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San Carlos: El Barro Calchaquí reunió, inspiró y movió la economía

El encuentro latinoamericano reunió ceramistas de 23 provincias argentinas y de países vecinos.
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De aquí y de allá, cientos llegaron hasta San Carlos, en el corazón del Valle Calchaquí, para hacer que la arcilla exprese su canto. Todo conspiró para hacer arder el espíritu alfarero en una nueva edición del Barro Calchaquí, que convoca a viejos y nuevos enamorados de la tierra en cada edición. Y el aprendizaje es constante, pródigo y eterno, como la tierra que se convida a sí misma y se transforma. Porque cuando una comunidad invierte en cultura, cuando genera encuentros y produce acontecimientos culturales, también está generando circulación económica, trabajo y oportunidades. Y quizás lo más importante de esta edición fue justamente eso, todas las actividades fueron pensadas desde lo colectivo. "Construimos hornos entre muchas manos, compartimos conocimientos, horneamos, conversamos, enseñamos y aprendimos. Fue una celebración del encuentro. Una fiesta del oficio, de los territorios y de las personas que, desde distintos lugares, seguimos creyendo que la cerámica tiene mucho para decir, para enseñar y para transformar. Sigo creyendo que la cultura puede ser identidad, encuentro, trabajo y desarrollo para una comunidad", expresó el director de Cultura de la Municipalidad de San Carlos, Gastón Contreras.

Esta edición del Barro Calchaquí logró reunir a ceramistas de 23 provincias argentinas, convirtiendo a San Carlos en un verdadero punto de encuentro de la cerámica del país. También participaron ceramistas y maestros de Uruguay, Brasil, Chile, Perú, Ecuador, Colombia y Bolivia.

"Fueron días de muchísimo aprendizaje, intercambio y producción. Se desarrollaron charlas magistrales, demostraciones técnicas, construcción de hornos, conversatorios, actividades comunitarias y encuentros alrededor del oficio. Entre las presencias que queremos destacar estuvo la maestra Vilma Villaverde, una enorme referente de la cerámica argentina, quien presentó su último libro y realizó una obra especialmente para San Carlos, una bailarina, construida con su estética característica y utilizando artefactos sanitarios, que quedará como patrimonio de nuestro pueblo", señaló Contreras.

Agregó: "También tuvimos la presencia del maestro José Luis Yamunaké, desde Lima, Perú, quien compartió sus conocimientos sobre los engobes y sobre la técnica ancestral de paleta piedra, una manera de hacer y pensar la cerámica profundamente vinculada a los territorios del norte peruano. Desde Ecuador llegaron ceramistas de Quito y de la selva amazónica ecuatoriana, que nos permitieron conocer procesos cerámicos milenarios, antiguos sonidos del Ecuador a través de instrumentos musicales realizados en cerámica, y técnicas ancestrales de distintas regiones del país".

Fundamental, el horno

En cuanto a los hornos, destacó que "el colectivo Hornos Sin Frontera, encabezado por el maestro Emilio Villafañe, construyó un horno de grandes dimensiones y características muy especiales, que se incorpora a los procesos que venimos desarrollando desde el Museo Arqueológico Municipal Jallpha Kalchaki y nuestro Taller Municipal de Cerámica. También tuvimos la experiencia de los hornos escultóricos, con la construcción de un gran horno inspirado en Calcifer, esa pequeña criatura de fuego que se convirtió en una de las maravillas de esta edición".

"El maestro Tato Corte, desde Bahía Blanca, nos acompañó con la construcción de un horno de menor escala, pensado especialmente para el ensayo, la experimentación y el aprendizaje dentro de nuestro Taller Municipal de Cerámica. También contamos con la presencia de ceramistas de la selva amazonica peruana, quienes compartieron y demostraron técnicas ancestrales, ampliando todavía más ese mapa de saberes que Barro Calchaquí busca poner en diálogo", dijo Gastón Contreras.

Las charlas y conversatorios estuvieron atravesados por temas fundamentales para nuestro oficio, la educación cerámica, los movimientos cerámicos argentinos y su importancia para Latinoamérica, las diferentes maneras de enseñar, producir, investigar y pensar la cerámica. También contó, de manera especial, con la participación de investigadores y becarios del CONICET, generando un cruce entre ciencia y práctica.

"La cultura genera trabajo, movimiento económico y oportunidades para nuestras comunidades. Barro Calchaquí movilizó hoteles, casas de familia, gastronomía, transporte, comercios y trabajadores locales. Por eso entendemos la cultura no solamente como un espacio de expresión y de construcción de identidad, sino también como un motor de desarrollo económico local", concluyó el director de Cultura.

La cerámica originaria del Norte argentino

Como siempre, en la edición 2026 del Barro Calchaquí, tuvo un lugar central la presencia de nuestros pueblos originarios. Ceramistas wichí, chané, de Casira y de distintas comunidades indígenas de Jujuy y la Puna, así como representantes del pueblo mapuche de la Patagonia, recordaron algo fundamental: para pensar hacia dónde vamos también necesitamos volver la mirada hacia nuestras raíces, nuestras memorias y nuestros territorios. Porque Barro Calchaquí no es solamente un encuentro de ceramistas.

El Barro Calchaquí es también una manera de revalorizar los saberes, las identidades y las distintas formas de entender el oficio. "Pero hay otra dimensión que también queremos destacar, el impacto económico que genera la cultura cuando se piensa como una verdadera industria cultural. Durante toda la semana de Barro Calchaquí, la capacidad hotelera de San Carlos estuvo al 100%", comentó Contreras.

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