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Santy tiene 16 años, estudia en la Escuela de educación Técnica, lo que le demanda todas sus mañanas y varias tardes para cumplir con las clases de taller. Pero apenas termina con las tareas, corre hacia su puesto de panchos que, según los entendidos, son un manjar.
"Antes vendía poquito pero ahora vendo como 60 panchos todos los días", dice tímidamente casi a punto de sonrojarse. Pero en este chico tartagalense, nacido en una familia humilde materialmente pero empoderados en dignidad, se perfila un comerciante o tal vez un empresario en un futuro no tan lejano. Lo que Santy gana en su puesto le alcanza para mucho más que para cubrir sus gastos, por lo que su ayuda en la economía familiar es un espaldarazo que sus mayores valoran enormemente.
Como suele suceder casi de manera habitual, el área de emprendedores del municipio de Tartagal se anotició del trabajo de Santiago y sus ganas irrefrenables de crecer y le hicieron entrega de una panchera industrial por lo que de ahora en más, su negocio no dejará de crecer y seguramente, encontrará otros nichos tanto o más rentables que "Pintó pancho" como denominó a su emprendimiento.
Santiago no es el único joven o adulto que emprende. Casos como el de él, al que la Dirección de Emprendedurismo apoya con la entrega de máquinas semi industriales y herramientas, se cuentan por decenas. Como el caso de "Coquito" un octogenario jubilado de Villa Saavedra que nunca dejó de trabajar, primero porque la jubilación no le alcanzaba y después para ayudar a sus hijos y a sus nietos. O como el caso de la familia Jaime, quienes hace más de una década honran en su pequeña finca ubicada a la altura del kilómetro 7, sobre la ruta nacional 86, a la Virgen de la Peña. O como a esa chica de la sonrisa inconfundible que quiere explotar su don innato de preparar exquisiteces pero le faltaba una batidora industrial para seguir creciendo. Ciertamente, son decenas de casos de emprendedores llenos de sueños y esperanzas que el municipio de Tartagal, hace propios.
Cuando Franco Hernandez Berni llega acompañado de algún funcionario y descarga elementos como la panchera, una churrera o un horno semi industrial como el que recibió la joven que mantiene a sus niños con la fabricación de empanadas, luego de que la lluvia persistente del verano le desarmara su hornito de barro, las lágrimas son auténticas, la esperanza se dibuja en las caras.
"Ellos nos agradecen pero cuando veo los rostros de esta gente a la que conozco desde siempre me siento muy bien y a la vez agradezco el apoyo que tenemos de Gustavo Sáenz y en cada entrega les cuento a los emprendedores que si bien nosotros hemos hecho toda la gestión, todo el trabajo administrativo y hemos puesto parte de los recursos, es la decisión del gobernador que ese chico, ese hombre, esa mujer que quieren seguir trabajando de forma digna, lo puedan hacer. Es el estado presente, al que hoy en día tantos que no conocen la realidad de millones de familias argentinas, descalifican", explicó el intendente Franco Hernández, mientras comía un super pancho que lucía imperdible en el puesto de Santy.
Capacitación y potencial
Ana Barrios es directora de capacitación y explica que "los más chiquitos comenzaron los cursos de robótica y sus padres, sus hermanos mayores no pueden creer lo que los chicos pueden hacer; los adolescentes se forman en peluquería, barbería, cocina y por el programa de Mi Primer Empleo que se comenzó a implementar en abril pasado en Tartagal (54 jóvenes tuvieron su primer experiencia laboral percibiendo un salario mínimo) tenemos varios chicos que trabajaron en la fábrica textil que han resultado buenísimos para diseño de indumentarias, corte y costura. A quienes siempre les gustó la gastronomía, la panadería, la decoración de interiores tienen la posibilidad de hacer los cursos y contar con el acompañamiento de los profesionales sin pagar ni un solo centavo. Maquillaje, masoterapia son solo algunos más y solo tienen que tener ganas de perfeccionar esa pasión que la llevaban adelante casi intuitivamente pero lo más importante es que con la formación, con el certificado que reciben todos pueden tener su propio emprendimiento o conseguir un buen trabajo" explica.
Para los capacitadores "no hay nada más satisfactorio que un chico te llame y te diga: "Profe, venga a ver cómo me estoy instalando en mi casa con mi peluquería" o que otro que se fue a estudiar fuera de Tartagal me llame para contarme que en sus horas libres es estilista, barbero o que los fines de semana trabaja en la gastronomía costeando los gastos para ser un profesional el día de mañana. Ellos saben que el conocimiento se va con ellos donde sea que estén y que es una herramienta muy valiosa que los acompañará toda su vida".
CIC Norte, CIC Sur, CIC Rural, Areas de emprendedurismo, centros barriales; todos los espacios sirven para llevar adelante los más diversos cursos de capacitación que abarcan desde niños hasta adultos mayores y en el caso de Tartagal a pesar de tantas dificultades y temas que faltan resolverse podría decirse que el que no aprende es porque no tiene la impronta o tan solo le falta decisión para concretar esa idea de negocio, esa pasión que lo acompaña desde que tiene memoria. Pero siempre hay un momento para seguir aprendiendo y emprendiendo y no solo limitar su mirada a Tartagal. Con las herramientas informáticas actuales - ventas on line y diversas plataformas que también forman partes de las capacitaciones gratuitas- las posibilidades para los y las tartagalenses aparecen como ilimitadas.