena recepción por parte de los aguarayenses", explica Carlos con enorme modestia.

Travesía periodística en 1905

Don Vera recuerda: "En 1905 un corresponsal del diario La Nación, relatando una travesía a caballo desde Orán a Yacuiba, al llegar por acá cuenta que no encuentra un núcleo poblacional, más bien lo encuentra en Iquira, al pié de los cerros, una aldea de originarios Chané donde hacen escala por unos días compartiendo con ellos y explorando la serranía cercana. Otro dato curioso es que la quebrada que atraviesa el pueblo y que hoy llamamos Quebrada de Iquira, ellos la nombran como Quebrada de Aguaray, o sea que para entonces ya estaba implícito el nombre de Aguaray en este sitio".

Explica don Carlos que "en realidad todo esto era parte de lo que se conocía como zona del Itiyuro que comprendía un amplio espacio con varios asentamientos originarios. Tobantirenda, Guandacarenda, Capiazuti, Piquirenda, Yembi (Campo Durán), Icuarenda, Ñacatimbay, Iquira y más. El núcleo primigenio era Campo Durán donde antiguamente se asentaron los Chané procedentes de la Chiriguanía donde eran esclavizados por los guaraníes chiriguanos. Hacia el principio del siglo pasado ya existía un precario camino de carros por el pedemonte del Aguaragüe que unía Santa Cruz de la Sierra con el Río Bermejo; los otros dos caminos eran por Acambuco y por el Rio Itaú".

De sus diferentes investigaciones agrega don Vera: "El diferendo limítrofe con Bolivia por la disputa del Chaco Central ya estaba acordado pero faltaba suscribirse mientras tanto bolivianos, argentinos y originarios convivían en el Itiyuro. A partir de la segunda década de siglo pasado, varios hechos de suma importancia se suceden; el comienzo de la exploración petrolera (pozo de Capiazuti) que trae aparejada la creación de la primera Comisión Municipal y por ende del Municipio de Aguaray. Se firma en Tratado Medina-Carrillo (1925) sobre el diferendo con Bolivia, esto obliga a la regularización de lotes y propiedades y posteriormente al trazado del ejido urbano".

Carlos Vera.

Para don Carlos Vera y en coincidencia con investigadores e historiadores de la zona "Otro hecho de relevancia fue la llegada del ferrocarril en la segunda mitad de los años '20 que vino a facilitar la industria de la madera (Aserraderos de Molina y Chagra), el comercio (los numerosos negocios establecidos en la Avenida San Martin paralelos al ferrocarril), el servicio de pasajeros y más adelante, el transporte de petróleo.

A fines de los '40 "YPF exploraba en Campo Durán, en 1951 el pozo CD x-6 surge y empieza otra etapa importante para la zona y el pueblo, se van construyendo los barrios de YPF, Destilería, Oleoducto y Gas del Estado para los numerosos trabajadores que desde distintas provincias llegan al pueblo. Son los años de bonanza social, deportiva y económica pero de muy poca inversión en el pueblo y en los "90 con la privatización de YPF entramos a un período traumático con un balance desfavorable, no tenemos pavimento, faltan servicios básicos como el gas y padecemos una creciente desocupación".

Con enorme sentido común, Carlos Vera, dice: "así llegamos a un nuevo milenio para empezar una nueva etapa de revalorización de los recursos naturales y humanos en lo que estamos inmersos hasta la actualidad, queda mucho por hacer, hay necesidades esenciales insatisfechas, será el reto que las nuevas generaciones de trabajadores, funcionarios y gobernantes tendrán que afrontar".

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