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Una fuerte helada registrada durante la madrugada del lunes 14 de septiembre golpeó a los viñedos de Cafayate en un momento especialmente delicado del ciclo de la vid. Las plantas habían adelantado su brotación entre 15 y 20 días y quedaron expuestas a temperaturas bajo cero que provocaron graves daños en distintos sectores del Valle.
Carolina Martín, ingeniera agrónoma y productora vitivinícola de Cafayate, contó a El Tribuno que en sus 25 hectáreas se quemó prácticamente el 100% de los brotes que ya habían aparecido.
La situación comenzó a configurarse durante el domingo 13. Ese día, las temperaturas máximas en Cafayate no superaron los 11 grados, con cielo nublado y condiciones frías. Durante la noche, sin embargo, el cielo se despejó y la temperatura comenzó a descender con rapidez.
Desde aproximadamente las 4 de la madrugada del lunes, el termómetro se ubicó por debajo de cero en el establecimiento de Martín. Allí se registró una mínima de -2 °C, aunque en otros sectores del Valle de Cafayate las temperaturas fueron todavía más bajas. El problema fue que, para ese momento, las plantas ya habían iniciado la brotación. "El problema fue que el estado fenológico del viñedo, estábamos en brotación, que es un estado muy delicado", explicó Martín. "Se quemó todo lo que estaba brotado".
Pese a la magnitud del impacto, la productora evita por ahora hablar de una pérdida definitiva. La vid tiene capacidad de rebrotar y será necesario esperar las próximas semanas para conocer cómo responderán las plantas y cuánto de ese rebrote podrá transformarse posteriormente en producción. La próxima cosecha estaba prevista para febrero y marzo. "Es medio rápido como para saber cuál puede haber sido la afectación en cuanto a productividad. Hay que esperar el rebrote", señaló Martín.
Martín es ingeniera agrónoma y asesora vitivinícola. Llegó a Cafayate en 2004 y en 2011 compró la finca, que luego convirtió en un emprendimiento familiar. En más de dos décadas vinculada con la producción del Valle Calchaquí, asegura que no recuerda haber sufrido un episodio de estas características en su establecimiento.
"Creo que la del 2016 fue una que afectó bastante, pero si registro así de daño como el que yo he tenido, no", expresó. Una de las claves para comprender lo ocurrido está en el momento del ciclo vegetativo en que sorprendió la helada.
Un fenómeno terrible
Según explicó la especialista, el invierno fue corto y durante julio hubo temperaturas inusualmente altas que provocaron un adelanto de la brotación de entre 15 y 20 días. Eso hizo que los viñedos llegaran a mediados de septiembre en una etapa mucho más avanzada de lo habitual.
"Cuando el brote tiene 10 o 15 centímetros, como es el que teníamos nosotros y muchos productores, es el estado más sensible que tiene la vid. Con menos de cero grado ya tenés daño", explicó.A la intensidad del frío se sumó además la duración de la helada. La combinación terminó siendo especialmente dañina: temperaturas bajo cero durante varias horas sobre tejidos jóvenes que ya estaban expuestos.