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El INTA Cerrillos honra a San Miguel Arcángel en un predio cargado de historia y fe

Desde hace más de dos siglos, que cada 29 de septiembre se celebra la novena y procesión en honor a San Miguel Arcángel, que simboliza la protección divina, la justicia y la victoria del bien sobre el mal.

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Cada 29 de septiembre la comunidad del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en Cerrillos renueva su devoción hacia San Miguel Arcángel, patrono de la institución. Para celebrar esta fecha especial, en la capilla del predio trabajadores y vecinos participarán de la procesión y la celebración de la Santa Misa. Luego compartirán un refrigerio, tal como lo marca la tradición. "Es un espacio para compartir, encontrarse y encomendarnos a nuestro patrono", contó un empleado.

Más allá del fervor religioso, la fiesta cobra una relevancia particular por el escenario en el que transcurre. En un breve recorrido histórico, vale recordar que la Finca San Miguel, predio donde hoy funciona la Estación Experimental del INTA, alberga una de las joyas coloniales más valiosas de la región. En 1676, el Rey Carlos II de España otorgó a la Compañía de Jesús (jesuitas) una enorme extensión de tierras conocida originalmente como "La Hacienda de los Cerrillos", que abarcaba desde el actual municipio de Cerrillos hasta Osma. 

Luego pasaron a la familia Aramburu, hacendados de los Valles Calchaquíes, que vendió la propiedad a don Manuel Antonio Tejada. Fue bajo su administración que comenzó a tomar forma con la edificación de un oratorio privado bajo la advocación de San Miguel Arcángel, hito que marcaría la devoción religiosa del lugar. Con el correr de las décadas, la familia Tejada expandió sus dominios agrícolas hacia lo que hoy se conoce como Villa Los Tarcos, consolidando una vasta producción de maíz, trigo, alfalfa y frutales, además de la instalación de cuatro molinos harineros. La influencia de este linaje de hacendados resultó determinante para el asentamiento inicial y la posterior conformación del pueblo de Cerrillos.

Refugio de la Independencia y cambios de época

El predio también resguarda una fuerte impronta en la memoria patria. En 1816, el General José Rondeau instaló su cuartel militar en la hacienda, antecedente clave de las negociaciones que derivaron en el histórico Pacto de Los Cerrillos, firmado en 1822 junto al Gobernador Martín Miguel de Güemes.

A mediados del Siglo XIX, tras afrontar una severa crisis económica, don Saturnino Tejada vendió la finca a la familia Navea, procedente de Jujuy. Más tarde, la propiedad pasó a manos de Agustín Cánepa, de origen italiano, y ya en el Siglo XX fue adquirida por el dirigente Luis María Patrón Costas.

El destino institucional de la hacienda se selló en 1958, cuando doña Elena Costas de Patrón Costas vendió la propiedad a la Secretaría de Agricultura y Ganadería de la Nación, dando inicio formal a las actividades bajo la órbita del INTA.

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