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Ante los fieles que peregrinaron a la Basílica, Jorge García Cuerva advirtió: "Cuando caminamos juntos, no le damos lugar a los discursos de odio". "Si la Virgen nos abraza, es imposible mirar al otro con desprecio", afirmó el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, durante la homilía de este domingo por la mañana en la misa central tras la 51° Peregrinación Juvenil a Luján. Pidió a los argentinos que se conviertan en "artesanos de la fraternidad" y que lleven el "abrazo de María a los abuelos, a las personas con discapacidad, a quienes no tienen trabajo, a quienes duermen en la calle y a los adolescentes afectados por las drogas".
A poco más de un mes de la llegada de León XIV a la Argentina, el prelado señaló que "el Papa dice que quien pase hambre tiene que comer, que a los niños se les tiene que garantizar una educación adecuada, que los ancianos deben vivir serenamente sus años de madurez Nosotros compartimos sus solicitudes. Que San Francisco de Asís interceda, que nos enseñe a abrazar a los que piensan distinto, a todos los argentinos, porque más allá de nuestras legítimas diferencias somos hermanos, hijos de un mismo padre".
Entre las definiciones de García Cuerva se destacan: "Dejemos de descalificar al hermano, de ser indiferentes con el que sufre y de dar lugar al odio entre nosotros". "Creo que el Papa viene porque somos un pueblo que necesita la confirmación en la fe". "León XIV se va a encontrar con una Argentina herida, una Argentina dividida, con esa famosa grieta".
Por su parte, el arzobispo de Luján y Mercedes, Jorge Eduardo Scheinig, afirmó ayer que la principal división de la Argentina no pasa solamente por las diferencias políticas, sino por una sociedad en la que "cada vez se queda más gente afuera".
"Me parece que la grieta verdadera es que hay una Argentina de gente que cada vez se queda más afuera y esto genera una zanja enorme", sostuvo Scheinig, quien consideró que ese es uno de los principales problemas que atraviesa actualmente al país. El religioso destacó además el carácter solidario de los peregrinos, quienes durante la caminata no solo llevaron pedidos personales vinculados con la salud, el trabajo o sus familias, sino que también rezaron por el bienestar de la Argentina y por la paz en el mundo. Para Scheinig, esa actitud representa una parte de la identidad del pueblo argentino.
En ese sentido, sostuvo que la peregrinación puede entenderse como una representación de la vida: un camino en el que las personas atraviesan momentos difíciles y se ayudan entre sí. "O salimos juntos o no", afirmó al plantear la necesidad de recuperar una convivencia basada en la fraternidad y la dignidad humana.
Scheinig también se refirió a la próxima visita del papa León XIV y remarcó que la esperanza adquiere una importancia especial en los momentos de crisis: "Se debe hablar de esperanza en momentos difíciles". Finalmente, diferenció "lo político" de "la política" y explicó que, mientras lo primero está relacionado con principios como el bien común, la justicia y la dignidad humana, lo segundo refiere a las estrategias y partidos que buscan llevarlos adelante. "Ojalá que podamos nosotros, en ese pluralismo y en esa diferencia, superarla, pero en pos de construir algo común donde los más pobres no queden afuera", concluyó.