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Cuatro productores que fueron víctimas de una banda dedicada al abigeato, decidieron destinar el resarcimiento económico de 30 millones de pesos obtenidos en la causa judicial, para la Cooperadora Policial del Valle de Lerma. Con esos recursos se compró un tráiler para la División Caballería y ahora proyectan cámaras, un centro de monitoreo y hasta drones. Lo que comenzó como una reacción de productores cansados de perder animales terminó convirtiéndose en una estructura que pretende trascender el reclamo puntual por el abigeato. La Cooperadora Policial del Valle de Lerma, integrada inicialmente por productores de la región, dio su primer paso concreto con la adquisición de un tráiler destinado a la División Caballería. El dato no es menor.
Los mismos productores que durante años reclamaron por el robo de animales decidieron transformar parte de una indemnización obtenida después de un proceso judicial en una herramienta para la Policía. Roberto Junquet, productor e integrante de la cooperadora, explicó que la organización nació precisamente de esa preocupación. "Antes de convertirse en cooperadora, los productores ya se habían organizado bajo el denominado 'Grupo Seguridad del Valle de Lerma', ante la reiteración de robos y hechos de abigeato", explicó el conocido productor.
No se trata solamente de una crítica presupuestaria ni de señalar si el Estado tiene o no tiene recursos. El propio Junquet plantea la cuestión desde otro lugar "productores y comerciantes vienen colaborando desde hace tiempo con combustible, cubiertas, reparaciones y otros elementos para mantener los patrullajes. Ahora buscamos que esa colaboración deje de ser informal y tenga una estructura organizada para el bien de todos".
La idea es ampliar la cooperadora a productores, comerciantes y vecinos de todo el Valle de Lerma, con un sistema de aportes según cada categoría. La intención, según explicó Junquet, es que no quede limitada a una localidad ni exclusivamente al sector rural. Y de esta manera generar un sistema bien organizado de seguridad, donde todos sean parte.
Fondos con destino
Junquet adelantó que parte de los fondos restantes de aquella donación serían destinados a instalar cámaras en distintos establecimientos y puntos estratégicos del Valle, con la intención de avanzar posteriormente hacia un centro de monitoreo.
La lógica es sencilla: el Valle de Lerma tiene caminos internos, ríos, parajes y numerosas vías de escape que pueden ser utilizadas por quienes roban animales. La vigilancia rural, por lo tanto, no solamente serviría para proteger una finca. También podría convertirse en una herramienta complementaria para la seguridad urbana.
La cooperadora analiza además incorporar tecnología como drones y trabajar junto con los municipios de la zona para detectar puntos ciegos y mejorar el seguimiento de vehículos que circulen por las zonas rurales. Es un proyecto ambicioso. Y justamente por eso habrá que ver cuánto de ese anuncio logra transformarse en infraestructura concreta.
Seguridad en la región
Cuatro productores víctimas de una banda de abigeato decidieron destinar el resarcimiento obtenido en la causa judicial a la seguridad del Valle de Lerma. Los condenados pagaron $30 millones: $10 millones fueron destinados a la compra de un tráiler para la Policía y los $20 millones restantes serán utilizados para poner en marcha un sistema integral de cámaras y monitoreo, con el apoyo de los municipios de Cerrillos y El Carril.
Los condenados de la denominada banda de los Aguirre debieron afrontar un resarcimiento a los productores damnificados. Y los propios productores decidieron no quedarse solamente con la reparación económica.