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Truchas para la alimentación de comunidades del norte

En Campo La Paz pondrán en marcha un proyecto de cría de truchas con el aporte de 2.500 alevinos de Rody Velardes, referente de la piscicultura salteña.
Miércoles, 02 de septiembre de 2026 01:27
La comunidad trabajando en las piletas de cría.

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En uno de los rincones más alejados del norte salteño, donde las distancias y las condiciones geográficas obligan a pensar soluciones propias, una antigua memoria familiar comenzó a transformarse en un proyecto concreto. En Campo La Paz, Nazareno, departamento Santa Victoria Oeste, se pondrá en marcha un sistema para la cría de truchas que busca sumar una nueva alternativa para la alimentación de la comunidad.

La iniciativa tiene detrás una particular combinación de conocimiento, voluntad comunitaria y aporte privado. El proyecto fue impulsado originalmente por el maestro Celso Lamas, de la Escuela 4207, a partir de un recuerdo transmitido por uno de sus abuelos: muchos años atrás, en una de las lagunas de Campo La Paz, habría habido truchas.

La pregunta fue entonces si aquella experiencia podía recuperarse y adaptarse a las condiciones actuales. Para intentarlo, la comunidad educativa tomó contacto con Rody Velardes, productor y pionero de la piscicultura en Salta, conocido por su emprendimiento Truchas Pulares, en Chicoana.

Velardes no solo aportará su experiencia y asesoramiento técnico. También donará 2.500 alevinos de trucha, además de colaborar con la infraestructura necesaria para poner en funcionamiento el proyecto. De esta manera, un conocimiento desarrollado durante años en los Valles Centrales salteños comienza a trasladarse hacia una comunidad de la región norte.

Pamela Vargas, una de las coordinadoras de la iniciativa, destacó que el contacto con Velardes se viene desarrollando desde hace aproximadamente un año. Durante ese tiempo se fue delineando una propuesta que ahora comienza a hacerse realidad y que, según planteó, puede tener un impacto concreto en la vida cotidiana de los habitantes de Nazareno.

"Cambiar la vida, la alimentación de una comunidad" es, en definitiva, la expectativa que resume el proyecto.

Para la comunidad

El aporte inicial de los alevinos constituye apenas el comienzo. Para que la experiencia prospere, la comunidad de Campo La Paz deberá asumir buena parte de la tarea cotidiana: preparar y mantener las lagunas, organizar el sistema de cría y acompañar el proceso de adaptación de las truchas.

Ese punto es central porque transforma la iniciativa en algo más que una experiencia de piscicultura. La verdadera apuesta será comprobar si una producción inicialmente pequeña puede sostenerse en el tiempo y convertirse en una fuente regular de alimento para las familias de la zona.

La experiencia también plantea una cuestión interesante: cómo adaptar conocimientos productivos desarrollados en otros puntos de la provincia a las necesidades concretas de comunidades alejadas. En este caso, el conocimiento de un productor de Chicoana se pone al servicio de una iniciativa surgida desde una escuela y una comunidad del departamento Santa Victoria Oeste.

La inauguración del proyecto "Truchas Yantapayyana" está prevista, según la invitación difundida por los organizadores, para el próximo 5 de septiembre a las 9, en Campo La Paz. Participarán establecimientos educativos de la zona y la jornada tendrá además un componente recreativo, con una celebración destinada a las infancias.

La convocatoria alcanza a las escuelas 4536, 4278, 4612 y 4348, mientras que la organización está a cargo de la Escuela 4207, Celso Lamas y Pamela Vargas.

La celebración infantil no será un elemento aislado. Forma parte de una jornada pensada para reunir a la comunidad alrededor de un proyecto que pretende mirar más allá de la inauguración y empezar a construir una alternativa productiva propia.

En un territorio donde las condiciones de acceso y abastecimiento pueden convertirse en un desafío cotidiano, la iniciativa representa una experiencia cuyo verdadero resultado se medirá con el tiempo. Los 2.500 alevinos serán el punto de partida; el desafío será lograr que esas truchas puedan multiplicarse, que la comunidad pueda apropiarse del sistema y que las lagunas de Campo La Paz vuelvan a tener una función productiva.

Así, aquella memoria de truchas que sobrevivió durante generaciones puede terminar convirtiéndose en una experiencia concreta: recuperar una posibilidad del pasado para transformarla en una herramienta para el presente.

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