inicia sesión o regístrate.
La admisión de Manuel Adorni de que omitió declarar ingresos por unos US$500.000 y su controvertida frase "ahorramos en negro como todos los argentinos" reavivaron la polémica en torno al jefe de Gabinete. Sin embargo, semanas antes de esas declaraciones, una encuesta realizada por el consultor Benjamín Gebhard ya reflejaba un fuerte rechazo al funcionario por las denuncias vinculadas a su patrimonio.
El estudio, realizado entre el 21 y el 24 de mayo sobre una muestra de 800 casos en toda la provincia, mostró que el 88,6% de los consultados consideraba culpable a Adorni y que el 72,4% opinaba que el presidente Javier Milei debía apartarlo del cargo.
En diálogo con El Tribuno, Gebhard analizó cómo impactaron los nuevos episodios en la opinión pública y advirtió sobre las consecuencias que el caso puede tener para el Gobierno nacional.
Cuando realizó la encuesta todavía no se conocían la declaración jurada ni las declaraciones polémicas de Adorni ¿Cree que hoy los niveles de rechazo serían aún mayores?
Sí, yo creo que hoy es total. Creo que hay un consenso generalizado. Te diré que es un tema que cierra la grieta de este país y no hay argentino que crea la inocencia. Y el que lo diga o lo sostenga, lo hace un poco más por defensa del gobierno, por defensa del presidente, porque tiene expectativas y anhela que al gobierno le vaya bien. Pero este ha sido un caso donde solo se ha profundizado el desacierto.
¿Qué tanto agrava el daño político?
Creo que justamente el caso ya tiene una saturación sobre la figura de Manuel Adorni. Todo lo nuevo que ocurre salpica al gobierno. En uno de nuestros estudios y en otros estudios que uno accede, que tienen alcance nacional, uno ve cómo impactó ya la primera etapa de este caso en la imagen del gobierno: cayó con una caída de diez puntos. Y ahora lo que sigue tiene más que ver con por qué el gobierno y el presidente no se pronuncian sobre si es o no culpable, si cometió o no un delito, si se enriqueció o no.
Entonces esto comienza ya a pasar de ser un caso de corrupción sobre Adorni a ser una crisis de reputación y de credibilidad del presidente. Y con esto digo: cuando el presidente lo defiende, intenta traspasarle las simpatías que hay hacia él. Pero lo que ocurre es exactamente lo contrario. Está en juego su palabra, que tiene un valor muy importante porque este gobierno navega sobre la expectativa de la credibilidad de Milei, de que el camino y las recetas económicas que está aplicando van a dar fruto. Entonces en un momento donde la economía está muy resentida, donde el bolsillo de la gente no está pasando por un buen momento, si uno percibe que el presidente miente, si nos están mintiendo sobre Adorni, ¿sobre qué más nos están mintiendo? Eso tiene un agravante muy fuerte sobre el gobierno en general.
¿Por qué se lo sigue sosteniendo? ¿Recuerda un caso así?
No. De hecho, en lo que es la academia y el estudio de casos de crisis gubernamentales, este va a quedar para la historia y para los sucesivos análisis, justamente por cómo en cada aparición se fue agravando la situación en lugar de corregirse. El mismo gobierno atravesó la crisis con Espert en plena campaña hasta que decide correrlo del primer lugar de la lista de legisladores en la provincia de Buenos Aires y el tema de alguna manera se acaba. Pasa a ser sobre Santilli, la campaña continúa, y el gobierno gana. Han ocurrido en otros gobiernos locales y nacionales experiencias donde se intenta sostener o aguantar, suponiendo que va a haber alguna distracción de la opinión pública o que el tema va a perder interés mediático. Sin embargo, esta crisis no la va a distraer ni siquiera el Mundial.
Justamente, lo que se dice... ¿ni siquiera el Mundial va a servir para tapar el tema?
Ni siquiera eso, porque hoy en términos de consumo, como la sociedad fue cambiando, cualquier cosa que consumimos la consumimos mientras escrolleamos redes. Cuando te sentás a ver una serie, estás mirando el teléfono; cuando leés el diario; cuando conversás con alguien. El impacto de las redes en el uso y el acceso a la información es 24/7, y eso hace que el tema no se vaya a apagar. En un entretiempo del partido, o estás viendo memes o estás viendo el teléfono. Y este caso, en la última aparición de Adorni, le sumó un condimento que ya tiene que ver con lo humorístico: la figura del pendrive y los números extravagantes del ahorro. Hoy hay gente haciendo memes y chistes sobre el pendrive que encontró, lo que alimenta desde otra arista este caso. Entonces tuvo la sorpresa, tuvo la indignación, después tuvo la verosimilitud, y ahora ya tiene hasta el humor. El nivel de afectación a la imagen de Adorni ya es total, ya está saturado: uno está enojado o se le está riendo, pero su imagen está totalmente arruinada. Por eso digo que esto ya perjudica al gobierno.
¿Qué impacto puede tener en la opinión pública que un funcionario reconozca haber omitido declarar 500.000 dólares?
Hay una idea generalizada de que quien está en política no es honesto, por lo general. Este gobierno además, por eso también golpea de manera diferente, asumió con un discurso anti casta, un discurso sobre la honestidad, sobre la moral, sobre la ética en la función pública. Entonces cuando ponés la vara en ese lugar, frente a un caso de corrupción, ahí está la demanda tan fuerte. Alguien lo dijo: si esto le hubiese ocurrido a un peronista, estaría preso. De alguna manera, a Adorni se le perdonó por de dónde venía, por lo que representaba; tenía el beneficio de la duda. Una vez que eso se agotó, cómo afecta fuerte a un gobierno que construyó su imagen sobre la honestidad y sobre la diferencia con la política clásica que era corrupta.
El caso además tiene otra particularidad: es muy fácil de comprender. Para cualquiera de nosotros es sencillo porque uno tal vez en algún momento ahorró, tuvo un ingreso no declarado y lo guardó. Pero siempre en volúmenes insignificantes comparados con 500.000 dólares. La gente sabe cuánto es ahorrar 1.000 dólares. Entonces cuando él dice que tenía 200.000 dólares con lo que empezó su inversión, también es poco creíble sabiendo de dónde venía. Cuando uno dice: este funcionario estaba en el mismo punto de partida socioeconómico que yo, asumió este cargo y generó esta fortuna, sabés que es imposible. Y es muy fácil de comprender. La causa cuadernos es más difícil de entender: el sistema, las coimas, las empresas, los empresarios, los actores. Acá es muy sencillo porque es alguien que era un personaje común, parecido a cualquiera de nosotros, que de repente tiene un enriquecimiento que para cualquiera sería imposible aspirar a tener.
¿Cómo analiza la frase "ahorramos en negro como todos los argentinos"?
Está bien que él quiera de alguna manera empatizar o sincerar algo que nadie quiere reconocer porque está mal, pero que ocurre. El problema, y por lo que creo que genera indignación, es otra vez la magnitud. Porque una cosa es tener mil dólares guardados en el colchón, y otra cosa es que alguien tenga un pendrive con 500.000 dólares. Y además con todo el otro marco de la historia, porque si esto solo fuese un problema que surgió porque quiso blanquear, no. Esto ya viene de una historia en donde antes inventó que tuvo que pedirle a dos jubiladas un préstamo para comprar un departamento. Entonces hay una búsqueda de empatía en el momento que dice "ahorré como todos los argentinos en negro", pero luego cuando dice el número, genera indignación.
¿Se castiga más la explicación que da el funcionario que el hecho denunciado?
Sí, totalmente. Creo que la imagen de Adorni está destruida porque a uno le genera diferentes cosas. Uno piensa que es tonto, en otras él piensa que se pasó de vivo, en otras uno piensa que es corrupto y que no es una buena persona. Creo que genera diferentes sensaciones, porque si él hubiese simplemente declarado el problema desde el inicio y lo hubiese asumido, habría sido más corto. Tal vez un problema como ahora, según explican en ARCA, el tema termina una vez que su declaración cuadra. Si él hubiese hecho eso desde el principio... Ahora las excusas son tan poco creíbles que rozan el absurdo: este nos está tomando el pelo.
Esto empieza porque él lleva a su mujer a un viaje de trabajo y la sube al avión oficial, y empieza con una declaración que molestó: "me deslomo". En ese momento, hubiese sido mejor decir: "Cometí un error en invitar a mi mujer, el avión no iba completo, sentí que no generaba un gasto extra al Estado, por eso la invité." Desde el primer momento las excusas fueron así. Me compré un departamento con plata de dos jubiladas, cuando uno sabe cuánto gana una jubilada en este país. Entonces cada capítulo de esta novela tuvo una explicación que fue más absurda o más grave que el caso en sí. Te compraste un departamento, te prestaron plata tus amigos, tenías una plata no declarada, dos jubiladas es la excusa de dónde sacaste la plata. Cuando tomaste un viaje en avión privado, te lo pagó tu amigo; después no te lo había pagado tu amigo, y tu amigo encima trabajaba en la televisión pública. Con un personaje que tenía tanta exposición en redes sociales, que le están buscando los tweets donde le habían cortado la luz por falta de pago. Ese salto económico que hizo es inexplicable. Y como es inexplicable, las excusas son absurdas.
Y ese absurdo hace que la noticia sea más comentada, con este toque de humor, genera más conversación incluso en los sectores despolitizados o que consumen poca información política. Llegó el tema en forma de chiste. Por eso creo que es un tema que ni aun con el debut de la Selección en el Mundial, para males del gobierno un Mundial con muy poca atención comparado con otros, se va a apagar. Y además viene un capítulo que puede dejar un hecho histórico en nuestra democracia: que el Congreso realice una moción de censura y eche al Jefe de Gabinete.
¿Podría llegar a haber una moción de censura al Jefe de Gabinete?
La moción de censura es algo que se incorporó cuando se incorporó la figura del Jefe de Gabinete y nunca se usó. Nunca ocurrió en la historia. Y puede ocurrir, porque el caso es tan fuerte que ni los aliados, ni la misma Patricia Bullrich, quieren sostenerlo y quieren ser parte de esto. Con lo cual, el que tenga que votar en contra de la moción de censura va a tener que hacer unos malabares impresionantes y se va a exponer. Quienes no voten porque a lo mejor no quieren ser parte del gobierno van a quedar expuestos. Con lo cual, si esa instancia ocurre, el caso tiene todavía más vida.
De hecho, ahora siguen saliendo noticias, porque también se empiezan a hacer los cálculos de si con esa cantidad de bitcoins se podría llegar a tener esa cantidad de dinero. El caso no está ni cerca de terminar.
Macri también está presionando para que lo echen a Adorni...
Es el momento en que todos los aliados maltratados, los sectores económicos, sectores de los medios de comunicación y sectores políticos que siempre han sido despreciados por el gobierno también hacen su juego. Por eso digo, también hay interés en muchos sectores en que el tema siga vivo. Pero finalmente sigue vivo porque a la sociedad le interesa, en forma de indignación o en forma de humor. Y pasa a ser también un elemento de negociación. Cuando había gobernadores negociando los votos para eliminar las PASO, para el nombramiento de jueces o conseguir fondos para obras, ahora la pieza de negociación es Adorni: si van a apoyar o no. Entonces el lugar donde se puso el Gobierno ya excede el caso Adorni y si cometió un delito; tiene que ver con una crisis de reputación y de gobernabilidad. El gobierno perdió totalmente el control de la agenda, el control de sus iniciativas políticas, y ahora todas sus negociaciones apuntan a que el Congreso no se cargue a Adorni.
Dejó de ser un problema de un funcionario para convertirse en un problema del Gobierno...
El Gobierno debería estar buscando otro tipo de agendas e iniciativas: que le voten la eliminación de las PASO, algún paquete de reformas. Y de repente la negociación es: no voten por favor la moción de censura. Un gobierno que se debilita hacia adentro se debilita hacia afuera. Este caso también está en los medios internacionales, en el New York Times había notas sobre esto. Y es muy fuerte cuando uno se abstrae: nosotros porque vivimos en este país casi nada puede sorprendernos, aunque este caso también nos sorprendió. Pero si yo te digo que el jefe de gabinete de un presidente declaró que tenía 500.000 dólares no blanqueados, es un escándalo en Estados Unidos, en Francia o en cualquier lugar, y probablemente renunciaría inmediatamente.
En la entrevista, ¿cómo lo vio a Adorni?
Son entrevistas incómodas, también para el entrevistador, porque están muy pautadas y tampoco tienen por objeto que el entrevistador haga de juez. Lo vi por momentos nervioso, por momentos incómodo. Creo que el argumento es tan débil que ni siquiera él estaba muy convencido de lo que estaba diciendo. Por eso había preguntas que no quería contestar, daba vueltas, termina tomando un ejemplo que es malo: toma el ejemplo de una de sus billeteras virtuales en donde pierde plata, cuando lo que debería estar intentando mostrar es cómo ganaba plata todo el tiempo para poder llegar a esos números. No creo que haya sido una buena idea. Creo que deberían haber presentado la declaración jurada y no hacer una entrevista.
Si después esto surgía en todos los medios y decía que tenía 500.000 dólares como ganancia de criptomonedas, y si ese tema escalaba, ver las condiciones de una entrevista donde él pudiera explicar, tal vez un video donde estuviera más controlado lo que iba a decir. Había una pregunta que él no pudo contestar en forma contundente, y ya está ocultando otra vez algo. Los políticos hacen mucho esto de que alguien le pregunta algo y contestan otra cosa. Pero en el momento que no responde la primera pregunta y elige contar otra cosa, o dice que su intención no era dar ciertos detalles, se pone en una situación en la que él cree que no le debe explicaciones a la sociedad. Y lo cierto es que debe una respuesta ante cada pregunta de cada ciudadano.
Es una situación que pasa a escalar de Adorni a ser un problema de gobierno. Probablemente la intención siempre fue que si se despedía a Adorni, el que quedaba expuesto directamente era Milei. Y entonces había que sostenerlo. Pero creo que hoy ya no es un caso Adorni, sino que hoy es un caso Milei.
¿Creé que esta vez el Gobierno va a tomar una decisión?
Lo creí en cada instancia de este caso. No sé, incluso si el gobierno no tiene una lectura en la que prefieren que sea el Congreso el que saque a Adorni y presentar esto como una gran conspiración de la casta, como un ataque a la gobernabilidad de su proyecto. Y tal vez con eso encontrarle esa salida: que no sea el presidente quien lo sacó, quien le aceptó la renuncia. Hay quienes creen que ya está tan enredado que no puede echarlo.
Yo creo que Adorni puede renunciar. Adorni puede decir que el presidente le pidió que no se vaya, que no le va a dar el gusto a toda esta gente que los quiere ver fracasar, pero que siente que su familia está muy afectada, que quiere solucionar esto, que no puede hacer bien las dos cosas. No creo que sería tan grave. Pero el gobierno actuó casi como un jugador compulsivo: empezó a apostar y perdió, y volvió a apostar, y volvió a apostar. Y de alguna manera, cada vez que apostó se alejó más de la posibilidad de enmendar el error. Y es un error que todo el tiempo se pudo haber enmendado, sencillamente además porque este caso nunca llega a Milei como otros casos de corrupción que son dentro de la gestión y que eventualmente llegan al gobernador, al presidente o a un nivel superior. Acá eventualmente se investigará de dónde sacó la plata y si la sacó de la función pública. Pero mientras no hay vínculos con Milei. Con lo cual, en el momento que Adorni renuncie, Milei ya no tiene nada que declarar. Se termina. Así que veremos si lo va a hacer o no.