inicia sesión o regístrate.
Un profundo badén provocado por la acumulación de agua se transformó en otra preocupación para quienes transitan por la Ruta Nacional 51, a menos de un kilómetro de San Antonio de los Cobres. El deterioro lleva, según los usuarios, varias semanas y avanza sin que hasta el momento aparezca una solución que permita recuperar condiciones mínimas para la circulación.
"Necesito hacer un reclamo a la Municipalidad de San Antonio de los Cobres o a quien corresponda. Ayer se me torcieron las patas traseras de una hidrogrúa. Me imagino que los demás conductores también deben estar teniendo problemas al pasar por el lugar", relató uno de los damnificados.
Los comentarios de otros usuarios reflejan la dimensión que alcanzó el problema. "Vimos colectivos rozar peligrosamente sus paragolpes", contó un conductor, mientras otro aseguró: "Rompí el parasol pasando por ese lugar". Una tercera expresión sintetizó el creciente malestar: "Eso ya no es un badén, es un zanjón, un proyecto de cráter".
Piden una solución
El reclamo excede, sin embargo, la discusión acerca de quién tiene formalmente la responsabilidad sobre el mantenimiento de la Ruta Nacional 51. Para los vecinos, la cuestión más urgente es que alguien intervenga antes de que el deterioro provoque un accidente mas grave. En ese punto aparece también el cuestionamiento hacia la gestión municipal del intendente Alberto Carral. Vecinos y usuarios comenzaron a plantear por qué, frente a un problema localizado y visible, el municipio no podría disponer de maquinaria o realizar las gestiones necesarias para encontrar una solución provisoria. "¿Tanto costará enviar una máquina del municipio para reparar el sector y evitar una consecuencia peor?", se preguntó otro conductor.
El estado de la calzada afecta a uno de los corredores más importantes del departamento Los Andes, utilizado diariamente por transportistas, vecinos y turistas que ingresan o salen de la localidad. Los testimonios que comenzaron a multiplicarse en las redes sociales dan cuenta de vehículos dañados, maniobras peligrosas y conductores que deben atravesar el sector con extrema precaución.
El malestar adquiere una dimensión particular en San Antonio de los Cobres, donde una parte importante de la economía local está vinculada directa o indirectamente con la actividad minera que se desarrolla en la región. En ese contexto, algunos vecinos cuestionan que los recursos que genera esa actividad no se traduzcan en mejoras visibles para la localidad, desde el mantenimiento de sus calles y espacios públicos hasta respuestas frente a problemas de infraestructura que impactan directamente en la vida cotidiana.