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El abrazo entre Javier Milei y Jorge Macri en el Tedeum del 25 de Mayo marcó un fuerte contraste con la tensión que ambos habían mostrado un año atrás. La escena expuso una nueva etapa de convivencia política entre la Casa Rosada y el PRO, en medio de negociaciones, disputas territoriales y estrategias de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
La imagen del abrazo entre Javier Milei y Jorge Macri durante el Tedeum por el 25 de Mayo no pasó desapercibida en la política argentina. Después de meses de tensión entre La Libertad Avanza y el PRO, el Presidente y el jefe de Gobierno porteño mostraron un gesto de acercamiento que dejó múltiples lecturas sobre el presente y el futuro político de ambos espacios.
La escena tuvo un peso simbólico especial porque contrastó directamente con lo ocurrido en el Tedeum de 2025, cuando Milei decidió ignorar el saludo de Jorge Macri y dejarle la mano tendida frente a las cámaras. Aquella situación ocurrió pocos días después de la dura derrota electoral que había sufrido el PRO en la Ciudad de Buenos Aires, donde Manuel Adorni se impuso y relegó al macrismo al tercer lugar en su principal bastión político.
Ahora, el escenario parece distinto. Jorge Macri participó del acto institucional, compartió un saludo cordial con el Presidente y volvió a quedar dentro del esquema de diálogo político que mantiene el Gobierno nacional con sectores aliados. En paralelo, la ausencia de Victoria Villarruel terminó reforzando otra señal: mientras la vicepresidenta aparece cada vez más alejada del círculo presidencial, el vínculo entre Milei y el PRO busca recomponerse.
En el entorno del jefe de Gobierno porteño entienden que la relación con La Libertad Avanza entró en una etapa de “convivencia competitiva”. El objetivo del PRO es mantener identidad propia, conservar poder territorial y evitar que el oficialismo libertario absorba completamente al partido fundado por Mauricio Macri.
La Ciudad de Buenos Aires aparece como el eje central de esa disputa. En el macrismo consideran que perder CABA significaría mucho más que una derrota electoral: implicaría ceder el territorio donde el PRO construyó su identidad política desde 2007 y desde donde Mauricio Macri llegó a la Presidencia en 2015.
Por eso Jorge Macri ya trabaja con la mira puesta en las elecciones de 2027. Cerca del alcalde porteño creen que una futura alianza entre el PRO y La Libertad Avanza podría volver a potenciar electoralmente a ambos espacios, como ocurrió en las legislativas de 2025, aunque descartan una fusión total entre los dos sectores.
En paralelo, el PRO analiza estrategias para fortalecer su estructura territorial frente al crecimiento libertario. Entre ellas aparece la idea de un “súper domingo” electoral en varias provincias y la defensa de las PASO en la Ciudad, una herramienta que consideran clave para ordenar internas y sostener volumen político.
Mientras tanto, Jorge Macri apuesta a recuperar competitividad mediante la gestión porteña. La limpieza urbana, la seguridad, la salud mental y obras como la remodelación del Hospital Zubizarreta forman parte del plan para reconstruir el vínculo con los vecinos después del golpe político sufrido en 2025.
Detrás del abrazo en la Catedral, el mensaje fue mucho más profundo que un gesto protocolar: el PRO y La Libertad Avanza volvieron a mostrarse cerca, pero la pelea por el liderazgo del espacio opositor rumbo al 2027 recién empieza.