PUBLICIDAD

¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

Su sesión ha expirado

Iniciar sesión
PUBLICIDAD

Coloquio de IDEA: sanear la cuentas y frenar la inflación es una parte

El multilateralismo, los cambios demográficos y la revolución tecnológica requieren una mirada geopolítica. La polarización le juega en contra a Milei.
Fabián Kon, presidente del 62º Coloquio, pidió "transformar la estabilidad en progreso".

Escuchar esta nota - 00:00

Alcanzaste el límite de notas gratuitas
inicia sesión o regístrate.
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
Nota exclusiva debe suscribirse para poder verla

El 62° Coloquio de IDEA se desarrolla este año con la impronta de "Invertir la historia", explicitada luego en una definición que comparten no solo los empresarios e inversores, sino la mayoría de los argentinos: "20 años: de promesa a potencia".

El presidente del Coloquio, Fabián Kon, planteó la necesidad de cambiar el foco de la conversación y pasar de la estabilización a la construcción de las condiciones que permitan sostener el crecimiento durante las próximas dos décadas.

Los líderes industriales no entonan un canto al optimismo, aunque descubren posibilidades muy significativas que se abren para la Argentina en el mundo. Más bien, apoyan logros esenciales como el equilibrio fiscal y el freno a la inflación, pero temen a los síntomas incipientes de recesión y a las dudas que empiezan a surgir en un país donde el 70% de las personas manifiesta que "no quiere volver al pasado", pero en el que menos del 50% tiene confianza en el gobierno de Javier Milei.

Y ese es uno de los grandes obstáculos para las expectativas de una Nación en un mundo donde los cambios crecen exponencialmente. Y quedó a las claras en el último tramo de la primera jornada.

El contraste

El expresidente uruguayo Luis Lacalle Pou explicó el equilibrio que vive su país en materia económica e institucional en la "estabilidad ciudadana". Los uruguayos, dijo, votan por partidos y no por personas. Y la inmensa mayoría sabe entonces qué partido va a votar, cualquiera sea el candidato. Y esa cultura política se sustenta en dos pilares inalienables: la coherencia de partidos centenarios que votan una idea central y la división de poderes. "Si yo hubiera dado una opinión sobre un fallo de la Justicia, sea lo que fuera, no hubiera podido seguir gobernando", dijo Lacalle Pou. Y agregó que "la intromisión de un poder sobre las atribuciones de otro, que están bien claras en la Constitución, son inimaginables".

Y así explicó por qué, durante su presidencia, él mismo pudo reunir, para una celebración de la democracia, a sus antecesores José Mujica (ex Tupamaro y luego, Frente Amplio), Andrés Sanguinetti (Partido Colorado) y su propio padre Luis Alberto Lacalle Herrera (Partido Nacional o Partido Blanco).

Cabe recordar en la Argentina los gestos obscenos de Néstor Kirchner en el Senado para burlarse de Menem, así como la parodia que montó junto a Marcelo Tinelli para reírse de Fernando de la Rúa; o el gesto de gravedad institucional de Cristina Kirchner, al negarse a entregar a Mauricio Macri los atributos del mando.

Claro, a continuación de la exposición de Lacalle Pou se realizó la entrevista en vivo al presidente Javier Milei, cuyas primeras palabras fueron destinadas a atribuir el crecimiento del riesgo país al mismo tiempo que el de la desconfianza a "los energúmenos" que prometen destrozar todo lo que "estamos logrando". También destacó los aumentos de precios por la crisis del petróleo derivada de la guerra en Irán y consideró que, si no hubiera sido por sus logros el país estaría "prendido fuego". En otras palabras, "la culpa es de los otros, de adentro o de afuera".

Claro, semejante polarización no fortalece la confianza. Contrariamente a lo que algunos medios interpretaron, en el salón de IDEA, los aplausos fueron para la exposición de Lacalle; el tono agresivo y destemplado de Milei no los sorprendió, pero expresa lo que no querrían escuchar.

Mirada geopolítica

Los más de 1.000 empresarios reunidos en Mar del Plata se plantean cómo transformar la estabilidad en inversión, competitividad, empleo y desarrollo sostenido.

Para abordar ese objetivo, el enfoque recurre a la geopolítica y abordar así la vertiginosa transformación del mundo y del poder.

Las exposiciones plantean, en primer lugar, la transformación tecnológica, que modifica el trabajo, la vida cotidiana, la educación, el poder y las guerras. Los países se ven obligados, entonces, a actualizarse constantemente. Como consecuencia de las guerras de Ucrania y de Medio Oriente, que alteraron el abastecimiento energético mundial, ahora se estima que hasta 2050, el petróleo y el gas seguirán siendo fuentes indispensables. Argentina cuenta con Vaca Muerta como un recurso de proyección planetaria, pero aún debe incluir desarrollos e inversiones para asegurar el crecimiento de la producción de hidrocarburos y la ampliación del abastecimiento de electricidad. La razón es simple: el desarrollo de las nuevas tecnologías, especialmente de la Inteligencia Artificial, demanda muchísima más energía.

Objetivos, no campaña

Tácitamente, el mensaje de la primera jornada fue: el país tiene posibilidades muy amplias, no tanto de convertirse en potencia sino, más bien, de estabilizar su desarrollo económico, lograr inversiones locales genuinas sin necesidad de "leyes de inocencia fiscal", o sea, de blanqueos a la carta, y de lograr que todo el empleo sea registrado. Hoy eso no ocurre, Milei, en su justificación con aroma a campaña desesperada, se jactó del aumento extraordinario del empleo en negro. Es decir, sin leyes laborales, aportes jubilatorios ni gremios que defiendan a ese sector, que es mayoritario.

Nadie lo dijo en esos términos, pero es lo que se desprende.

Temas de la nota

PUBLICIDAD

Te puede interesar

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Temas de la nota

Últimas noticias

PUBLICIDAD