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Albergues transitorios en caída: no hay demanda, cambian los hábitos y crece otro perfil de clientes

La actividad registra una caída superior al 20%, con turnos que rondan los $30 mil y menor consumo en servicios adicionales, mientras crece la presencia de clientes mayores de 50 años y se multiplican las promociones para sostener la demanda.
Viernes, 10 de abril de 2026 12:10

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El sector de los albergues transitorios en Argentina atraviesa un escenario de retracción en el consumo que supera el 20%, en un contexto marcado por la pérdida del poder adquisitivo y modificaciones en los hábitos de los usuarios. Frente a este panorama, los establecimientos ajustan precios, servicios y estrategias comerciales para sostener la actividad. En todo el país funcionan alrededor de 500 hoteles alojamiento.

El presidente de la Federación Argentina de Alojamientos por Hora (FADAPH), José Manuel Capelo, explicó que, pese al impacto económico, el sector continúa activo. “El sector está bien, con intención de consumo por parte de la gente”, sostuvo. No obstante, remarcó que los costos operativos -especialmente los vinculados a mano de obra y servicios públicos- aumentaron de manera significativa, lo que obligó a reducir márgenes de rentabilidad para mantener el flujo de clientes.

En cuanto a las tarifas, un turno promedio ronda actualmente los 30 mil pesos. A ese valor se le suma un recargo de entre el 10% y el 20% en caso de optar por el servicio de pernocte, dependiendo de la categoría del establecimiento y los servicios incluidos.

Menos consumo en servicios adicionales

Uno de los cambios más notorios se registra en los servicios complementarios. Según detalló Capelo, disminuyó la demanda de room service y del bar interno. “Seguramente hay un menor consumo en lo que es servicio de habitación y de bar”, indicó, atribuyendo esta caída al ajuste en el gasto de los usuarios.

De todos modos, aclaró que históricamente estos servicios representaron ingresos adicionales y no el eje principal del negocio, por lo que su retracción no altera de forma determinante el funcionamiento general de los hoteles.

Respecto a la duración de los turnos, el esquema tradicional se mantiene. La mayoría de los establecimientos continúa ofreciendo franjas de entre dos y tres horas, aunque en algunas zonas se incorporan opciones más breves.

Delivery y consumo propio: una tendencia en alza

Otro fenómeno que gana terreno es el ingreso de comida y bebida adquirida fuera del establecimiento. Capelo confirmó que cada vez más clientes llegan con productos comprados previamente o solicitan delivery durante su estadía.

“Hay que reconocer que el delivery ha crecido en todos los aspectos de la vida cotidiana. Es común que alguien venga con su comida de su lugar preferido”, señaló. Aunque no se trata de una práctica masiva, la mayoría de los hoteles permite esta modalidad o incluso ofrece alternativas de take away.

Promociones para sostener la demanda

Ante la caída del consumo, el sector intensificó las estrategias comerciales. Los descuentos y promociones se volvieron una herramienta clave para atraer clientes, especialmente en días de menor ocupación.

“Siempre hay promociones vigentes. Depende de cada lugar. Hay descuentos para determinados rangos etarios o fechas especiales, como cumpleaños o aniversarios”, explicó Capelo.

En ese sentido, muchos establecimientos apuntan a captar al público joven —entre 18 y 22 años— con tarifas diferenciales, considerando que se trata de un segmento con menor capacidad de gasto. También se aplican beneficios adicionales en fechas puntuales, siempre que el cliente pueda acreditar el motivo.

Un cambio generacional en los clientes

Más allá del impacto económico, el sector también registra transformaciones en el perfil de sus usuarios. Capelo advirtió que los jóvenes concurren menos que en décadas anteriores, en parte por cambios culturales y una mayor apertura en los ámbitos familiares.

“Hoy los jóvenes pueden recibir en sus casas algo que antes era casi impensado”, señaló.

Sin embargo, esta disminución se ve compensada por el crecimiento de un nuevo segmento: adultos mayores de entre 50 y 75 años. Según el titular de FADAPH, este grupo encuentra en los albergues un espacio de intimidad, lejos de la dinámica familiar.

“La vida sexual se ha prolongado y buscan un lugar sin el ruido de los chicos o del resto de la familia”, explicó.

En este contexto, los albergues transitorios se adaptan a una realidad económica compleja y a nuevas dinámicas sociales. Aunque la demanda general muestra una baja, el sector continúa activo gracias a la implementación de promociones, ajustes en los servicios y una clientela que evoluciona con el paso del tiempo.

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