inicia sesión o regístrate.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y su esposa, Bettina Angeletti, registraron consumos y gastos con tarjetas de crédito por más de $85,1 millones en 2025, según registros oficiales del BCRA difundidos por La Nación. El promedio mensual de $7,1 millones duplica ampliamente el salario bruto que Adorni percibía como funcionario público, que ascendía a $3,5 millones.
Desde su asunción como vocero en diciembre de 2023 hasta marzo de 2026, la pareja acumuló consumos por $176 millones. Los pagos se realizaron mediante débitos y se mantuvieron siempre al día, bajo la calificación de "Situación 1, Normal", que implica cumplimiento total y ausencia de mora.
La dinámica de gastos elevó las sospechas en la causa judicial que investiga a Adorni por presunto enriquecimiento ilícito. La pesquisa se centra en el origen de los fondos líquidos que ingresaban a sus cuentas, más que en la deuda misma. El análisis de los resúmenes financieros evidencia un cambio significativo en el estilo de vida de la pareja tras su llegada a la Casa Rosada, con gastos fijos de $700.000 mensuales en expensas del country Indio Cuá y $800.000 mensuales en cuotas escolares abonadas fuera de las tarjetas.
El desglose revela un contraste entre los perfiles de consumo: mientras los gastos de Adorni se redujeron 28,1% en términos reales entre 2023 y 2025, los de Angeletti crecieron 21%. Su pico de consumo se registró en septiembre de 2025, con $7,8 millones. Ese mismo año, Angeletti modificó su estatus ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), dejando el monotributo para inscribirse como autónoma en IVA y Ganancias.
La Justicia estima que el total de erogaciones de la pareja desde el inicio de la gestión de Javier Milei supera los US$400.000, incluyendo US$245.000 en pagos en efectivo a un contratista por refacciones, US$185.000 en operaciones inmobiliarias y más de US$34.000 en viajes. Además, se detectaron compromisos futuros por unos US$335.000 vinculados a hipotecas privadas y acuerdos con desarrolladores.
El avance de la investigación se centra ahora en cruzar datos para determinar si existe correspondencia entre el crecimiento patrimonial observado y los ingresos declarados por la pareja y su entorno familiar.