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El Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (organizador desde hace 62 años del Coloquio de IDEA) junto con Argentinos por la Educación presentaron en la 62° edición ese encuentro, la propuesta "Prioridades para la agenda educativa 2026". Una iniciativa que propone transformar los años de escolarización en aprendizajes efectivos, recuperar los niveles educativos básicos y abordar los desafíos estructurales que enfrenta el sistema para acercar a la Argentina a estándares educativos globales.
Previamente, desarrollaron sus opiniones y experiencias Mariano Narodowski, director del área de Educación de la Universidad Torcuato Di Tella, y Ricardo Torres, socio fundador de Pampa Energía y fundador de Argentinos por la Educación; Torres es también el fundador de la Fundación María de Guadalupe, que ya tiene dos escuelas que funcionan en zonas vulnerables del Conurbano.
La crisis educativa
La Argentina atraviesa una crisis educativa que ya no puede describirse como coyuntural. Los resultados recientes de evaluaciones nacionales e internacionales muestran un deterioro sostenido en los aprendizajes, una desigualdad que se profundiza y un sistema que pierde capacidad de acompañar a los estudiantes en sus trayectorias. No se trata de un problema aislado, sino de un fenómeno estructural que compromete el futuro del país.
Verónica Cipriota, de Educar por Argentina, dijo en el panel una frase tajante: se derrumbó aquella excelencia educativa que durante muchas décadas caracterizó a nuestro país.
El panorama es claro: una combinación de baja calidad, trayectorias interrumpidas, desigualdad territorial y desinversión. La consecuencia es un sistema que ya no iguala, sino que reproduce y amplifica las diferencias sociales. Esto no solo afecta a los estudiantes: compromete el desarrollo económico, la cohesión social y la capacidad del país para integrarse en un mundo que avanza a un ritmo acelerado.
El sector empresario cumple un rol clave en la articulación entre educación y trabajo: puede colaborar en la formación técnica, promover prácticas profesionales, invertir en capacitación y participar en la construcción de perfiles laborales que permitan a los jóvenes insertarse en un mercado en transformación.
Seis propuestas
Las seis prioridades fueron presentadas por Luciana Paoletti, directora ejecutiva de IDEA, quien afirmó: "Como representantes del sector privado, estamos poniendo esta demanda en el sistema. Pero no queremos hacerlo solos. No es solo una demanda de los empresarios, sino que es de toda la sociedad. Invertir la historia es tomar hoy las decisiones que van a cambiar el futuro y las oportunidades de las próximas generaciones".
1. Recuperación de aprendizajes fundamentales: Establecer como objetivo prioritario del sistema la mejora urgente de los aprendizajes fundamentales, especialmente en alfabetización inicial y matemática en la escuela primaria. En esta línea, es fundamental revisar, consensuar y difundir una base nacional curricular que permita identificar qué debe saber cada estudiante en cada grado y año, para que familias, docentes y equipos de gestión puedan monitorear el progreso y exigir resultados.
2. Sistema de información y transparencia educativa: Construir un sistema integral de información educativa que permita orientar la toma de decisiones en todos los niveles del sistema, desde la Nación hasta el aula, con publicación de datos periódica y oportuna.
3. Condiciones básicas para la enseñanza y los aprendizajes: Garantizar más y mejor tiempo de aprendizaje, con un piso de condiciones de equipamiento e infraestructura en todos los establecimientos para asegurar procesos de enseñanza y aprendizaje de calidad.
4. Rediseño del federalismo educativo y fortalecimiento de la autonomía escolar: Avanzar hacia un modelo en el cual las escuelas tengan mayor capacidad de decisión sobre su funcionamiento, en un marco de rendición de cuentas por resultados educativos.
5. Reformulación de la carrera profesional docente: Promover un proceso de discusión federal orientado a modernizar el régimen laboral docente, con el objetivo de mejorar la calidad, la motivación y la gestión del sistema.
6. Adaptación del sistema educativo a la inteligencia artificial y las transformaciones del mundo del trabajo: Promover una actualización integral del sistema educativo para desarrollar las capacidades que exige este nuevo escenario.
Los puntos críticos del sistema
1- Las pruebas internacionales PISA 2025 confirmaron un retroceso en Matemática, Lectura y Ciencias. La mayoría de los estudiantes de 15 años no alcanza los niveles mínimos de competencia. Esto significa que una parte importante de los jóvenes no logra comprender textos complejos, resolver problemas básicos o aplicar conocimientos científicos elementales.
2- Las desigualdades dentro del país son tan profundas como los resultados generales. Los estudiantes de sectores más pobres obtienen desempeños equivalentes a varios años menos de escolaridad respecto de los sectores más favorecidos. La brecha no se explica únicamente por ingresos: se expresa en acceso desigual a tecnología, mayor ausentismo, menor acompañamiento pedagógico y escuelas que enfrentan condiciones materiales muy distintas según la provincia o el barrio.
3- La enseñanza media es el punto más crítico. Allí se concentran la repitencia, la sobreedad y el abandono. Uno de cada cuatro jóvenes no termina el nivel medio, y en los sectores vulnerables la cifra es aún mayor. La deserción no es un acto individual: es el resultado de trayectorias frágiles, expectativas bajas, necesidad de trabajar y un sistema que no logra sostener a quienes más lo necesitan.
4- Un financiamiento que se ha ido debilitando con los años. La inversión nacional en educación cayó en los últimos años, los salarios docentes perdieron poder adquisitivo y las provincias muestran diferencias enormes en gasto por alumno, infraestructura y disponibilidad de docentes. La falta de docentes es un síntoma de un sistema que no logra atraer ni retener profesionales.