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En pleno Tiempo del Milagro, los peregrinos de Tolar Grande continúan avanzando en su extensa marcha de fe hacia la ciudad de Salta. Entre quienes acompañan el recorrido vuelve a destacarse doña Damiana Luzco, cuya voz, sus rezos y sus cánticos se transforman en una compañía permanente para quienes afrontan cada jornada de peregrinación.
A cada paso, Damiana comparte su devoción mediante oraciones, canciones religiosas y palabras de aliento. Su presencia ayuda a sostener el ánimo durante las largas horas de caminata y convierte el esfuerzo físico de la peregrinación en un espacio de encuentro, espiritualidad y profunda expresión de fe.
La columna se encuentra atravesando la zona conocida como Campo la Paciencia. Antonio Mamaní, integrante de uno de los equipos de apoyo, explicó que alrededor de 130 personas forman parte de la marcha entre peregrinos, personal encargado de la logística y voluntarios.“Somos unas 130 personas entre peregrinos, apoyo logístico y voluntarios los que venimos marchando por la zona de Campo la Paciencia”, señaló Mamaní.
El grupo transita este lunes su segundo día de peregrinación y tiene previsto completar la jornada con la llegada a Salar de Pocitos alrededor de las 18. Allí concluirán otra de las etapas de un camino marcado por el esfuerzo, la oración y la expectativa de llegar hasta los pies del Señor y la Virgen del Milagro.
Mientras avanzan por los caminos de la Puna, la voz de doña Damiana vuelve a convertirse en uno de los símbolos de la peregrinación de Tolar Grande, una expresión sencilla y profunda de una fe que acompaña cada kilómetro recorrido durante el Milagro.
Un ícono de la peregrinación de la Puna
Doña Damiana Luzco es un ícono y símbolo espiritual de la tradicional Peregrinación de la Puna. A sus 86 años, camina cerca de 400 kilómetros desde Tolar Grande durante casi diez días para renovar su pacto de fe. Realiza esta travesía desde hace más de 25 años.
Nació en la Puna jujeña y se asentó en San Antonio de los Cobres, donde trabajó como pastora. Es viuda y madre de varios hijos. Desde hace décadas encabeza la columna de caminantes llevando la cruz penitencial y acompaña al resto de los promesantes y mineros con rezos y cantos frente a las dificultades del clima puneño. Vale la pena recordar que, en la Rotonda del Peregrino (Rotonda de Limache), el artista Heber Artaza pintó un mural en su honor para inmortalizar su figura y la de los peregrinos.