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Los bonos de la deuda argentina iniciaron la jornada en EEUU con subas en su cotización que generó una fuerte caída en el riesgo país. El indicador elaborado por JP Morgan se desploma 11%, a 446 puntos básicos sobre las 11 horas. En el cierre previo, el riesgo país había quedado en 502 unidades.
La disparada de los bonos se produjo después de que la agencia financiera Standard & Poor’s elevara la calificación de la deuda argentina en moneda extranjera largo plazo de CCC+ a B-, debido al avance del programa de austeridad fiscal y el aumento de compra de divisas por parte del Banco Central, entre otros factores. La decisión sigue a la mejora anunciada por Fitch Ratings a principios de mayo.
De esta forma, el riesgo país llegó a su nivel más bajo en los últimos ocho años. Durante la presidencia de Javier Milei, el registro más reducido de este indicador se había dado en enero pasado, con 481 puntos básicos. Los títulos de la deuda argentina en dólares arrancaron con números al alza en sus operaciones en Wall Street. El bono Global 29 (GD29) registró una variación positiva del 1,9% en su precio, mientras que el Global 30 (GD30) subió 2,2%. El Global 35 (GD35) mostró un incremento de 3,5%, seguido muy de cerca por el Global 38 (GD38), que avanzó 3,5%. El mayor aumento correspondió al Global 41 (GD41), con una mejora del 4,1%, y el Global 46 (GD46) también tuvo una suba destacada de 3,1 por ciento.
S&P fundamentó la perspectiva estable en la expectativa de que el Gobierno mantenga el ajuste fiscal y que “el Banco Central aumentará sus reservas internacionales, sosteniendo el crecimiento económico y reduciendo la inflación”. La firma remarcó una menor vulnerabilidad económica y una mejora gradual en la liquidez externa, mientras el gobierno logra fondos emitiendo bonos en dólares, utilizando garantías de organismos oficiales y acuerdos con bancos globales.
S&P advirtió que aún persisten desafíos y que “es probable que persistan tensiones en los próximos 12 a 18 meses que podrían afectar la estabilidad económica”, aunque considera que el gobierno podrá enfrentarlos “sin caer en default ni en un canje de deuda estresado, según nuestras definiciones”.