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El 62° Coloquio de IDEA se orientó este año por una consigna: "Invertir la historia. Veinte años, de promesa a potencia". Los empresarios analizaron la verdadera dimensión del potencial argentino (con lo que hay y con lo que falta) hoy centrada en los recursos mineros, energéticos y agropecuarios, además de los proyectos tecnológicos. Para que esa perspectiva sea adecuada, se plantea una mirada geopolítica en un siglo en el cual la crisis de 2008 hizo temblar al sistema capitalista, la invasión de Rusia a Ucrania puso en vilo a Europa y alteró un sistema energético condicionado por los imperativos del cambio climático, y la guerra entre Estados Unidos e Irán, en apenas ocho meses, mostró que el estrecho de Ormuz en manos del régimen de Teherán era un arma más peligrosa que los misiles, un dato que Donald Trump no había tenido en cuenta.
Es decir, un escenario muy complejo al que se suma el miedo latente que dejó la pandemia del Covid-19, y que aún incide en los mercados.
La caída de la natalidad en el mundo, especialmente los sectores más desarrollados, introduce el tema en los cambios demográficos globales provocados por los conflictos, la xenofobia, los desastres naturales o la pobreza. Y la transformación tecnológica, una revolución cultural, social y laboral que desborda todas las previsiones. Un mundo donde los propietarios de las grandes tecnológicas, empiezan (y aspiran) a tomar el poder del Estado. Por eso, durante tres días, los paneles estuvieron ocupados por empresarios, académicos de universidades argentinas y del exterior y expertos de diversas áreas, que analizaron los cambios geopolíticos, demográficos, tecnológicos.
Argentina tiene un panorama formidable para sus fortalezas naturales, pero le faltan muchos capítulos por escribir en cuanto al desarrollo tecnológico que deberá lograr, especialmente en los rubros de minería y productos energéticos, para poder responder a la demanda y manejar sus decisiones según sus intereses.
Compromiso empresario
El presidente de IDEA y socio de PwC Argentina, Santiago Mignone, convocó a toda la dirigencia argentina a asumir compromisos para sostener la estabilidad y alcanzar 20 años de desarrollo sostenido.
"Estamos transitando una etapa del proceso de estabilización, e inicios de una transformación estructural de nuestra economía. Podemos poner nuestras energías en criticar y demonizar la coyuntura, o trabajar para construir sobre lo hecho. No se trata de tirar abajo la pared que, con esfuerzo, venimos construyendo", expresó.
Y se explayó: "Ahora necesitamos construir un camino diferente. Pero ese camino no será posible si volvemos sobre nuestros pasos".
Mignone convocó a un compromiso con "una ética empresaria centrada en las personas. Una ética que promueva la transparencia y destierre la corrupción. Que priorice la integridad y la dignidad de las personas como fin último del crecimiento y el desarrollo económico. Sobre todo, en estos tiempos de disrupción tecnológica y el ascenso de la Inteligencia Artificial". Asimismo, definió al desarrollo "no sólo como una mejora en los índices de bienestar económico, sino como la mejora sustancial en la vida de las personas".
El ejecutivo definió: La estabilidad no es un fin en sí mismo. Es una herramienta para mejorar la vida de las personas. Es una condición necesaria para el crecimiento. Y el crecimiento sólo tiene sentido si genera más desarrollo humano. Esto es: mayor riqueza, equidad, educación, oportunidades y bienestar para nuestros ciudadanos. Es recuperar una agenda de ascenso social. Este camino implica también reconstruir la confianza, generar mayor previsibilidad y fortalecer los marcos institucionales.
En síntesis, el Coloquio, que contó con la participación (a distancia) del presidente Javier Milei, el ministro de Economía Luis Caputo, y el jefe de Gabinete Diego Santilli, y con la presencia de la senadora Patricia Bullrich, propone consolidar definitivamente la estabilidad macroeconómica, con políticas económicas consistentes, sostenimiento del equilibrio fiscal, niveles de inflación compatibles con el mundo (hoy sigue estando muy por arriba) y sostenibilidad de la deuda. Y todo esto, con políticas económicas y sociales sólidas para generar empleo, capacitación educativa y calidad de vida de la ciudadanía.